martes, 2 de octubre de 2018


Justo hoy conmemoramos la triste memoria de un hecho que llenó de luto a la sociedad mexicana y de sangre los centenarios pisos de la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco.
A la llegada de los españoles a la Gran Tenochtitlán Tlatelolco era el gran mercado donde los pobladores de la capital azteca realizaban su avituallamiento.
Consumada la conquista se erigió en el lugar el templo de Santiago Tlatelolco donde se estableció la escuela de oficios que atendiera a la población indígena.

Plaza de las Tres Culturas


Siglos después se construyeron modernos edificios de apartamentos, se rescataron las antiguas estructuras enterradas y al área principal se le dio el nombre “Plaza de las tres culturas” por las tres fases constructivas, la imperial azteca, la virreinal colonial y la independiente moderna.
En julio de 1968 estudiantes de diferentes instituciones se enfrentaron a golpes a partir de un encuentro de futbol americano. Las fuerzas del orden actuaron con exceso de fuerza y poca inteligencia, lejos de intervenir y detener a los rijosos, golpearon, allanaron sin orden ni concierto instalaciones educativas, detuvieron a propios y extraños, aun a personas que iban pasando por el lugar.
La respuesta de los jóvenes estudiantes no se hizo esperar, se organizaron y se manifestaron para pedir rendición de cuentas y justicia.
La reacción de las autoridades fue brutal y fuera de toda lógica, el cuerpo de granaderos, la policía secreta e incluso grupos fuera de toda legalidad cargaron en contra de los estudiantes.
A cada represión los estudiantes respondían con mayor unidad y organización, la espiral de violencia crecía cada momento.




El gobierno mexicano, entonces a cargo de Gustavo Días Ordaz vio en la organización estudiantil las trazas de un movimiento internacional con el fin de derrocar al gobierno e imponer un régimen comunista.
Los medios de comunicación de la época dan la voz a grupos pro gubernamentales y silencian a todo aquel crítico del sistema.
 “La FNET (Federación Nacional de Estudiantes Técnicos), mostrando su lealtad al régimen, manifiesta que el gobierno de México es víctima de una conspiración nacional e internacional «por parte de los provocadores tradicionales organizados en las corrientes del maoísmo, y del trotskismo», quienes, dice, desde hace tiempo estaban ya preparados para el estallido de violencia, «si no en estos días, sí en las épocas en las que México ofrecerá su corazón a la juventud del mundo en la XIX Olimpiada»”
Cabe mencionar que el inicio del conflicto estudiantil inicia unos días antes de la conmemoración del XV aniversario del asalto al cuartel Moncada en Cuba, esto fue más que suficiente para alimentar las neurosis del gobierno mexicano y decretar la infiltración de intereses de países de la órbita comunista.
Lo que sí se ha podido demostrar es la injerencia de agencias norteamericanas que alimentaron la distorsionada historia repetida hasta la náusea por autoridades mexicanas.
El Ejército Mexicano había tomado las instalaciones de la Universidad, para ello incluso fueron capaces de disparar con una bazuca contra la centenaria puerta de la preparatoria uno y no fue hasta el primero de octubre que desalojó este y otros espacios.
El dos de octubre, un día después de la salida del ejército y a diez días del inicio de las XIX olimpiadas, los estudiantes llaman a una reunión abierta en la Plaza de las Tres Culturas.



El Batallón Olimpia, soldados vestidos de civil se infiltraron en la manifestación, incluso llegaron al pasillo del edificio Chihuahua desde donde los dirigentes estudiantiles hablaban a los manifestantes.
Cinco minutos antes de las seis de la tarde desde un edificio dispararon un par de bengalas rojas, un helicóptero respondió con una verde y otra roja.
Fue la señal, francotiradores apostados en las azoteas de edificios aledaños abrieron fuego contra la manifestación.










La multitud corrió a donde pudo, atrapados e infiltrados. Muchos fueron al templo de Santiago Tlatelolco para pedir auxilio, las puertas del templo no se abrieron, había sido tomado también por el ejército y fuerzas paramilitares, desde aquella centenaria azotea también se disparaba a los estudiantes.

Gustavo Días Ordaz


Gustavo Días Ordaz tomó la responsabilidad de los hechos, diciendo que se habían tomado aquellas medidas para evitar el derrocamiento de su gobierno, que el ejército solo había respondido a las agresiones de los manifestantes y desde un principio anunció que en la refriega solo se habían producido una veintena de muertos y unos pocos detenidos.
Elena Poniatowska escribió tres años después el desgarrador libro “La noche de Tlatelolco”, relata la entrevista de una madre que había perdido a su hijo en aquella trágica jornada y que había contado 65 cadáveres víctimas de la masacre solo en el primer donde buscó a su hijo.



Nunca se ha podido saber la cantidad de víctimas, según el parte oficial fueron veinte, el periodista ingles independiente John Rodda calculó 325 fallecidos, la BBC calculó en 2005 que las víctimas fatales fueron entre 200 y 300.
Cifras conservadoras calculan en unos 3000 detenidos, incluidos estudiantes, reporteros, población civil, e incluso visitantes extranjeros, testigos de aquellos días de memoria negra.
La prensa y los medios de comunicación fueron coptados y silenciados, la censura y sobre todo la auto censura fueron la voz mayoritaria. Se supo más en el extranjero que aquí mismo. Muy pocos periódicos en México tuvieron los tamaños para publicar y cuestionar el accionar de gobierno y ejército.


De los pocos periódicos que publicaron la noticia

Los gobiernos posteriores aseguraron que se había tratado de un movimiento contrarrevolucionario que había pretendido desestabilizar al país entero, es en muy oficialista Enciclopedia Gráfica de la Revolución Mexicana donde encontramos esta descripción.


ejemplo de prensa gubernamental


En años recientes se trató de llegar a una verdad jurídica, que el gobierno de Días Ordaz era culpable de la matanza. Las mismas instituciones encargadas de buscar justicia entorpecieron la investigación y dejaron que se perdiera aquella búsqueda
Los tiempos cambian, en 2012 durante su toma de posesión, Enrique Peña Nieto, apoyado por el mismo partido que perpetró la matanza, pidió un minuto de silencio por las víctimas de aquella noche, e incluso dijo que hacía suyas las banderas de aquel movimiento.
Es muy triste publicar que fue aquí en México, durante aquellas negras jornadas que se implementó la estrategia de lo que hoy conocemos como desapariciones forzadas, detenciones sin orden alguna de personas por el solo hecho de parecer sospechosos, de someterlos a tortura y de los que jamás se volvió a saber.
Fue también hace muy pocos años que se supo de vuelos de la muerte en esos tiempos, la noticia fue acallada rápidamente y no se volvió a hablar del asunto.
El peso de aquellos muertos han terminado por vencer las anquilosadas estructuras entonces hegemónicas e inamovibles, ciegas y sordas.
Cincuenta años después nuestros muertos, nuestros desaparecidos, nuestros torturados aun claman justicia.








Universidad, Nunca más un 68






domingo, 23 de septiembre de 2018

Viaje a La Habana, día final.



Cuba, que linda es Cuba...


Sí, lo sé.
Falta concluir el último día del maravilloso viaje a La Habana.
Pero resulta que ese día fue muy intenso y no me dio tiempo de anotar cosa alguna.
Así que no tengo registro de lo acontecido.
Bueno, un poco sí, pues resulta que tomé algunas fotos, y a partir de ellas hago la reconstrucción del último día en La Habana.


Playa Santa María.
 Muy temprano nos fuimos a las playas del Este, que resultaron ser maravillosas y muy hermosas, el mar, el cielo y la paz conviven en éste mágico lugar.


Physalia Physalis

Las playas son muy limpias y agradables. La cosa es que llegamos junto con el arribo de un gran grupo de medusas conocidas como Carabelas Portuguesas, que si bien su picadura no es tóxica, hay personas sensibles a su toxina, así que no entramos a nadar, nos quedamos en la orilla.






Ya entrada la tarde nos fuimos de regreso a casa de Ana, casa y gente amable a la que no queda otro remedio sino querer.
Otro que es así es Jóse, quien nos llevó a las playas del Este y nos trajo de regreso.







Un hermoso atardecer nos anuncia que es hora de despedirnos, mañana el sol nos despertará en la Ciudad de México.

Ha sido un viaje magnífico, de grandes contrastes y altas enseñanzas, donde departimos y convivimos con gente maravillosa que como siempre, nos brinda su casa, su tiempo y sobre todo su corazón.

Pero antes de irnos pasamos a La Fábrica de Trova, lugar donde se presenta Augusto Blanca, gigante cantautor cubano.

Un detalle que me llamó la atención de manera no muy grata, para entrar al auditorio hay que pasar por un centro cultural-recreativo, todo muy bien, salvo que en el lugar tienen una tremenda bocina con volumen atronador y la no muy afortunada selección de reguetón que a todos lados nos acompañó.

En ésta ocasión la letra, repetida ad nausam, mencionaba que al cantante le gustaban las posaderas de su hermana, claro, no con esas palabras.

Y digo que es una selección poco afortunada pues íbamos en busca de las extraordinarias letras de Augusto, de su asombrosa música, de todo lo maravillosos que mueve éste hombre con sus canciones y pasar por el pasillo estrecho del regetón no es la antesala que uno quisiera.

Pero en fin, ya en el auditorio no se escuchaba la bocina aquella.

Augusto y sus invitados hicieron la magia.











El viaje llega a su fín, hemos acomodado los libros en las maletas, llevamos muchos y muy valiosos ejemplares, no por su precio, sino en su contenido, porque no hay otro lugar en el mundo donde conseguirlos, salvo en Cuba.

Nos despedimos de los queridos amigos. Las despedidas, esa parte tan... no se, que me llena de tantas emociones encontradas, y que al final reafirma la muy querida amistad con todas estas gentes maravillosas.

Se que pronto nos volveremos a ver.

Jóse y El Unicornio pasan por nosotros y nos lleva al aeropuerto, como siempre es al primero y al último de los amigos al que saludamos y despedimos.

El vuelo no espera y como siempre, antes de abordar toco el fuselaje del avión y le pido que nos lleve con bien a nuestro destino.

El amanecer nos recibe en nuestra ciudad.

viernes, 27 de julio de 2018

Viaje a La Habana 2018





8 de febrero.

Amanecí muy temprano con mi vieja dolencia que no duele, pero incapacita, así que me levanté algo tarde. Por fortuna se disipó sin dejar rastro y no me acordé de ella en todo el día.

Fuimos de nuevo al fuerte de San Carlos de la Cabaña pues se presenta una nueva reedición del libro #Que levante la mano la guitarra, obra de Víctor Casaus y Luis Enrique Nogueras sobre la obra de Silvio Rodríguez.

Pato y Victor.


Por desgracia a esa hora también se presentaban otros muchos libros con la presencia de autores muy reconocidos, así que el auditorio Nicolás Guillén no se llenó a más de un tercio de su capacidad.

Aun así se llevó a efecto la presentación, muy linda y amena.

Víctor no dejó de comentar la presencia de los segundaciteros, nos mencionó por nuestros nombres y agradeció la solidaridad de estar en la presentación.

No podíamos estar en otro lugar.







Al final dos grupos tomaron la descarga musical, particularmente me fascinó el primer grupo, pero ambos conjuntos fueron asombrosos y generosos.

La Cabaña.


Al salir de la Cabaña fuimos a la Habana vieja, a realizar las últimas compras, a despedirnos de sus calles hermosas y sus edificios añosos y queridos.



Pasamos por última vez a La Reliquia, espero que regresemos pronto.

Una vez más la tarde nos llenó la mirada y el espíritu de Luz y Paz.


La Habana Vieja.


Regresamos a casa de nuestra querida Ana, el buen humor y las risas habitan siempre este amable lugar.




jueves, 5 de julio de 2018

Viaje a La Habana 2018






7 de febrero.

Salimos temprano rumbo La Casa del Alba, antigua casona actual casa de la cultura y sede de una hermosa colección de fotografías que celebran la amistad entre Cuba y Venezuela. Este lugar es sede alterna de la Feria Internacional del Libro de La Habana.



Además, está la oficina de Iván Soca, al que nos dio mucho gusto ver y nos recibió en su despacho.

Al momento de arribar a la Casa de Alba, se estaba presentando un libro digital y una recopilación de canciones dedicadas a la memoria de Ernesto Che Guevara, René González era uno de los presentadores.



Por la naturaleza del material, la presentación se extendió un poco más de lo planeado, nada grave.

Llegó el momento, la causa que nos movió a este viaje, a visitar la feria del libro, esta casa, la presentación del libro “El tiempo que nos tocó vivir” de Jorge C. Oliva.

Es una presentación múltiple, son tres los libros que se presentan, los dos primeros son muy interesantes, tratan de la historia reciente de Cuba y de la campaña negra montada por sistemas lejanos al pensamiento socialista.



El tercer libro es “El tiempo que nos tocó vivir”, que es la memoria de los días vividos por el autor durante la Revolución Cubana.

El escrito tiene una historia negra, un alumno del autor la editó y publicó fuera de cuba, dando a entender que era suya (la plagió pues), dando como pseudónimo propio el nombre del autor, tergiversando el sentido del escrito y cobrando muy buenas regalías a costa del trabajo de Jorge.

El plagiador mintió al afirmar que el autor al morir había dejado unos papeles a su hijo, una especie de herencia con la conseja de no seguir por aquel camino que había llenado de miseria y hambre a todo un pueblo.

En realidad el autor vivía, la novela trata de su experiencia en aquellos álgidos años de la revolución y para nada aconsejaba a hijo alguno sobre caminos que debía tomar o no.

Durante mucho tiempo el autor y su gente lucharon por que le fueran reconocidos sus derechos, demasiado tiempo. La muerte reclamó sus fueros, Jorge Oliva murió sin ver concluida su justa demanda.

A final de cuentas la novela regresó a manos de la familia del autor. Cabe mencionar que la actual edición con el nombre de Jorge C. Oliva está con nosotros por la intervención de Segundaciteras en general y de Pato Modarelli en particular (Esta es una historia que espero nos cuente la mismísima Pato).

Víctor Casaus y Pato Modarelli


 Ana pudo estar presente, así como la familia de Jorge. Fue muy emotivo, la Casa de Alba se llenó de luz con su presencia.



Después de la presentación Rey Montalvo nos brindó una canción, originalmente iban a ser más, pero las distintas presentaciones se comieron el tiempo y no hubo para más. Rey ya tenía un compromiso previo.



Bárbara Vasallo nos convenció (no le costó mucho) y nos fuimos a La Cabaña para escuchar a Rey Montalvo en su presentación.



Llegamos muy a tiempo, afortunadamente algunas nubes nos cubrieron del sol inclemente y no nos pegó tan duro el calor.

Abrió el concierto Marta Campos, voz espléndida de la muy buena música cubana, cerró su participación con “Amor de millones”, canción que cantara Sara González. Nos partió el corazón y nos llenó de luz y recuerdos gratos.



Después vino Rey Montalvo. Desde la última vez que lo vimos ha crecido mucho, sus canciones siguen su búsqueda, pero ahora se nota que sabe a dónde va. Maravilloso.







La tarde nos encamina a casa de Ana, un atardecer maravilloso nos acompaña.

Día increíble, música, libros, poetas, escritores, justicia y sobre todo amistad.








viernes, 29 de junio de 2018

Viaje a La Habana 2018



La Habana.


6 de febrero.

Definitivamente no era mi intención regresar a La Cabaña, la anterior experiencia no fue nada grata y de verdad no tenía la menor gana de repetirla.

Pero hay un par de presentaciones extraordinarias justo ahí en La Cabaña, invitación por demás atractiva que vence con facilidad nuestra animadversión.

Así que salimos temprano, tanto que llegamos media hora antes de que abrieran las puertas al público.

Por la puerta de San Ambrosio.


Entramos por la puerta de San Ambrosio, asunto por demás fortuito pues la sala Nicolás Guillén, donde se presentarán los libros está justo al paso.

Ambos libros giran en torno a la vida de Carlos Manuel de Céspedes, considerado en Cuba como el Padre de La Patria.

Presentaciones.


“El camino de la desobediencia” es uno de los títulos, se trata de una novela biográfica de Don Manuel de Céspedes.

“El diario perdido” es el otro título, es el mismísimo diario de Céspedes durante la gesta por la independencia cubana.

Los títulos son de por sí interesantes y de naturaleza cautivante, aún más por la posibilidad de que el mismo autor y compilador estuviese presente.

No es una seguridad, el autor ha estado delicado de salud y nada aseguraba su presencia.

Para nuestra absoluta fortuna no fue así, un tanto más tarde de lo programado se apersonó Eusebio Leal.

Primero presentó la novela, se limitó a leer la introducción, muy interesante y absolutamente atrayente.

Luego habló del Diario Perdido ahí inició la magia.

Por más de veinte minutos Eusebio nos relató la increíble historia del diario original, de cómo llegó a sus manos y del trabajo minucioso y artesanal que realizaron para poder editarlo, de las personas que intervinieron para bien y para mal, los que decían saber, los que de verdad sabían.

Veintitantos minutos asombrosos en que Eusebio Leal no dejó hueco alguno, nos cautivó con su voz cubanísima, con todas las tablas, con absoluta sapiencia, nos atrapó, nos elevó, nos hizo tener en las manos el diario original, nos transportó a la campaña de Carlos Manuel de Céspedes, a su tiempo y a sus gentes.

Veinte minutos que no supe si el sol seguía su camino, si los vientos giraban en torno a las mariposas, si el mar nos rodeaba amoroso, ni siquiera sé si pestañee en algún momento.

Eusebio Leal es un orador asombroso, increíble, único.



Estoy muy feliz y contento, satisfecho de haber estado en La Cabaña el día de hoy.

Ya Pato nos contará de esta foto.


Afuera no faltaron aquellos jóvenes bocineros reguetoneros, pero son pocos y afortunadamente tenían el volumen bajo, también hay basura, pero mucho menos que el fin de semana.

Día muy agradable.





Pasado el medio día nos retiramos, el cielo permanece nublado pero el calor aprieta. Fuera de los muros de La Cabaña muchos niños y adultos vuelan papalotes.

Vuelos.


Jóse nos confirma la buena noticia (ya Lupita la había recibido por teléfono), Ana regresa a casa, la dieron de alta, tiene que regresar al hospital solo para curaciones.

A eso de las cinco de la tarde Ana ya está en su casa, es una fiesta.

Mañana temprano es la presentación del libro “El tiempo que nos tocó vivir”, otro libro con una historia asombrosa, pero eso, como ya lo dijimos, será mañana temprano.