lunes, 29 de mayo de 2017

Diario de un viaje implanificado a Cuba.




Marcha

1 de mayo
Es el día del trabajo, y uno de los asuntos planificados desde el principio fue participar en la marcha de La Habana.
Lo que no estaba planificado era el cómo, y nuestros amigos habaneros nos organizaron el paso.
Ayer fuimos a la FAC y de ahí nos fuimos a casa de Yamiris, que nos recibió con el corazón abierto.
El lugar donde vive Yamiris y su linda hija Paula, está muy cerca de la Plaza de la Revolución, así que el plan era ir caminando hasta donde pudiéramos incorporarnos a la marcha.


Lupita y Yamiris

Confieso que nunca he participado en la marcha del 1 de mayo acá en mis lares, pues lo han convertido en un asunto corporativo de participación forzosa donde se le rinde pleitecía a  figuras prefabricadas y muy domesticadas, en México la marcha “oficial” es una fiesta donde los trabajadores no están invitados.
No vi eso en La Habana, de entrada cualquier persona puede participar en la marcha sin el absurdo de mostrar una invitación, las calles estaban abiertas a los peatones sin que nadie nos exigiera revisar la bolsa o la mochila y sin pasar por cateo alguno.
Así que caminamos algo, pero encontramos donde sumarnos.
También tengo que decir que acá la marcha es temprano, incluso a las nueve de la mañana ya se acabó todo.
Y es que el calor arrecia, eran las siete y media y ya era sofocante aquello.
Pero igual ya estábamos en marcha.





Justo detrás de nosotros iban los trabajadores del arte, a un lado nuestro los apicultores, cerca algunas escuelas.



Junto a las mantas y las banderas flotaba en el aire la música, tambores, cencerros, cascabeles, cacerolas, cualquier cosa que sirviera para llevar y enriquecer el ritmo.
Y cantos, muchos cantos, casi todo mundo iba cantando.



Lo que noté fue la ausencia de consignas, por supuesto que las había, pero eran pocas y en general la gente optaba por cantar.
Una de las consignas presentes era aquella de “Yo soy Fidel”



No sé por qué avenida íbamos, pero pasa por la plaza de la Revolución y el Memorial a Martí, éramos tantos los participantes que por momentos nos deteníamos por completo.
Yamiris llevó una bandera mexicana que le obsequiamos hace ya dos años, la desplegamos y seguimos con la marcha.



Poco  a poco los contingentes nos rebasaron, la avenida es ancha y nos dejaron atrás, de pronto nos dimos cuenta que estábamos en el cierre de la marcha, justo donde banderas de distintos países coincidimos.





Ahí estaban las banderas de Canadá, de Alemania, de Nicaragua,  Argentina, Brasil, Uruguay, Chile, Perú, Guatemala, Venezuela, Turquía, Grecia, España, por ahí otra bandera mexicana ondeaba feliz.
Había muchas más, ahí estábamos nosotros también.
Por fin, después de mucho rato, pasamos por el frente del Memorial a Martí, y ahí estaban los viejos combatientes, sobrevivientes a la guerra y al tiempo, gente que lucho junto al Che, a Cienfuegos, a Frank País, a Aidée Santamaría, a Fidel.
Y ahí estaba Raul.
Justo cuando pasábamos junto al presídium sonó “La Internacional”.
Fue un momento muy emotivo de esta, la primera marcha del 1 de mayo sin Fidel.
Unos pocos metros adelante, la calle se acaba y la marcha también, se guardaron las banderas, se enrollaron las mantas y la gente marcha a sus casas.
En ese preciso momento, un joven que iba a distancia de oído, refiriéndose a la marcha cantó a viva voz:
“Des-pa-cito,  voy caminando pasito a pasito…”
No nos quedó más remedio que reír con ganas.
Regresamos a casa de Yamiris, el calor daba por todo lo alto.


Yamiris y Paula.

Paulita nos obsequió tres piezas de piano pues es el instrumento que estudia, luego nos hizo una pintura hermosa de un gato negro, junto hay un sombrero “de los que usan en México y una sonaja que también usan allá”


Cuadro de Paulita.

Era tiempo de despedirnos, habíamos quedado en ir a casa de Rosalía donde prenderíamos carbón para unas carnes asadas.
Llamamos al infaltable Jóse, pero el incansable Unicornio estaba cansado y en reparación.
Buscamos alternativas, no había como moverse para Regla.
Por fin un amigo de Ana, que andaba por la plaza se apiadó de nosotros y nos llevó para allá.
Llegando a Regla encontramos a Ponce muy contrariado, lo suyo son los platillos voladores y no encender el carbón, de hecho confesó que la última vez que lo intentó empezó a las diez de la mañana y lo logró a eso de las seis de la tarde.
Así que colectamos un poco de ramas y hojas de la localidad, y en menos de lo que lo cuento el carbón estaba encendido.
Comimos y departimos en la terraza de Rosalía, Ponce, Ana y Rodrigo, hermosa tarde de amigos y buen ron.



Lupita en la marcha



4 comentarios:

la Tucu dijo...

REalmente un viaje privilegiado y bien planificado, no me jodan conque es un viaje implanificado....estar un 1 de Mayo!!

Armando González dijo...

Fata Tucu... jeje.

Mariluz Morgan dijo...

Pues... no sé... creo que el viaje se montó en torno al 1º de mayo... ji. Muy buena idea.

Sus impresiones de la marcha coinciden mucho con mis recuerdos...

Armando González dijo...

Fata Mariluz, si, uno de los asuntos planificados era estar y participar en esta marcha.
fue muy emocionante.
Te mando un beso.

Publicar un comentario