viernes, 12 de mayo de 2017

Diario de un viaje implanificado a Cuba

14 de abril.

Ernest Hemingway.


Nos despertamos hasta que nos dio la gana, fue delicioso.
A eso del mediodía Jóse llegó por nosotros, nos llevó a Cojímar.
Este lugar tiene su importancia dentro de la historia cubana, hacia 1760 fue el lugar desde donde se avistó a la armada inglesa cuando la época de invasión.
Existe aún el fuerte, llamado “el castillito”, edificación militar de pequeñas proporciones, pero de importancia estratégica.


El Castillo.

No está abierta al público, funciona como sede militar aunque no tiene guardia visible.
La otra cuestión de importancia radica en que es el lugar donde  Ernest Hemingway pasaba mucho de su tiempo.
Este es el lugar donde escribió “El Viejo y el Mar”, está el puente que lo veía salir a pescar y el bar donde se tomaba sus daiquiris.


Cojímar

La magia y las letras vuelan en el lugar.
Existe un lugar de recreo local, cuenta con un golfito de acceso gratuito, y locales donde se puede comprar botanas y bebidas.
Nos sorprende la oferta de una cerveza de nombre “Princesa”, Marco la probó y con la cara que puso fue suficiente, nos tomamos unas “Presidente”, la verdad muy buenas.


Ponce nos muestra cómo toman los marcianos.

Comimos en casa de Jorge y su esposa, amigos de Ponciano y Rosalía, la casa es hermosa, tiene una terraza que da a la playa, bueno, a una pared donde las olas revientan con singular alegría.
Prepararon papas rusas, arroz blanco, frijoles “dormilones” y un pescado al horno fabuloso.



La reunión fue buena, salvo que –por puro accidente- mi refresco de mate fue a dar a mi plato con arroz y pescado, y todo eso terminó en mis pantalones
Horror.
Bueno, lo bueno es que traía el traje de baño, me cambié y asunto arreglado.
Cabe mencionar que fui pura y absoluta víctima de este accidente refresquero.
Se supone que ahí entraría al mar para snorkelear, pero el mar estaba bastante picado y no era nada recomendable iniciar una aventura con tan alto riesgo de salir picado.
Normalmente este mar es un espejo, tranquilo y lleno de vida submarina.


Olas bravas

Rodrigo, el hijo de Rosalía y Ponciano preparó unos mojitos, estaban buenos.
Caminamos sin prisa por aquellas calles tranquilas, respirando la brisa marina que nos acompañaba.
Vimos algunas casa donde habían puesto a la venta artículos varios, tales como afiches, discos de acetato, libros viejos, fotos y para mi más puro deleite, llaves antiguas.
Pasamos a aquel bar donde Hemingway tomaba sus bebidas, el lugar está lleno de fotos y recuerdos, resaltan los retratos de Fidel y Ernest.


Bar de Hemingway, Leti y Marco al fondo.

Ya la tarde decae, es hora de regresar a casa de los amigos, nuestros pasos son lentos y más parece que es Cojímar el que se desliza bajo nuestros pies.
A las seis de la tarde Jóse pasó por nosotros, nos trajo de regreso a Regla.


Lupita, sol, castillo, viento y mar.










12 comentarios:

María Consuelo Contreras Aragón dijo...

Qué experiencia más bella.... Me encanta tu relato. Sigo tus pasos para tener en cuenta los lugares. Tengo la dicha de regresar a mi bella Cubita en junio. Gracias por compartir tan enriquecedora vivencia 😉😍😘🙅🙅🙅🙅

Armando González dijo...

Gracias María Consuelo, faltan varios días, el viaje fue largo.
Tu comentario me llena de entusiasmo para seguir con las entregas.
Te mando un gran saludo.

Guadalupe sin foto dijo...

Punteros queridos:

Fue hermoso conocer Cojímar, a unos 15 minutos de la Habana, realmente muy cerca, el lugar donde nos bebimos las "princesas" ya era parte de Alamar, tan solo un río los divide, en ese sitio está el golfito.
Y asumo que derramé el refresco de mate encima de la mesa y de Armando, ups!
Afortunadamente traía un short.
Fue curioso este incidente (no para Armando), porque al escuchar el barullo, desde la cocina Rosalía grito a voz en cuello: qué hiciste Ponce?
Jajaja! Suele tener sus ratos!

Los quiere

Guadalupe

Anónimo dijo...

No podía pasar por alto "el accidente" del refresco, empecé a leer y pensé, " si no lo puso yo lo pongo"... Saludos a ambos, una gran experiencia pasar con ustedes estos 10 días ;)... Lety

Armando González dijo...

¡Gracias Leti!
Te mando un abrazo.

Armando González dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Patricia Moda dijo...

Buenísimo.

Ya tengo anotado Cojimar, espero me den ese paseo a mi cuando vaya, ejem.

Quiero ir al bar Hemingway.

Quiero ver semejante vista.

Quiero, quiero, quiero.

No sé si conté q Hemingway ofreció a la Virgen de la Caridad, a Cachita, el libro el viejo y el mar con q ganó el premio Nobel, y el pliego q le dieron x el premio.

Se lo robaron a la Virgen, pero en menos de un día lo encontraron y se lo devolvieron.

Armando González dijo...

Por alguna extraña razón se repitió mi comentario, de ahí que lo borrara.
Fata Pato, no sabía lo del ofrecimiento de Hemingway a la Virgen ni del robo del mismo, me alegra saber que fue recuperado tan rápido.

Armando González dijo...

Hay nueva entrada.

Gabita dijo...

Queridos, sigo su relato, y me imagino allá. Qué buen narrador sos Armando! Yo creo que pensar en un libro de viajes no sería mala idea, realmente lo disfruto, y lo imagino. Abrazo desde el sur, también de Leandro que está a mi lado leyendo y viajando con tus palabras.

Mariluz Morgan dijo...

SUSCRIBO A GABITA!!!!

Armando, deberías dedicarte a viajar y a escribir tus diarios...

Me alegro que no te hayas metido al mar ese día... esas olas reventando son hermosas (parecen del "Pacífico", pero dan susto).

Armando González dijo...

¡¡¡¡¡Gabitaaaaaa!!!!!
¡Que gusto enormeeeeee!
Saludos besos y abrazos para ambos dos.
Fata Mariluz, yo encantado de viajar, la cosa es la falta de presupuesto.

Publicar un comentario