domingo, 11 de enero de 2015

Dichos y refranes.





Un refrán es un dicho popular y anónimo de carácter sentencioso. Es una forma de sabiduría popular que pertence al género paremiológico, así como las máximas y los aforismos. 
(Paremilogía, palabra que he descubierto preparando esta entrada) 
La paremiología además de estudiar los refranes y proverbios, también se encarga de recopilarlos en repertorios, diccionarios o corpus. En los últimos años se están elaborando importantes Refranero multi-lenguas en el Centro Virtual Cervantes y en el Instituto Cervantes.   
El refrán se emplea tanto en el habla coloquial como en el lenguaje literario. Tiene una larga tradición en la cultura del Medio Oriente, así como en la literatura grecolatina y bíblica. También se halla en las obras más tempranas de la literatura española, como el Cantar del Mio Cid. Su uso se propaga aún más durante el Renacimiento, y aparece en el Don Quijote, en Lazarillo de Tormes, y en obras de erasmistas, como Juan de Valdés, quien dijo que "se ve mucho bien la puridad de la lengua castellana" en los refranes. En el Quijote, son tan abundantes en el habla de Sancho Panza que llegan a ser un rasgo principal de su personaje. En las largas conversaciones de Don Quijote y Sancho Panza se encuentran muchos de los refranes que usamos en la actualidad. 
 Están presentes en todas las culturas como parte de la tradición popular y son el fruto de un proceso de transmisión oral; que con el paso de los años no sólo perduran sino que se enriquecen. Una de las formas más eficaces de mantener las tradiciones culturales y sociales de un pueblo es mantener un estudio sostenido de su lenguaje desde los aspectos más formales hasta los más informales, rescatando expresiones y vocablos que se han arraigado por años, y que ya forman parte de la cultura popular tradicional. Los refranes constituyen una manifestación del genio popular.



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Refranero popular cubano:
En Cuba los refranes son muy empleados en todos los estratos sociales, tanto en zonas urbanas como rurales. Los refranes y dicharachos como fruto de la conciencia improvisadora del criollo, representan la frescura y viveza del lenguaje popular y constituyen una muestra de la acertada riqueza de observación y la dinámica, consciente o inconsciente, del pensamiento. Por otra parte, se evidencia que los refranes más usados en Cuba llegaron con los españoles y los africanos subsaharianos, o son creaciones y recreaciones cubanas. Resulta importante señalar que la herencia cultural española es la más representativa en el refranero popular cubano, pero existe una profusa contribución proveniente de religiones de origen africano como los de la secta abakúa, los yorubas y las asociadas a los patakines de las diversas deidades en la Regla de Osha.
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Luego de esta breve introducción y si lo desean, los invito a jugar enriqueciendo la entrada con refranes de sus diferentes países...  

(Para cerrar, uno dedicado a los maridos que visiten este blog):




martes, 23 de diciembre de 2014

NAVIDAD: Las Parrandas de Remedios

Entre la arquitectura colonial de Remedios (Cuba), se celebra una navidad muy poco ortodoxa, en la que se enfrentan festivamente dos barrios a través de un sinfín de fuegos artificiales, desfiles de carrozas y congas callejeras. Gana el que hace el espectáculo más deslumbrante y el veredicto es resultado del clamor popular...




San Juan de los Remedios, más conocida como Remedios, es un municipio y ciudad ubicada al noreste de la provincia de Villa Clara, antigua provincia de Las Villas.
Fundada en 1513, es la octava villa fundada en Cuba por los europeos. Algunos historiadores afirman que es el tercer emplazamiento español más antiguo de Cuba, solamente precedida por Baracoa (1511) y Santiago de Cuba (1515).

LAS PARRANDAS DE REMEDIOS.


Son consideradas la festividad más antigua de Cuba.
Surgió cuando el padre Francisco de Quiñones, -que oficiaba en la Iglesia de la ciudad de la Isla-, en el siglo XVI ante la ausencia de feligreses a la llamada Misa del Gallo, ideó que los muchachos del pueblo despertaran con gritos, pitos y latas a los vecinos, obligándolos a acudir a la ceremonia religiosa.
Es esta una fiesta ruidosa desde su propio nacimiento. Hacia 1871 adoptan la estructura que en lo esencial se mantiene viva. En ella se enfrentan dos barrios: San Salvador y El Carmen. El 24 de diciembre, una vez que las campanas de la Iglesia Parroquial Mayor anuncian las nueve de la noche, cada bando descubre la habilidad creadora en sus trabajos de Plazas y la carroza que cada uno de ellos ha mantenido en secreto durante todo un año. A esto lo acompaña una guerra de fuegos artificiales, morteros y bengalas, así como la música tradicional caracterizada por el repique y la polka y los símbolos de cada parte.
Las parrandas se fueron extendiendo posteriormente y con características parecidas a muchas otras localidades, entre ellas Camajuaní, Caibarién, Vueltas, Falcón, Chambas y otras.
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El sello africano:
Los estudios antropológicos ven una presencia clara de la música y la cultura popular de África subsahariana occidental en las parrandas. Muchos de los primeros participantes de la fiesta eran africanos y su influencia se percibe aun en esta “orquestación social” donde dos grupos se desafían a través de cantos y bailes, dialogando de manera coral. Se provocan a través de las rumbas con estribillos, un rasgo distintivo de ciertos cultos de ascendencia africana. Se oyen incluso en las parrandas ciertos vocablos de origen bantú. La fiesta es entonces una gran teatralización donde el eje de la trama está en derrotar al otro. El escenario abierto del pueblo es donde se desarrolla la acción, que llega a su punto más alto con la entrada final de los dos barrios a la plaza con sus carrozas enfrentadas. Los pobladores intervienen como actor-espectador en un contexto de alta sociabilidad, dos elementos que existen aún hoy en las aldeas más aisladas de África.
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Sobre el final de la fiesta, cada vecino está firmemente convencido de que su barrio ganó la contienda y tanto El Salvador como El Carmen recorren las calles de manera triunfal, dedicándose marchas fúnebres.
Como no hay un jurado tampoco hay ganador oficial. Los argumentos más irracionales se utilizan en estas discusiones de criterio estético al clarear del alba, hasta que todos se van retirando de a poco bajo el fragor de las últimas explosiones.
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Al día siguiente, la prensa se hace eco de cierto consenso extra- oficial acerca de cuál ha sido el ganador. A veces es muy clara la superioridad de un barrio, pero otras no. De todas formas, hay un veredicto popular que termina siendo más o menos aceptado. 
Así concluyen estas navidades tan poco ortodoxas y bastante profanas, marcadas por la expresividad corporal y musical de la impronta africana, como no existen otras siquiera parecidas en ningún lugar del planeta.

jueves, 11 de diciembre de 2014

JOSE RODRIGUEZ FUSTER

El color y la fantasía de José Fuster.

El Picasso del Caribe, un artista de su pueblo.

Fúster nació en Caibarién, Villa Clara, Cuba, en 1946. Pintor, Grabador y Ceramista. Realizó estudios en La Escuela para Instructores de Artes (1963 - 1965. Se inició en el taller de cerámica de Cubanacán. Ha recibido numerosos premios y menciones tanto en Cuba como en el Extranjero. Ha sido condecorado con La Distinción por la Cultura Nacional en el año 1996. Recibió el Reconocimiento "Gitana Tropical" otorgado por la Provincia de Ciudad Habana, año 2005. Recibió Premio por la Obra de la Vida, Otorgada por el Fondo Cubano de Bienes culturales en FIART 2008.


Desde su estudio en el segundo piso, el artista cubano mira lo que ha forjado en el pueblo costero de Jaimanitas y con una gran sonrisa dice: "Estoy completamente loco". Debajo, grandes y coloridos mosaicos y caprichosas esculturas cubren su casa y llenan su jardín, en una explosión de arte que ha transformado su humilde barrio en una isla de luz en medio de los deteriorados suburbios de La Habana. Su casa y estudio son el epicentro del trabajo en desarrollo con el que Fuster ha adornado las viviendas de dos calles con pinturas que recuerdan a Picasso y divertidas figuras de cerámica de las palmeras, gallos y cocodrilos recurrentes en su obra. Frente a su casa, Fuster ha creado una especie de parque comunal que es un gran tablero de ajedrez. Detrás construyó una enorme escultura de 7,6 metros de altura en homenaje a cinco agentes cubanos acusados y encarcelados por espionaje en Estados Unidos, a los que Cuba llama los ´Cinco Héroes´.

Fuster ha sido llamado el "Picasso del Caribe" por su peculiar estilo, y es uno de los artistas cubanos más conocidos en el extranjero. Su obra ha sido expuesta en Europa y en Estados Unidos, 

El artista ve sus ventas como fuente de moneda fuerte para su país necesitado de efectivo. Paga contento los impuestos del 50% de los ingresos por la venta de su obra y dice que invierte buena parte del resto en Jaimanitas, tanto en su trabajo como en ayudar a sus vecinos menos afortunados.










Si quieren conocer más de Fúster y ver más reproducciones de su obra plástica, pueden visitar el siguiente enlace:



lunes, 3 de noviembre de 2014

50 AÑOS DE MAFALDA

MAFALDA,  ¿POR QUÉ LA QUEREMOS TANTO?

Es la tira latinoamericana más vendida en el planeta y no ha perdido vigencia, con sus dudas existenciales, rabietas y preguntas fastidiosas que ella plantea desde su corta edad.

Aunque Quino dejó de dibujarla hace 41 años, en 2014 cumple medio siglo de vigencia inalterable.

Humilde, reservado, ligeramente boca sucia, Joaquín Lavado nunca condujo un automóvil. Siempre prefirió caminar, para poder observar. Con su mujer, Alicia Colombo, decidieron no tener hijos, en parte afectado por la muerte de sus padres cuando él todavía no había alcanzado la mayoría de edad. 

Sus personajes son su lograda descendencia, aunque a muchos, incluidas las primeras Mafaldas, tuviera que calcarlos porque no le salían siempre iguales y porque, según llegó a confesar, eran de hecho bastante malos. "Las ideas son lindas, pero el dibujo es una porquería, no sé cómo te publican", le decía allá por los años 50 Carlos Garaycochea, con quien alternaba tiras en una página de la revista Esto Es. No hacía mucho tiempo que había abandonado la Escuela de Bellas Artes en su Mendoza natal y había llegado a la gran capital a dormir con extraños de pensión siguiendo el sueño de ser dibujante como su tío Joaquín Tejedor. Cuando Quino tenía 3 años el tío le dibujó un caballito azul para distraerlo de los ruidos que venían de la chillona comisaría de al lado de su casa. Le abrió con ese espontáneo detalle la puerta de un reino de trazos sobre papel.

Mafalda se le reveló de casualidad cuando en 1963 le encargaron una tira para anunciar en un diario de forma velada los electrodomésticos Mansfield de la firma Siam Di Tella. Recomendado por el periodista Miguel Brascó, Quino aceptó un trabajo en principio intrascendente cuya única condición argumental era que los nombres de los personajes de esa familia de clase media comenzaran con M de Mansfield. Para la nena eligió Mafalda porque lo encontró citado en una novela de David Viñas llevada al cine el año anterior, Dar la cara, y le pareció simpático. La campaña fracasó porque se descubrió el ardid publicitario. Pero cuando para septiembre del año siguiente su amigo Julián Delgado, con el que tenía la confianza de haber compartido habitación en un albergue familiar de la avenida Forest, le pidió una historieta para la revista Primera Plana, él rescató las tiras de un cajón
"Y bueno -sintetizó cientos de veces-, ahí empezó todo."

Le sugirieron que tuviera un aire a Peanuts que, liderada por Charlie Brown y el fantasioso perro Snoopy, era ya la publicación de su tipo más influyente de Estados Unidos en esa segunda mitad del Siglo XX. Pero Mafalda se distanció de la creación de Charles Schulz no sólo porque la pequeña vivía en la calle Chile esquina Defensa del barrio de San Telmo... Umberto Eco estableció rigurosamente las diferencias entre el trabajo de ambos artistas en el prólogo del primer libro de Mafalda editado en Italia, en 1969:

 "Charlie Brown pertenece a un país próspero, a una sociedad opulenta a la que trata desesperadamente de integrarse, mendigando solidaridad y felicidad. Mafalda pertenece a un país denso de contrastes sociales que a pesar de todo sí querría integrarla y hacerla feliz, sólo que ella se niega y rechaza todas las ofertas. Charlie Brown vive en un universo infantil del que los adultos están excluidos. Mafalda vive en una relación dialéctica continua con un mundo adulto que ella no estima ni respeta, y al cual ridiculiza, repudia y se opone reivindicando su derecho a seguir siendo una niña. Charlie Brown seguramente leyó a los revisionistas de Freud y busca la armonía perdida; Mafalda probablemente leyó al Che".

Desde su rincón porteño hacia el mundo, los dilemas de la nena de los eternos soquetitos blancos fueron publicados en más de 30 países -aunque el dato es impreciso incluso para sus editores por la gran cantidad de copias piratas que circularon- y 15 idiomas. Su triunfante peregrinar comenzó cuando algunos ejemplares cruzaron el Río de la Plata y se diseminaron por Uruguay, en 1966, y llegó hasta el límite con Oceanía: en 2009 se editó en Indonesia.

Esta vieja, caprichosa dilación es antagónica con quienes sí se arriesgaron por ella. Esther Tusquets, en una España atravesada por la censura franquista, se animó a editarla a través de su sello Lumen, en 1970. Había descubierto los primeros libros de Quino en una tienda de usados de Madrid. Tuvo que pedirle a Carlos Barral, dueño de los derechos, que se los cediera. "Mi abuelo era un tozudo que publicaba aquello que quería que fuera su biblioteca particular", contó hace un par de años el nieto del director de Seix Barral, Malcolm Otero Barral. La aclaración que luego hizo el joven no fue muy acertada:
"No es cierto que le haya dicho que no a Gabriel García Márquez con Cien años de soledad. Lo que sí declinó editar fue la Mafalda de Quino porque decía: No publico monigotes”.

Don Barral también había rechazado el manuscrito del que llegaría a ser best seller mundial: El nombre de la Rosa. Tusquets apostó por Quino y en pocos días se vendió de una forma extraordinaria. Sólo el primer cuaderno agotó 5000 ejemplares y comenzó a salvar a la dama de la edición de una anunciada bancarrota.



Mafalda se consigue en Italia, Alemania, Francia, México, Grecia, Finlandia, Holanda, Brasil, Suecia, Dinamarca, Noruega, Japón y hasta en Taiwan traducida al chino mandarín a pesar de la tirria de la rebelde por todo lo relacionado con el gigante asiático.

Hijo de andaluces republicanos y nieto de comunistas militantes todos exiliados en la Argentina -Mafalda se inspiró en la segunda esposa de su abuelo, su abuelastra Teté-, Quino creció signado por la tragedia que supuso la Guerra Civil Española y el avance del fascismo en Europa. "Ello me dio un sentido político de la vida que me gusta reproducir en mis dibujos. De mi ensalada mental surgieron las más brillantes e hilarantes viñetas", ha confesado.



El caldo de hervir del carácter de Mafalda fueron los rotundos, concluyentes años 60 dando contexto a una festiva, agitadora toma de conciencia. Eran los tiempos del pastor Luther King y su sueño; de John F. Kennedy metiéndose el mundo en el bolsillo a fuerza de carisma, y de los Beatles simbolizando los más altos anhelos progresistas. Pero las guerras de Corea en los 50 y la de Vietnam atravesando toda la década posterior le minaron la actitud y las maneras. Por esa sensación de que la paz no llega nunca nace la preocupación constante de Mafalda por el globo terráqueo. Y aunque la pequeña no logró dar respuesta a los problemas del mundo, lo intentó con cada pregunta y argumento. "Para quienes ahora leen a Mafalda, esos argumentos sirven de mucho. No son privativos de una época, sino que siguen siendo válidos y es importante debatirlos", dijo la doctora Carmen Argibay. Ministra de la Corte Suprema y una de las cinco mujeres más destacadas de la justicia argentina, se recibió de abogada el mismo año en que la tira debutó en Primera Plana. Desde entonces la admiraba.

Quino pensó que con el regreso a la democracia en el 73 no tendría sentido continuarla

Mafalda seguiría hablando de los problemas del mundo, que son muy parecidos en todas partes. Pueden tener más relevancia en un lado que en otro, pero aparecen en todas las culturas. Las guerras, las crisis, la miseria, la represión, la xenofobia o la discriminación son temas tan actuales como lo fueron en el período 64-73. Es una lástima que haya resuelto discontinuarla porque la crítica puede ser muy constructiva. Además, hacer pensar a través del humor es uno de los mejores métodos para ampliar el horizonte del conocimiento.



Libertad, alegórica y chiquitita. La tortuga Burocracia, lenta para todo. El capitalista Manolito. Felipe, el tímido romántico que pierde la cabeza por la lánguida Muriel... Quino confesó poseer rasgos de algunos de los personajes de su tira. De Miguelito, que se cuestiona por qué todo junto se escribe separado y separado se escribe todo junto, dijo:
"De chico y de grande me pregunto estupideces que no sirven para nada". Pero en quien más se reconoce es en Felipe: "Para comprar un lápiz daba vueltas, me imaginaba cómo lo iba a pedir: ¿Tendrán? ¿No tendrán? ¿Y si no tienen qué hago?"

Tres de los compinches de Mafalda estuvieron inspirados en personas reales. Guille es Guillermo Lavado, sobrino de Quino, flautista y compositor radicado en Chile. Felipe era Jorge Timossi, uno de los fundadores de la agencia Prensa Latina. Cuando le inquirió si era cierto que él era el niño de los dientes de conejo recibió por correo como toda respuesta el famoso remate de una viñeta: "¿Justo a mí me toca ser como yo?" 

En el capítulo Quino y yo de su libro Cuentecillos y otras alteraciones, Timossi contó:
"Un cierto sabor a mío, el olorcito de alguna conversación olvidada. Resultó entonces que yo era Felipe, o que Felipe era yo, por aquello de mis dientes de conejo, por mis tendencias a la duda, por esos enamoramientos al ritmo de Thelonious Monk".
Manolito se habría inspirado en Anastasio Delgado, pastor de ovejas de Soria, llegado a la Argentina en la década del 20. Julián Delgado, el hombre que publicó por primera vez a Mafalda en un diario, era su hijo menor.

Obsesivo de la documentación luego de que un lector lo tildara de bruto por obviar un detalle cultural en una viñeta sobre un toro y un torero; detallista al punto de irse a un almacén a estudiar una máquina de cortar fiambre antes de dibujarla, Quino es preciso hasta en las cosas más absurdas. Según su editor, "se puede ver todas las ilustraciones de un tratado de ingeniería si es necesario. A los jamones colgados del techo de la cantina, a las botellas de vino o a los tableros de las estaciones de trenes le ponía los nombres de sus amigos o de Monito, como la llama a su mujer, Alicia".



Sentada a la mesa, lista para almorzar, ve aterrada cómo cuadro tras cuadro su madre le acerca un plato de sopa. Entonces gira la cabeza y dice, al límite extremo de la tortura: "Le parecerá triste Raquel, pero en momentos como éste mamá es tan sólo su seudónimo"

Ridículamente simple, profunda y genial, parece infantil aclararlo, pero Mafalda no existe. Es pura alquimia de rayas y puntos en la pluma de un virtuoso.
Así sin ser, a Quino la insurrecta antisopa se le fue de las manos. Eduardo Galeano, que comparó el fenómeno con el de su más celebrado libro, Las venas abiertas de América Latina, cuenta que tuvo el honor de ser testigo de primera mano del momento en el que se acuñó una de las frases más memorables sobre la pequeña: cuando un periodista le preguntó a Julio Cortázar qué opinaba sobre Mafalda y éste contestó "Más me preocupa lo que opine Mafalda sobre mí".

Mafalda salió por última vez en la revista Siete Días un 25 de junio de 1973, diez años y 1928 tiras después de su nacimiento, el 29 de septiembre de 1964. A su autor le gusta utilizar el término suspendida para referirse a la suerte de la rebelde de moñito en la cabeza.
La realidad es que estaba cansado y se empezaba a repetir. ¿Podría haberla dejado descansar para devolverla a la página de un diario un tiempo después? Poco factible, según Quino:
"Al contrario de los de la década del 70, los jóvenes actuales están desilusionados y no quieren cambiar nada. La época en la que yo hacía a Mafalda no se repite. Para empezar, toda la juventud tenía ideales políticos y creíamos, con los Beatles, el Che Guevara, el papa Juan XXIII y el Mayo Francés del 68 que el mundo estaba cambiando para mejor".

Quino está muy mayorcito y arrastra desde hace muchos años problemas en la vista que lo llevaron a colgar definitivamente los guantes del dibujo el año pasado, aunque se despidió formalmente de los medios gráficos en 2009 porque ya no se le ocurrían cosas nuevas que transmitir. A sus 81 años son contadas las ocasiones en que asiste a eventos y agasajos. Este, su año de caricias, lo sorprende guardado en su casa de Madrid o Buenos Aires al cuidado de Alicia. "Mira cine y sigue preocupándose por el mundo -cuenta Divinsky-. Pero su actitud ante homenajes y celebraciones fue siempre la misma: es reacio a los honores." Kuki Miller, socia del fundador de Ediciones de la Flor, refuerza el porqué de esta intransigencia:
 "Es sabido que no le gusta hablar y por eso eligió el dibujo: para expresar lo que piensa, sus convicciones e ideología. No hemos conversado sobre si este aniversario específico le genera algo especial. Pienso que al igual que a nosotros, sus editores, nos da una inquietante magnitud del tiempo, además de provocarnos admiración por la vigencia hasta hoy del personaje y la adhesión que sigue produciendo en el público. Cuando firma ejemplares, en muchos casos van tres generaciones de una misma familia a saludarlo emocionados".
ref. fragmentos extraídos de un artículo de Silvina Dell’Isola para la Revista de La Nación

viernes, 26 de septiembre de 2014

Luis Pescetti

"Una actividad lúdica bien utilizada es una poderosa herramienta de cambio.
Los juegos son herramientas de la alegría, y la alegría además de valer en sí misma es una herramienta de la libertad." (L.P)


Luis María Pescetti, argentino, nació en 1958 en la provincia de Santa Fe. Es escritor de textos para niños y adultos, músico, cantautor, y actor.


Estudió canto, piano, armonía, composición y literatura. Si bien comenzó su actividad profesional como musicoterapeuta y luego como docente, residente en México y Argentina, desarrolló una larga y diversa carrera como autor y actor. Durante doce años realizó la conducción de un programa de radio creado por él su país y en México. También en México hizo televisión  durante 7 años, y en Argentina por otros 3.

Como comediante para adultos y niños se presentó en los más reconocidos teatros y festivales de México, Argentina, Cuba, Estados Unidos, España, Colombia, Chile, Brasil, Perú.

 Tiene editados seis CD’s –"El vampiro negro""Cassette pirata""Bocasucia""Qué público de porquería""Antología" e "Inútil Insistir" (Premio Carlos Gardel 2009) –, y dos DVD’s –"No quiero ir a dormir" y "Luis te ve"–.

Como autor de 25 libros con más de un millón de ejemplares vendidos, está presente en toda Hispanoamérica, EEUU y Alemania. Sus ensayos, novelas y cuentos donde el humor, el juego filosófico y el tratamiento del diálogo ocupan un lugar especial, han sido ganadores de varios premios y menciones como The White Ravens (Alemania) en 3 oportunidades, el Premio Casa de las Américas (Cuba), Fantasía (2000, Argentina) y "Lista de honor de la revista Cuatrogatos" (EEUU, 2001).

Pero el mejor modo de conocer a Luis, es mediante su fino humor:

La suerte de James Bond en el amor


Es pésima. Malo, malo, maleta el hombre para las cosas del amor. Confunde su mamá y la maestra jardinera de su infancia con la mujer que tiene enfrente, y se queda con menos defensas que antes de la invención de la gripe, el pobre.
Ayer vimos una de sus películas, con mucha acción mucha acción, y de repente el hombre se enamora y la película se pone leeenta, lenta, y hay tal tráfico aéreo de pajaritos enamorados que no ocurre un accidente de milagro.
Y fue una lástima para ella porque, ni bien vimos que él se enamoraba, dijimos: “La chava ya valió, sonó, tronó, capút, no dura”. Porque ya lo hubiéramos visto a James de espía y enamorado. No, imposible. El es solitario por una decepción amorosa que no lo deja creyendo en nada a raíz de que cuando se enamora se cree todo.
Se abrazan en una clínica y tumban un equipo médico, ruedan en la arena, y navegan por Venecia como si todo quedara al lado de todo. Cosa que si se pasara en la realidad uno exclamaría “¡Pará, bruto!” “¡Aguas! que se cayó eso”, “¡Cuidado que después hay que pagarlo!”.
A mí la escena que más me gustó fue una en la que ella lo medio ayuda a él y entonces ve cómo James mata a un oponente (que al comenzar la pelicula podría haber preguntado “¿Contra quién voy?”). El caso es que la dama queda tan impresionada que James la encuentra sentada bajo la regadera/ducha dejando correr el agua. Él, que venía de esmoquin, atención, se sienta a su lado, la abraza… un maestro, la verdad, porque por ahí cualquiera de nosotros hubiera dicho ¿Me dejás el baño que lo necesito un minuto? o; “¿Qué hacés mojándote vestida, loca?”. No, él entiende de sólo verla, (ayudado por una música de fondo triiiiste triste triste), se sienta a su lado (aunque iba de negro), la-a-bra-za, le pregunta si tiene frío, ella asiente inclinando la cabeza en uno de sus bíceps y James, atención: estira la mano hacia la canilla y abre más la caliente. Un genio.

Cantando una canción de Virulo en su programa de TV: El niño caníbal...




"Los juegos no son la solución, tampoco varitas mágicas; pero sin duda son un invalorable estí­mulo (si se respeta su espí­ritu) en la dirección de crear una escuela más humana y más alegre." (L.P.)

buajajajá...




"¿Por qué tiene tanta agua el mar?
Para que quepan todos esos peces y las gallinas.
¿Gallinas?, no hay gallinas en el mar.
Por eso,
porque no caben."


Luis