viernes, 15 de junio de 2018

Viaje a La Habana 2018



Plaza de San Francisco.


4 de febrero.

Pues no.

La información que me dio Pato era falsa, muy falsa.

No había tal invitación para una cena el lunes.

Fue comida y fue hoy ¿De dónde sacó Pato que la cita era otro día y hora? ¡A saber! Pero el quilombo fue mundial… bueno varias naciones estuvieron involucradas por la Patoculpa.

Todo se arregló desde ayer, cosa como que Lupita me preguntó si ya estaba enterado de la noticia.

-Sí- le dije –Ya Pato me dijo- ¡Pero no sabíamos que lo que me dijo era información PatoMala!

 El punto se empezó a aclarar porque alguien dijo “es comida” y yo dije “es cena”, incluso Patomalo corroboró con todas sus plumas que era cena el lunes.

Llamadas de ida, llamadas de vuelta, total Pato malaje se ganó unas miradas muy feas.


Plaza del Templete.

Antes de llegar al lugar de la cita, nos encontramos en el Templete, lugar donde se celebró el primer cabildo en la Ciudad de La Habana en 1514.

El Templete.

En el rato que tuvimos antes de reunirnos pude tomar algunas fotos de esta parte de la Habana Vieja.

Martí.

La verdad no me acuerdo quién es.

Calle habanera.

Después vino la reunión, tres horas de plática en amistad, fue una tarde espléndida.



¿Quieren detalles?

Lo siento, lo que pasó en La Habana, se queda en La Habana.

Encuentro fortuito.

Al salir del restaurant nos encontramos con René González y Olguita.

Plaza de San Francisco.

Aduana.

Fuente

Templo de San Francisco.




Repito, fue una tarde espléndida.


En la noche tomé fotos de algunas constelaciones.

Casiopea.

Las siete hermanas.



martes, 12 de junio de 2018

Viaje a La Habana 2018

La Cabaña.




3 de febrero.

Después de un bonito desayuno (bueno, nosotros desayunamos, Pato tomó un café), nos fuimos montados en el Unicornio rumbo a La Cabaña, pues allá es la sede principal de la Feria Internacional del Libro en La Habana.

Antes llegó Ana de su ida al hospital, le aplicaron los medicamentos que le prescribieron.

Llegamos pues a La Cabaña.

Garita.


Ya había descrito alguna vez este lugar, es una fortaleza novohispana con todas las de la ley, fosos, puentes levadizos, troneras, almenas, garitas para centinelas, en fin, todo un fuerte.

Fue construido por la Corona Española para defensa de ataques piratas, corsarios, ingleses, holandeses, portugueses, en fin.

Amistad y fortaleza.


Alguien, no se quien, me comentó que el fuerte nunca fue atacado, otros me dijeron que sí, que los ingleses desembarcaron fuera del alcance de los cañones del fuerte e invadieron La Habana y la dejaron en ruinas.

Bueno, eso es historia.

Llegamos a La Cabaña y ya había mucha, muchísima gente adentro, y no dejaban de arribar más y más visitantes.

Ahora un paréntesis algo largo y poco grato.

Verdaderamente habíamos mucha gente en La Cabaña, era difícil caminar y era muy evidente la actitud un tanto osca de muchos jóvenes.

Era muy notorio que arrojaban la basura en cualquier lugar, latas de refresco y cerveza, envoltorios de frituras, papeles varios, todo se multiplicaba con rapidez en los pisos centenarios del fuerte, aquellos pasillos en que hace cincuenta años resonaran los pasos del Che y que ahora reverberan al compás nada amistoso del reguetón.

Muchos, muchos jóvenes llevan bocinas portátiles de gran poder que de manera gratuita nos inundan con esta música producto de la mercadotecnia.

Jóvenes, bocinas, reguetón y basura.


Ya de por sí es bastante desagradable escuchar las letras carentes de cualquier valor estético, más aún en un evento de talla internacional como lo es una de las ferias del libro más importantes de Latinoamérica y en un lugar histórico como La Cabaña.

Placa conmemorativa.


Por otra parte, la organización está algo desorganizada, los puestos de información tienen mapas del lugar, pero no tienen información de las presentaciones y/o en que salas estarán las mismas o donde encontrar una editorial.


Centro Cultural Pablo, fue un triunfo encontrarlos.


Otro asunto que notamos, fue que muchos de los asistentes, sobre todo los jóvenes bocineros no entraban a los stands de libros, mucho menos a las presentaciones, se quedaban afuera, en los pasillos dando vueltas y repartiendo basura y reguetón. Incluso vimos un grupo de estos jóvenes entrar a una de las galerías, salieron más rápido de lo que entraron y no vieron un solo libro.

Demasiada gente que iba a pasear y a tirar basura.

Quede bastante desencantado, no me gustaría repetir la experiencia.

Lo que es bien cierto es que una muy buena amiga cubana nos advirtió de este fenómeno, nos dijo claramente que ella no iba a la feria en fin de semana, que es de lunes a viernes cuando el evento tiene la seriedad que debería tener de inicio a fin.

Fin del paréntesis algo largo y poco grato.

Fuera de La Cabaña hay una exhibición militar, misiles, tanques y aviones del ejército cubano, también están los restos de algunas aeronaves utilizadas durante la invasión norteamericana a Bahía de Cochinos.




Mig-21 de la era soviética.


De salida Jóse nos lleva por el Cristo de La Habana, pasamos a verlo pues Pato no conoce la escultura.

El Cristo de La Habana.


Sorprendimos a un guía de turistas, estaba poniéndose de acuerdo con el tiempo que se podían quedar en el lugar, el monólogo fue más o menos así:
-Tú ours mucho problem, guan ora is bien-
No recuerdo con exactitud la negociación, pero era muy divertida.

Más tarde, ya en casa de Ana, Pato me dice muy contenta que Silvio había invitado a una cena para el próximo lunes, yo de puro provocador le dije:

- ¿Invitación para una cena?
- ¡Sí! El lunes por la tarde- Contestó la Pato
-Ah, pues que les vaya muy bien- (Te digo que andaba yo de molestón)
- ¡Que también vos estás invitado, guacho! - y no sé qué otras cosas impublicables me dijo la Pato.

Me encanta cuando Pato me dice que soy un guacho total.



lunes, 11 de junio de 2018

Viaje a La Habana 2018


Ayer (1 de febrero) ya después de escribir el diario y dar por cerrada mi libreta, el noticiero televisivo dio la nota de la muerte del hijo mayor de Fidel. La nota fue escueta y corta, algo confusa, no la retomaron.

Sigo con el diario.

Casa de Las Américas.


2 de febrero.

Salimos temprano a bordo del Unicornio con rumbo a La Casa de las Américas, otro de los pendientes que teníamos de viajes anteriores.




En el marco de la Feria Internacional del Libro de La Habana se presenta en éste lugar, los primeros libros editados por el sello “Ojalá”.


La Casa de Las Américas.

La actividad se da en la sala “Ernesto Che Guevara”, es un salón enorme, las paredes están adornadas por cuadros de gran formato y el escenario cuenta con un enorme y asombroso árbol de la vida, obra mexiquense en barro cocido, modelado y pintado a mano.


Árbol de la Vida en La Casa de las Américas.


Se presentan dos libros, el primero es una compilación de las entradas que Guillermo Rodríguez hiciera para Segunda Cita, blog de Silvio Rodríguez.

Primera presentación.


Justo al iniciar el evento hubo una pequeña serie de fallas en el ajuste del audio, por los altavoces salió aquel sonido agudo y chillón que conocemos como retroalimentación, ese agudo alfileterazo al oído que nos obliga a apretar los dientes y cerrar los ojos. El operador ajustó rápido pero nos obsequió un par de recuerditos sonoros.

Silvio, que ya estaba en el podio, tomó la palabra:

-Es un ataque sónico -  Dijo.

La sala llena le contestó con buen humor.

Hubo muchas y muy variadas personalidades en la sala, pudimos ver a Frank Delgado, Niurka, Malva, Víctor Casaus, Fernández Retamar, Leo Brouwer, en fin, mucha gente.
La presentación fue amena y ágil, lo malo fue que llevaron muy pocos ejemplares y muchos nos quedamos sin la oportunidad de adquirir los libros.


La canción el Cuba a cinco voces.

El segundo libro que se presenta es la joya "La canción en Cuba a cinco voces", asombroso libro.


Portada.



Sala "Ernesto Che Guevara"


Salimos de La Casa de las Américas y tomamos rumbo a algún restaurant pues todas las naciones de la Casa de Ana nos habíamos saltado el desayuno por salir temprano y ya urgía.

Primero entramos en lo que creíamos que era una buena opción, pero resultó que después de un rato no nos habían dado ni los buenos días, incluso notamos que algunos comensales ya habían sido atendidos aun cuando llegaron después.

No encontramos al mesero para cancelar el pedido, así que salimos del lugar.

Encontramos pronto otro sitio, buen trato, comida bien servida y buenas maneras en el trato. No recuerdo el nombre, pero tenían ropa vieja, muy rica.

Salimos a la tarde habanera, rica y sin mucho calor, pese a que había estado despejado toda la mañana.

Silvio Alejandro en "Las Tres Tasas"


Fuimos a “Las Tres Tasas”, lugar donde se presenta Silvio Alejandro Rodríguez, buen amigo trovador.

Amistad a ojos cerrados.


Muy agradable tarde. En mi opinión el sonido careció de tacto en el manejo y está notoriamente sobrado, cuentan con dos bafles con dos bocinas de 25 cm cada uno mas twitter, y un par de sub buffer, todo para un afro de 20 personas, por supuesto nadie se sienta en las sillas del frente, el volumen es altísimo.

Gran presentación.


El concierto termina con una pertinaz llovizna, el lugar está al aire libre y no fue posible continuar.

Nos retiramos del lugar, tomamos un transporte a casa de regreso a Regla, donde nos espera la muy grata noticia que Ana está en casa, la han dado de alta. Tendrá que regresar al hospital para que le apliquen su medicación, pero será de manera ambulatoria.

Todos los males que aquejan a nuestra querida Ana vienen de su gusto por fumar.
Tremendo y terrible vicio.

Bueno, me faltó mencionar que el La Casa de las Américas pudimos saludar a Silvio, Niurka, Malva, Frank Delgado, Casaus, Leo brouer, en fin, a mucha gente.

Leo Brouwer dando un autógrafo.



Un autógrafo de Leo Brouwer.


En la noche tomé una serie de fotos al cielo cubano lleno de estrellas.


Orión cubano.


Adendo fotográfico.


Auténtica foto del momento exacto del cañonazo (foto Lupita)


Con Leo Brouwer el La Casa de las Américas.


Con Leo Brouwer, e Iván Soca, al fondo Silvio.


Con Silvio y Segundaciteras en La Casa de las Américas.


En el restaurant.


Foto de Pato.

miércoles, 6 de junio de 2018

Viaje a La Habana 2018


Calle Reglana.



1 de febrero.

Justo cuando estábamos planeando el día, Ponce nos propone acompañarlo a las compras, Pato y yo no lo pensamos y salimos rumbo a Regla.

A dos cuadras cortas pasa la guagua que nos deja muy cerca del muelle, es la zona antigua de esta parte de la Habana. Como paréntesis, el nombre original de esta región es “Guaicanamar”, que significa “frente al mar”





Domina el panorama la iglesia donde se venera la Virgen de Nuestra Señora de Regla. El edificio es grande, fresco y sin grandes adornos.


Santuario de la Virgen De Nuestra Señora de Regla.





Emprendimos la caminata loma arriba, Regla cuenta con una orografía bastante accidentada, tiene muy pocos lugares planos y todas las calles suben y bajan, visitamos varias tiendas donde Ponce fue surtiendo la lista que le mandataba.



Antiguo muelle.







Ofrendas.
Hace poco tiempo una muy fuerte tormenta golpeó esta zona, el malecón quedo muy afectado, el meteoro destruyó el muro.




Creo que ya lo había mencionado, cada reglano que se precie de serlo, camina por la calle, jamás por la banqueta.




En lo que Ponce compra el pollo, nosotros entramos a una librería. Son muchos los títulos expuestos, todos son libros de segunda mano, los precios son asombrosamente bajos, Pato compró un libro por menos de un CUC, en México sería algo así como 15 pesos.



Teatro de Regla.

Pasamos por el antiguo teatro de Regla, por desgracia el local está en absoluto abandono e ruina absoluta, los techos se han venido abajo, así como algunos de sus muros.



Abandono.

Arrumbado, cubierto de polvo yace sin luz alguna un candelabro otrora glorioso, gigante. Hoy lo habitan tristes arañas minúsculas y grises. Los restos huecos y mudos de un piano de cola son ahora usados para apuntalar una perta lateral imposible de cerrar.



Candelabro y piano, ciegos y mudos.

La tristeza se cuela por los infinitos huecos de las paredes, la nostalgia y las historias salen por las maderas rotas de su antigua puerta y se pierden en el calor del día. Es un lugar oscuro y mudo, sus fantasmas son transparentes.

Seguimos en la senda, tienda tras tienda la lista se adelgaza, el camino también se nos achica.


El Teatro Céspedes, antiguo cine local también presenta daños por abandono, afortunadamente éste  hermoso edificio está siendo intervenido para su restauración.


Antiguo cine de Regla.

Pasamos al mercado donde se compró las verduras y las frutas, de ahí a la barda del cementerio que está a unos pocos pasos el camino tocaba a su fin.



Mercado.

Llegamos a casa, Ponce preparó la comida y Jóse llegó por nosotros.

Fuimos al hospital a visitar a Ana, que ya se quiere regresar a casa.

Casi a la hora de la salida llegó la doctora encargada del área donde está ingresada Anita, le explicó con detalle las razones por las que Ana tiene que quedarse, fue contundente, clara y humana.

Salimos de la visita algo tarde, los elevadores están saturados y fue mejor bajar por las escaleras, Ana está en el piso 15.

Regresamos a Regla, fuimos al parque a conectarnos a la red un rato. El crédito se nos terminó justo con la llegada de la lluvia.