viernes, 1 de abril de 2016

Sor Juana Inés de a Cruz

Juana Ramirez a los 14 años de edad.



Juana Inés de Asbaje y Ramírez nació el 12 de noviembre de 1651 en un pequeño poblado llamado Nepantla en el actual Estado de México, en las faldas los magníficos volcanes Popocatépetl e Iztacihuatl.
La pequeña Juana creció en este lugar, se dice que a la edad de tres años aprendió a leer y escribir.
Su abuelo la trasladó al cercano poblado de Amecameca donde prosiguió sus estudios.
La erudición de la niña y la facilidad de escritura la llevaron muy pronto a la corte en la Ciudad de México.
A los 14 años se convirtió en dama de honor de doña Leonor Carreto, esposa del Virrey don Antonio Sebastián de Toledo. Bajo la protección de los marqueses de Mancera brilló por su erudición, su asombrosa inteligencia y por la facilidad de versificar.
La joven Juana tenía un gran amor por los libros y la sabiduría, pero a mediados del siglo XVII las opciones eran muy limitadas para las mujeres, para nuestra Juana se reducía básicamente a casarse con algún protegido de la corte o ingresar a la vida monacal.
Para entonces la joven había cosechado grandes amistades y admiradores, pero también enemistades acérrimas que buscaban cualquier falta para acusarla, cosa que sucedió tristemente al ser vinculada con la brujería.
Tales acusaciones no prosperaron, pero le restringieron la capacidad de elección en su vida, en 1667 ingresó a la orden de Las Carmelitas Descalzas.
Juana Inés no tenía vocación religiosa, es por esta razón que salió de esta orden e ingresó a la de las Jerónimas, que era más benigna que la de las Carmelitas.
Toma el nombre de Sor Juana Inés de la Cruz, por el cual sería conocida y reconocida universalmente.


Sor Juana, cuadro de Miguel Cabrera.



De aquella época nos dice Sor Juana:
 “Vivir sola... no tener ocupación alguna obligatoria que embarazase la libertad de mi estudio, ni rumor de comunidad que impidiese el sosegado silencio de mis libros”
Su celda se convirtió muy pronto en el centro de reunión de poetas e intelectuales, como don Carlos de Sigüenza y Góngora y el nuevo Virrey Tomas Antonio de la Cerda y su esposa doña Luisa Manrique de Lara.
En su celda realizó diversos experimentos de carácter científico y reunió una excelente biblioteca.
Escribió una extensa obra que incluía la poesía, el teatro y hasta la música, se sabe que ideó una forma de enseñanza musical que llamó “El Caracol”


Sor Juana autorretrato (atribuido)



También escribió en náhuatl, siendo entonces una lengua prohibida y perseguida, son muy celebrados sus “Tocotines”, obras en las que se expresaba en esta lengua, aunque también utilizaba el español.
En 1690 el obispo de puebla, don Manuel Fernández de la Cruz publica la “Carta Athenagorica” obra de Sor Juana donde critica duramente al jesuita portugués Antonio Vieira por su “Sermón del Mandato”, pero el obispo poblano aprovecha la edición para añadir la “Carta de Sor Filotea de la Cruz” texto de su autoría bajo ese mismo pseudónimo donde empieza por reconocer el talento de Sor Juana, termina por recomendarle que se dedique a la vida monástica, más acorde a su condición de monja y no a la reflexión teológica, asunto reservado a los hombres.


Obispo don Manuel Fernández de la Cruz

Sor Juana escribe la “Respuesta a Sor Filotea de la Cruz” (es decir, al obispo de Puebla) donde la Jerónima nos cuenta de su vida, sus inicios en la escritura, de su vida en la orden religiosa, en fin, contiene muchos datos biográficos que nos permiten conocer más de cerca a la religiosa, pero más importante, reivindica el derecho de las mujeres al aprendizaje.
“El conocimiento (para las mujeres) no solo es lícito, sino provechoso” le dice al obispo poblano en su respuesta, obra de lírica asombrosa.
Pero las “recomendaciones” del obispo terminan por afectar a Sor Juana, tanto que al poco tiempo vende todos sus libros y aparatos experimentales, su obra se disgrega y pierde, sobrevive una pequeña parte apenas.
Destina lo obtenido a la beneficencia y se consagró a la vida religiosa.
En 1695 una epidemia de cólera azotó los territorios de la Nueva España, Sor Juana aun teniendo los medios y la oportunidad de refugiarse y salvar la vida, prefiere quedarse a ayudar a sus compañeras enfermas, muere contagiada del mal el 17 de abril de 1695.

“Triunfante quiero ver al que me mata, y mato a quien me quiere ver triunfante”
tumba de Sor Juana Inés de la Cruz



Sus obras completas se publicaron en España en tres volúmenes: Inundación castálida de la única poetisa, musa décima, Sor Juana Inés de la Cruz (1689), Segundo volumen de las obras de Sor Juana Inés de la Cruz (1692) y Fama y obras póstumas del Fénix de México(1700)









La vida de Sor Juana nos toca a todos, es una luz que nos ilumina desde el barroco hasta el día de hoy, es una luz sin la cual es imposible el futuro.
¿Conoces alguna de sus obras?


martes, 1 de marzo de 2016

Rodolfo Livingston, arquitecto de familia.

"El fin último de nuestra profesión es enaltecer la vida, hacerla más alegre y menos gris"





La arquitectura es el arte y la técnica de proyectar y construir edificios. El
concepto procede del latín architectura que a su vez tiene origen en el griego.
Puede decirse que la arquitectura se encarga de modificar y alterar 
el ambiente físico para satisfacer las necesidades del ser humano. Los arquitectos no sólo se encargan de desarrollar construcciones en función de su forma y utilidad, sino que también siguen preceptos estéticos. Por eso, la arquitectura suele ser considerada como una de las bellas artes.


El arquitecto es el profesional que se encarga de proyectar, diseñar, construir, y mantener edificios, ciudades y estructuras de diverso tipo. Su arte se basa en reflexionar sobre conceptos del habitar bajo necesidades sociales. 

Entre todos ellos, hoy hablaremos de un arquitecto argentino de fuertes lazos con Cuba.

Nacido en Buenos Aires el 22 de agosto de 1931, Rodolfo Livingston es uno de los arquitectos más conocidos de Argentina. Sin embargo, sus obras no “pesan” tanto como su nombre. Inspirador de la iniciativa cubana Arquitectos de la Comunidad, desde hace mas de cincuenta años desarrolla un método de arquitectura participativa: hacer “para” la gente y no “pese” a la gente.
Fue docente en la universidades del Noroeste, de La Plata y Buenos Aires. Es autor de diez libros, entre los que se destacan: Cirugía de Casas (1990), Arquitectura y Autoritarismo (1991), Arquitectos de la Comunidad El Método (2002), y el ingenioso Memorias de un Funcionario (1991) donde relata su experiencia como director del Centro Cultural Recoleta en 1989, de donde fue expulsado.





Tipo ameno, cordial, posee la virtud de inducir reflexiones a través del humor. Característica esta, que le ha dado satisfacciones en su desempeño docente y profesional. En 1960, cae en sus manos el libro de Sartre y Simone de Beauvoir El Huracán sobre el Azúcar y decide viajar a Cuba como voluntario. Lo designan a la ciudad de Baracoa, donde le encargan la urbanización de un barrio insalubre. Los recursos eran escasos, las comunicaciones inexistentes. La gente desconfiaba. Un día reunió a todos los vecinos para preguntarles cómo creían que debían hacerse sus viviendas aprovechado de la mejor manera los materiales del lugar. Entonces surgió el primer bosquejo, hecho con una varilla en la tierra, que se convirtió después en un barrio construido a la medida de sus habitantes. Lo habían diseñado entre todos y estaban contentos. Esta experiencia fue el puntapié para desarrollar su método de trabajo.


Subvirtiendo el mito de que el arquitecto sólo está para hacer grandes obras, Livingston se especializó en la remodelación y refacción de casas. Treinta años más tarde, tras la publicación de su primer libro Cirugías de Casas , lo invitan a dictar un seminario en Cuba. Allí “encanta” a los cubanos, y difunde su método en toda la isla. Se forma así: Arquitectos de Familia, un equipo de profesionales que asesoran a la gente a muy bajo costo. En 1994 el gobierno cubano impulsa el plan Arquitectos de la Comunidad, que consiste en un sistema participativo para pensar la vivienda.
El proyecto se basa en un método de diseño participativo para la modificación estructural de las viviendas basado en la relación entre el arquitecto y la familia-cliente mediante un detallado estudio del lugar e interroga a los miembros de la familia, utilizando técnicas psicológicas.

Entre 1991 y 1994, el arquitecto Rodolfo Livingston y la arquitecta Selma Díaz, que es su contraparte cubana, impartieron dos veces al año Seminarios-Talleres en varias provincias del país (Ciudad de la Habana, Camagüey, Holguín y Guantánamo).
En marzo de 1994, surgió en Holguín el primer Grupo de Arquitectos de la Comunidad de Cuba, posteriormente fueron surgiendo otros, totalizando 74 (hasta junio de 1996) de los cuales 14 dan servicio en capitales de provincia y 60 en otros centros de municipio.


"No hay pensamiento, hay gestiones que convienen electoralmente"
R.L es crítico de la forma en que se relacionan las grandes ciudades con sus habitantes.
 Al respecto dijo (hablando de la Buenos Aires de las últimas décadas): 
“La ciudad tiene tres enemigos principales: los autos, los jefes de gobierno que se asociación con el capital en contra de la gente, y los desarrolladores inmobiliarios. ¡Lo de los autos es extraordinario! Vos leés la página de economía, y la economía va bárbara porque se han producido 50.000 autos en un mes. Pasas a la página siguiente, y hay caos en el tránsito. ¿Cómo es posible que no se relacionen las dos cosas? Hay una carrera insensata entre el ensanchamiento de autopistas y la producción de automóviles. ¿Cómo es posible creer en un sistema cuyo éxito lleva al fracaso? El sistema te dice que lo ideal es que cada persona tenga un auto. ¡Si se cumpliera eso la atmósfera duraría una semana! Nadie se ha hecho la pregunta elemental que se formula cualquier persona que guarda zapatos en una caja: ¿cuántos caben?
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Hemos compartido parte del trabajo de este evolucionado arquitecto, y aprovecho esto para invitarlos a participar con aquellas curiosidades arquitectónicas que conozcan, del presente o del pasado. Seguro tendrán historias interesantes de locos arquitectos que dejaron su huella en las ciudades donde viven.
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"El arquitecto del futuro se basará en la imitación de la naturaleza, porque es la forma más racional, duradera y económica de todos los métodos." (Antoni Gaudí)

jueves, 21 de enero de 2016

Proyecto Tlaloc


Proyecto Tlaloc


Tlaloc, Museo Nacional de Antropología





En un poblado del estado de México llamado Coatlinchan, se encontraba una gran piedra semi labrada, a la que los lugareños dieron el nombre de Piedra de los Tecomates.




Durante mucho tiempo, siglos ya, se ha especulado sobre la identidad de la escultura, dado que nunca fue acabada, tiene parecido a muchos dioses y ningún atributo que lo identifique plenamente, por ejemplo, a Quetzalcoatl lo distingue su gorro cónico y su pico de ave, a Tlaloc sus “anteojeras”, a Chalchiuhtlicue su falda de piedras preciosas, a Mictlantecutli su ser esquelético, etc.



chalchiuhtlicue y su falda de piedras preciosas



Dualidad Micltantecutli-Quetzalcoatl
Códice Borgia

Tlaloc
Museo de sitio Templo Mayor





Sin embargo, se le conoce popularmente como Tlaloc, y fue traído de su cuna de piedra a la Ciudad de México en 1964.

Traslado a la Ciudad de México

Tlaloc representa una de las deidades más importantes en el panteón pre cuahutémico en las distintas culturas mesoamericanas, incluso el poeta Rubén Bonifás Nuño considera a esta deidad como la más antigua e importante en la historia mesoamericana, una herencia cultural e hilo conductor de la visión indígena, desde los olmecas primitivos hasta nuestros días.
Fray Bernardino de Sahagún (1499-1590) lo identifica además como dios del trueno y de los terremotos.


Tlaloc puesto de pie en la entrada del museo


La escultura fue puesta a la entrada del Museo de Antropología en la Ciudad de México, y desde hace cincuenta años ha sido referencia de encuentros, ha recibido a los visitantes del museo, paseantes de la zona y mucha contaminación de una de las avenidas más transitadas de la ciudad.
Después de tanto tiempo a la intemperie, se hacía necesaria una limpieza general, respetando la pátina que ya se ha creado en tantos años, pero retirando plantas e insectos que habían hecho nido en sus recovecos.
Es así como un grupo de personas entramos en el proyecto de limpieza del Tlaloc.
Tras algunos estudios previos se determinó el método de limpieza, se ubicaron andamios y se iniciaron los trabajos en el monolito.
La forma fue muy sencilla, con una mezcla de agua-alcohol se tallaba la roca con pequeños cepillos de plástico, con escalpelos, instrumental de dentista y mucho cuidado se retiraron los líquenes y nidos de insectos que crecían en la escultura. Al final se enjuagó con agua destilada.



limpieza con vapor y cepillo




limpieza con agua y cepillo



Pero las dimensiones colosales de la escultura, hicieron de esta tarea un trabajo lento y muy gratificante, pues al final del día, son pocas las personas que pudieron estar tan cerca de la deidad.


Tlaloc es la quinta escultura monolítica más grande del mundo






conservador Sergio González.


Mi interpretación personal es que no se trata de Tlaloc, Chalchiuhtlicue o deidad alguna, para mí, se trata de una escultura escuela, donde los futuros escultores se preparaban para las grandes obras maestras que ahora se exhiben en los distintos museos del país.

Esto explicaría las distintas técnicas, acabados, ideas y aproximaciones que presenta la escultura. Pero no soy arqueólogo o historiador,  solo soy una persona muy afortunada que tuvo la suerte de participar en este proyecto, acompañado por mi Lupita.


Y más afortunado soy al compartir con ustedes esta increíble experiencia, que espero pronto se repita.


Todos hemos tenido este tipo de experiencias fuera de lo común, que nos marcan y nos dejan grandes enseñanzas ¿Cuales han sido las tuyas?

sábado, 5 de diciembre de 2015

Las Peñas


Las Peñas

El Sapo Cancionero

   En estos días me he puesto a recordar un poco las peñas folklóricas, con nostalgia y algo de curiosidad me puse a investigar el origen de las peñas.
Lo que encontré fue una encarnizada contienda entre Argentina y Chile por la sede del nacimiento de las peñas, estoy seguro que si rasco un poco más, Brasil y Uruguay también serán parte del festín.
Sea cual fuere el origen de las peñas (amigas y amigos chilenos, argentinos, uruguayos, brasileños, ésta es su oportunidad) lo cierto es que llegan a México muy a principios de los años setenta, son aquellas personas que han sido obligadas a abandonar su tierra y raíces, los exiliados quienes empiezan a compartir su música, sus gustos culinarios, su manera de ver al mundo, en fin, su cultura.
Si me permiten, quiero contarles mis experiencias de aquellos años.
   Ya antes les había contado de aquel gran hombre, grande en miras, en bondad y talento, grande también en altura, Jorge González “El Brujo”, integrante de Sanampay y para más señas mi tío.
   En aquella época Jorge forma aparte de un grupo llamado “Icnocuicatl” y el repertorio del grupo incluía canciones de Violeta Parra como “el rin del angelito” y Víctor Jara como “Te recuerdo Amanda”, también  canciones como “El tío caimán” o “El tigre rasurado” entre otras que ya no recuerdo.



La Peña Móvil


   De los grupos recuerdo a Icnocuicatl, a la Greña Móvil, a Antar y Margarita, al Duo Deno y poco más, había solistas y otros muchos grupos pero no me acuerdo de los nombres.

Peña Tecuicanime

   Los lugares donde se presentaban eran meros  garajes provistos de algunas mesas y bancos impares, un par de focos medio apuntados hacia el escenario y armados con dos o tres micrófonos con amplificador que buenamente prestaba algún afortunado poseedor de dichos aparatos.
   De alguna recámara contigua salían afanosas las compañeras de los músicos, a repartir un café que se incluía en el precio de entrada, también había cerveza en tarro y quesadillas pero se cobraban aparte.
   Nebulosamente recuerdo que se llevaban alimentos ya preparados para la convivencia de todos, pero no me acuerdo bien, no puedo asegurarlo.
   Las casas-peñas eran propiedad de los padres y madres de los cantantes, que siempre estaban presentes y eran los que aplaudían más fuerte.

El Mesón de la Guitarra

   Recuerdo una antigua casona en la Colonia Roma, en una descomunal recámara estábamos metidos muchas gentes para el concierto, en ese momento sube al escenario –una tarima puesta ahí mismo- una joven integrante del grupo que abría el concierto, discretamente se asoma por la puerta una mujer algo mayor y la llama, algo le dice al oído y desaparece, la joven retoma su lugar en la tarima y nos informa que no se puede fumar dentro de la habitación “porque a mi mamá no le gusta”. Los fumadores apagaron sus cigarros  todos encendimos una sonrisa.
   De aquella época recuerdo a la Peña El Sapo Cancionero, Tecuicanime (ambas aún existen), El Cóndor Pasa, El Mesón de la Guitarra, la Peña Móvil (que por los gustos capilares de los integrantes les decíamos “La Greña Móvil), el infaltable CEFOL (Centro de Estudios Folklóricos Latinoamericanos) y otros muchos que de nombre escapan a mi memoria, pero no del recuerdo.

Peña El Cóndor Pasa

   Muchas de estas peñas desaparecieron, trataron de adecuarse a las cambiantes épocas, donde aquel saborcito solidario de ataño fue cambiado por cocinas industriales, atentos meseros atienden con esmero lo que antes convidaban las compañeras y el café antes incluido, ahora se cobra aparte.
Incluso tengo el mal recuerdo de la peña El Cóndor Pasa, donde en un ambiente desdibujado algún grupo que más que cantar se la pasaba diciendo “Nos han preguntado por nuestra opinión política, nosotros no tenemos ninguna opinión política”. Los meseros desatentos y hasta groseros, poco público disperso  y distraído que se la pasaba platicando durante el concierto.
   Fueron aquellas primeras peñas las que funcionaron como una amable puerta por donde entró a nuestras vidas toda aquella música y más, como la Nueva Trova Cubana o la música brasileña.
   Otra música que encontró un lugar fue la música mexicana. Durante mucho tiempo se consideró a la música folclórica a la que provenía del Cono Sur y nada más, pero el trabajo de grupos muy importantes como Los Folkloristas o Sanampay pusieron el dedo en el renglón, folklore es La Canción con Todos y Dalia Chinita también (canción purépecha). Hay una sabrosa anécdota familiar en torno a esto, pero tengo que verificar antes de comentar...
  Y es que los orígenes de las peñas en México se basaban en la difusión musical y hasta gastronómica, se divulgaban canciones que nunca serían puestas en radio o televisión (salvo honrosas excepciones como Radio Educación o Radio Universidad), las bases de la Peñas eran difundir la Paz y la Solidaridad, el respeto y el gusto por buena música, comida y compañía.
   Curiosamente cosas todas que he encontrado en este Puente Cubano, al que tanto quiero.

   Por favor, les pido a las amigas y amigos del Cono Sur, se sirvan de estas líneas para aclarar el punto ¿Dónde nacieron las Peñas?

martes, 6 de octubre de 2015

PIRATERIA, Qué historia

Barco Pirata


SOBRE PIRATAS

Es historia larga y apasionante, me costó mucho seleccionar para este post.

Luego de apasionarme con toda la historia y algunos personajes, me decidí tomar la historia de la piratería en el Caribe.






UN POCO DE HISTORIA
La piratería es una práctica de saqueo organizado o bandolerismo marítimo, probablemente tan antigua como la navegación misma. Consiste en que una embarcación privada o una estatal amotinada ataca a otra en aguas internacionales o en lugares no sometidos a la jurisdicción de ningún Estado, con el propósito de robar su carga, exigir rescate por los pasajeros, convertirlos en esclavos y muchas veces apoderarse de la nave misma.

Junto con la actividad de los piratas que robaban por su propia cuenta por su afán de lucro, cabe mencionar los corsarios, un marino particular contratado que servía en naves privadas con patente de corso para atacar naves de un país enemigo. La distinción entre pirata y corsario es necesariamente parcial, pues corsarios como Francis Drake o la flota francesa en la Batalla de la Isla Terceira fueron considerados vulgares piratas por las autoridades españolas, ya que no existía una guerra declarada con sus naciones. Sin embargo, el disponer de una patente de corso sí ofrecía ciertas garantías de ser tratado como soldado de otro ejército y no como un simple ladrón y asesino; al mismo tiempo acarreaba ciertas obligaciones.


Antigüedad
Las zonas de mayor actividad de los piratas coincidían con las de mayor tráfico de mercancías y de personas. Las primeras referencias históricas sobre la piratería datan del siglo V a. C., en la llamada Costa de los piratas, en el Golfo Pérsico. Su actividad se mantuvo durante toda la Antigüedad. Otras zonas afectadas fueron el Mar Mediterráneo y el Mar de la China Meridional.

Grecia y Egipto
Aunque los datos no son muy abundantes, por los mitos sabemos que los griegos clásicos fueron buenos piratas.Uno de los más famosos fue Jasón, quien guió a los Argonautas hasta La Cólquida en busca del Vellocino de oro, lo que, aunque no entre en la definición española de piratería, para algunos es, sin ningún género de dudas, un acto de piratería (personas que vienen por mar para robar).

También Ulises u Odiseo, según las traducciones griega o latina, realizó varios actos de piratería en su regreso a Ítaca, como narra Homero en la Odisea.

Roma
En la época final de la República, los piratas en el Mediterráneo llegaron a convertirse en un peligro, desde sus bases primero al sur de Asia Menor en las montañosas costas de Cilicia y más tarde por todo el Mediterráneo, puesto que impedían el comercio e interrumpían las líneas de suministro de Roma.

A diferencia de siglos posteriores, los piratas de la Antigüedad no buscaban tanto joyas y metales preciosos como personas. Las sociedades de aquella época solían ser en su mayoría esclavistas, y la captura de personas para ser vendidas como esclavos resultaba una práctica altamente lucrativa. Pero también se buscaban piedras preciosas, metales preciosos, esencias, telas, sal, tintes, vino y otros tipos de mercancías que solían transportarse en los barcos mercantes, caso de los fenicios.

Uno de los casos más conocidos de piratería de la época
lo protagonizó Julio César, que llegó a ser prisionero de los piratas cilicios (75 a. C.). Plutarco en Vidas paralelas cuenta que el jefe cilicio estimaba el rescate en 20 talentos de oro, a lo que el joven César le espetó: «¿Veinte? Si conocieras tu negocio, sabrías que valgo por lo menos 50». El cautiverio duró 38 días, en los cuales el rehén amenazó a sus captores con crucificarlos. Finalmente el rescate se pagó y el futuro cónsul de Roma fue liberado. Pero César cumplió su amenaza, y cuando recobró la libertad organizó una expedición, pagada con su propio dinero, durante la que apresó a sus captores y los crucificó a todos.

La piratería, sobre todo la perpetrada por piratas cilicios, alcanzó niveles preocupantes para Roma hacia el final de la República. En el 67 a. C., el senado romano nombró a Pompeyo procónsul de los mares, lo que significaba que se le otorgó el mando supremo del Mare Nostrum (el Mar Mediterráneo) y de sus costas hasta 75 km mar adentro. Se le concedieron todos los ejércitos que se encontrasen a las costas del Mediterráneo, contando así con unos 150.000 efectivos, así como el derecho de tomar del tesoro la cantidad que necesitase. Finalmente, se le proveyó con una flota bien pertrechada. En diversas operaciones eliminó en cuarenta días a todos los piratas de Sicilia e Italia y, tras el asedio y toma de Coracesion, a los piratas de Cilicia, acabando así, en cuarenta y nueve días, con los piratas de la zona oriental del Mediterráneo. Asimismo debe apuntarse que dichos piratas sólo presentaron la resistencia imprescindible para poder solicitar una rendición honrosa.
Esto ha sido un recorrido,que me pareció necesario, para poder apreciar desde cuando ha existido la piratería. En adelante enumero solamente según las edades, para centrarme finalmente en la piratería en el Caribe y luego conocer un poco la historia de algunos de los piratas más conocidos.
La Edad Media 
Siguiendo la división historiográfica clásica podemos dividir a la Edad Media en Alta y Baja. En la primera, los piratas protagonistas fueron los vikingos y los árabes; en la segunda, el centro de atención se desplaza más hacia el Mediterráneo Oriental y la creciente expansión del Islam.

Edad Moderna
Tres acontecimientos relacionados marcan la piratería tras la Caída de Constantinopla hasta la Revolución francesa:

  1. El descubrimiento de América por España.
  2. La exclusión de Inglaterra, Francia y más tarde Países Bajos tras el reparto de todas esas tierras entre España y Portugal por el Tratado de Tordesillas (bendecido por bula papal).
  3. Las inmensas riquezas halladas en el Nuevo Mundo.
Una cuarta circunstancia, no tan unida a las anteriores, la constituyó el creciente poderío musulmán, especialmente turco, en todo el Mediterráneo.

Algo que se puede notar ya en la Edad Media, es que los piratas estaban más en relación con el poder político del momento, si bien había piratas que obraban por cuenta propia, cada vez más fueron en coordinación con un poder político.

En la Edad Moderna el auge en el Mediterráneo, los Corsarios Berberisco (musulmanes),  los Corsarios cristianos a las órdenes de los reyes cristianos.

Me extenderé luego, ahora solo como para nombrarlo, en el Caribe comienzan los franceses y luego el corso inglés.
Esta historia de la piratería en el Caribe será el tema central.

Edad Contemporánea
El fenómeno de la piratería ya estaba muy disminuido a medida que los Estados podían fletar armadas nacionales sin recurrir a los corsarios. Al mismo tiempo, la progresiva organización y fortificación de las colonias y colonización de nuevas tierras como África cierra las posibilidades a los buitres del mar de atacar posiciones en tierra.


Sin embargo, la piratería continúa existiendo.
Siglo XIX: las costas chilenas
Siglo XIX: piratería en Estados Unidos: historia muy interesante, para relacionar la piratería con el poder político. Quizá el más famoso de todos, pese a su corta vida, sea William Walker, quien realizó tres expediciones para tomar distintas partes de América Central.

Piratería en los siglos XX y XXI: Durante el siglo XX, la piratería, ejercida de forma sistemática, está concentrada a reductos del Tercer Mundo. Los países que, se estima, albergan más piratas son Somalia, Indonesia y Malasia. En especial alrededor de Asia y en particular en el estrecho de Malaca, un estrecho canal entre estos dos últimos países y Malasia.

Curiosidad: En el siglo XXI, los ataques piratas se realizan con apoyo del GPS y se dedican a robar las cámaras digitales y otros objetos de valor a los turistas.20 Su zona de actuación siguen siendo las mismas que en el siglo XX (sureste asiático, el Cuerno de África principalmente), donde los Estados no tienen verdadera jurisdicción y, a veces, ni siquiera el poder para controlar a sus fuerzas, ya sean de seguridad o armadas.


Corsarios, piratas, filibusteros y bucaneros: consideré importante hacer notar estas clasificaciones que aparecieron en el Caribe.

Pirata era el que robaba por cuenta propia en el mar o en zonas costeras, piratería era “aquella expedición armada o empresa por mar con un fin lucrativo y sin tener la autorización del Estado”. 
El corsario actuaba igual que el pirata, pero frecuentemente, no siempre, se amparaba en una ética. Esta ética procedía de la aplicación de la ley de Talión y era el derecho de represalia. La patente real que se le entregaba, legalizaba su misión: “su participación en la guerra no podría ser considerada ni como un caso de piratería, ni como un acto de guerra privada”.
La sumisión de un corsario a un monarca se evidenciaba con la entrega de éste de una parte del botín. La comisión, en cualquier caso, convertía al monarca en socio y cómplice de las acciones de su corsario.Si el pirata era un personaje romántico, porque luchaba contra el sistema, el corsario era, en cambio, clásico, porque combatía y defendía el orden existente.
Los bucaneros fueron una creación exclusivamente americana. Tomaron su nombre de la palabra “bucan” o “boucan”, que parece ser de origen Karib –para otros historiadores es Arawak, lo que es más improbable- y se refería, a la forma que los indios (caribes) asaban la carne, la asaban y ahumaban a la vez, esta acción se llamaba Bucan, y quienes la preparaban bucaneros, y las vendían a quienes querían comprarlas; piratas por lo común, que merodeaban por sus latitudes. Más tarde se hicieron también piratas, pero siguieron utilizando el mismo gentilicio para designarse a sí mismos. 
Los filibusteros resultaron de la fusión de los bucaneros y los corsarios. Los filibusteros aparecieron a partir de 1630 y principalmente en la isla Tortuga. Es un fenómeno exclusivo del Caribe que transcurrió desde 1630 hasta 1680.

Tanto los bucaneros, como los filibusteros tempranos, carecieron de nacionalidad. Eran principalmente franceses e ingleses, pero no respetaban los buques de su país. Atacaban cualquier buque mercante –y esto lo equiparaba a auténticos piratas- pero preferentemente a los españoles, por ser los que transportaban cargas más valiosas. Las potencias enemigas de España decidieron atraérselos a su lado con objeto de que actuaran contra las naves peninsulares. Se convirtieron así en unos piratas con patente para asaltar posesiones y buques españoles. El hecho de que contaran con la colaboración inglesa, francesa y holandesa les permitió empresas de mayor envergadura que las realizadas por los bucaneros, que actuaron de forma independiente.
Para terminar conviene aclarar que piratas, corsarios, bucaneros y filibusteros son tipologías representativas de un oficio de ladrones del mar que tenía infinitos eslabones intermedios, imposibles de definir. Veremos así piratas semi-corsarios, corsarios semi-piratas, bucaneros semi-filibusteros, etc. 

La piratería en el Caribe español

La Ruta de las Indias que seguían las embarcaciones españolas, cruzaba el océano Atlántico rumbo a Cuba o a La Española. De estas islas partían rutas hacia el continente: a Veracruz, Portobelo, Maracaibo, La Guaira, y Cartagena de Indias.

Durante los primeros siglos del dominio español en América, los piratas intentaban, y en muchos casos lograban, robar valiosos cargamentos de oro y otras mercancías procedentes del Nuevo Mundo abundaron en el Mar Caribe, que presentaba un lugar ideal para la actividad por su abundancia de islas en las que los piratas podían refugiarse.

En el siglo XVII el trópico de la América hispana se convirtió en el escenario donde actuaban a destajo los lobos del mar, a menudo amparados por los grandes países de Occidente (principalmente Inglaterra, Francia y Holanda).

Se llamó corsarios a los que actuaban por cuenta de sus reyes, quedándose con parte del botín. Por su lado, los simples aventureros y ladrones fueron conocidos con el nombre genérico de bucaneros y filibusteros. Sembraron el terror y la desolación en las poblaciones situadas en el Golfo de México y el Caribe. Veracruz, San Francisco de Campeche, Cuba, Santo Domingo, Cartagena de Indias, Honduras, Venezuela, Panamá y Nicaragua fueron los lugares más castigados, víctimas de saqueos, asaltos y asesinatos.

Resaltan las figuras del galés Henry Morgan, de los franceses El Olonés (de nombre Jean David François de Nau) y Michel de Grammont , el holandés Laurens de Graff, Lorencillo (llamado así por su corta estatura; otros hacen referencia a él como Lorent Jácome), todos ellos piratas sin escrúpulos. Los peores asaltos que se recuerda fueron: Maracaibo por El Olonés, Veracruz por Grammont y Lorencillo y Puerto Bello por Morgan. Estos lugares azotados y desprotegidos no contaban con ninguna defensa por parte del Imperio español de ultramar.

Decadencia de la piratería caribeña

El desastre de la Armada Invencible produjo en España, y en especial en Castilla, una sensación de pánico ante la indefensión frente a un posible contraataque de Inglaterra y las Provincias Unidas, lo que llevó a los procuradores a atender las demandas de Felipe II que solicitó y obtuvo 8 millones de ducados para nuevas naves y fortificaciones. Este nuevo impuesto fue conocido como Los millones y resultó terrible para los españoles en general y los castellanos en particular, especialmente para las clases más humildes, pero la cantidad fue abonada con creces.17


Al año siguiente de la Armada Invencible, los ingleses atacaron Galicia, cosechando una terrible derrota. Al mismo tiempo, las fortificaciones en América, como la inexpugnable Cartagena de Indias, fueron reforzadas por los mejores arquitectos del Imperio (como Bautista Antonelli), poniéndole la tarea mucho más difícil a los piratas.

En el siglo XVII aparece una serie de aventureros que llenan las costas americanas y que van en busca de fortuna. Son mercaderes y negreros, bandidos y contrabandistas. Navegan por iniciativa propia pero con dispensa pública de sus gobiernos respectivos. Se dedican casi exclusivamente al saqueo de las riquezas obtenidas por los españoles, para su propio provecho. Tenían su cuartel general en las colonias de Barbados y Jamaica. Esta llegó a ser la isla más rica y fuera de la ley del mundo. Los piratas se adueñaron de esas costas por espacio de 200 años.

En la Isla de la Tortuga (frente a las costas de Haití, rodeada de islotes, lo que hace que, a veces, sea mencionada en plural como Las Tortugas), los bucaneros tuvieron una base internacional durante los siglos XVII y XVIII. Formaban una asociación llamada Cofradía de los Hermanos de la Costa. 

No se conoce el preciso origen de esta cofradía, pero se sabe que llegó a elaborar una constitución que regiría sus vidas. Se presume que era transmitida por tradición oral, ya que no se han encontrado registros escritos al respecto.
Resumo algunos de estos preceptos:

  1. «No existe la propiedad individual». Entendiéndose por esto la propiedad de un determinado terreno. Quiere decir que la isla es de todos y para todos; cabe destacar que los barcos de la cofradía tampoco tenían un propietario fíjo.
  2.  «La Cofradía no tiene injerencia en la libertad de cada cual». Quiere decir que no habría impuestos ni imposiciones de trabajos forzados ni código penal. Cualquier problema entre hermanos debía solucionarse solamente entre ellos. La participación en travesías es completamente voluntaria y no existirá obligación alguna cuando llegue la hora de componer tripulaciones o armar un ejército.
  3.  «No se admiten mujeres». Esta ley sólo se aplicaba a la restricción de mujeres blancas en la isla, ya que representaban un tipo de propiedad individual. Esta ley evitaba que se formaran formas de vida estables que pusieran en peligro la libertad adquirida. Sólo se admitían mujeres negras y esclavas, puesto que las esclavas no eran consideradas personas que pudiesen «apresar» a un hombre en tareas indignas para un hermano.
Lo más curioso de esta constitución es la total ausencia de deberes. La Cofradía sólo teme a la omnipotencia, la dictadura, la tiranía. Los nuevos integrantes eran bienvenidos, ya que esta sociedad se hacía más fuerte cuanto más numerosa.

En toda esta selva de piratería hay un personaje insólito que representa el auténtico romanticismo pirata. El Capitán Misson, de nacionalidad francesa, era un idealista, preocupado por la justicia, por construir un estado utópico en alguna isla del Océano Índico. Se ha dicho de él que es un equivalente al Quijote en el mundo de la piratería. Sus biógrafos cuentan que siempre repartía equitativamente el botín entre su gente y que dejaba en libertad al capitán de la nave apresada. Misson aparece sólo en la obra de Charles Johnson, cuyo cuento de Misson no conviene con los datos disponibles; por eso, la mayoría de los historiadores de la piratería consideran a Misson un mito.

Historia de un corsario - filibustero famoso 


Henry Morgan
(Gales, Reino de Inglaterra, c. 1635,  Jamaica, 25 de agosto de 1688)

Su padre, Robert Morgan, fue un rico labrador con antepasados militares.
La versión más popular de sus primeros años es relatada por Alexander Olivier Exquemelin en su libro Los Bucaneros de América: Siendo muy joven, Henry fue secuestrado en Bristol, vendido como sirviente en Barbuda y terminó habitando en Jamaica.

 Años después, al leer Morgan el pasaje sobre su servidumbre en una traducción inglesa, demandó a los editores en lo relativo a tal punto. La querella resultó en una indemnización de 200 libras esterlinas y públicas excusas. Renegando de tal episodio, manifestó ser sirviente de «Su Majestad» y de nadie más.Otra versión de su arribo a América plantea que formó parte de una expedición inglesa que tomó Jamaica en 1655.

En connivencia con los gobernadores jamaicanos, bajo autoridad británica, y en medio de diversas tensiones políticas con potencias de la época, emprendió varias campañas bélicas contra las posesiones españolas en la zona del mar Caribe. Realizó su primera operación a gran escala en 1668 al saquear la ciudad de Puerto Príncipe (actual Camagüey) en Cuba, y culminó con la atrevida acometida a la ciudad de Panamá en 1670. En este lugar, a pesar de tener las circunstancias en su contra al atravesar el istmo de Panamá a través de la selva, y con evidente desventaja de hombres y armamento, demostró sus dotes de mando al encabezar una banda de asaltantes hasta lograr la victoria.

Este audaz golpe, que causó una honda impresión en Europa, le reportó un gran botín, pero provocó el malestar de las autoridades inglesas, que acababan de firmar un tratado de paz con España, puesto en entredicho por este acto de rapiña. Llamado de vuelta a su patria, se defendió hábilmente de los cargos que sobre él pesaban, en lo que se vio favorecido por el empeoramiento de las relaciones entre Inglaterra y España.


De esta manera, no sólo retornó rehabilitado al Caribe, en 1674, sino que lo hizo con el título de caballero y con el cargo de gobernador de Jamaica. Sin embargo, fue destituido al poco tiempo, acusado de corrupción, lo que no le impidió acabar sus días viviendo como un rico hacendado.


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