martes, 16 de mayo de 2017

Diario de un viaje implanificado a Cuba






18 de abril.
Salimos temprano a la oficina de Barbarita, la ciudad de Matanzas es asombrosa, se tiene bien ganado el título de “La ciudad de los Puentes” y sobre todo la de “La Atenas de Cuba”


Bárbara Vasallo.

De la oficina Barbarita nos llevó a conocer la ciudad, es hermosa con arquitectura extraordinaria.
Visitamos la Editorial Vigía, lugar donde hacen y confeccionan a mano los libros joya, de tiraje muy corto (doscientos ejemplares) únicos e irrepetibles cada uno de ellos.


Editorial Vigía.

Corrimos con la extraordinaria fortuna de que la editorial nos obsequiara un ejemplar a cada uno de nosotros.
De ahí pasamos la calle y entramos a otro mundo, el Teatro Sauto.
Este inmueble está actualmente en restauración, lleva ya algunos años en este proceso pero los resultados son maravillosos.
Es en este teatro que se presentaran personalidades de todas las épocas, Enrico Caruso, Anna Pavlova, Alicia Alonso, Sara Bernhardt, Ernesto Lecuona, Bola de Nieve, Jacinto Benavente, Antonio Gades y Leo Brouwer entre otros muchos.


José Raúl Capablanca.

También es fama que en los salones del teatro el formidable José Raúl Capablanca jugó una partida simultanea de ajedrez.
El Teatro Sauto tiene la particularidad de contar con un mecanismo absolutamente manual que permite darle inclinación a la zona de butacas de la parte baja, de esta manera aquel piso –todo de madera- se puede convertir en un salón de baile con tan solo retirar la sillería, o darle la inclinación adecuada para el disfrute de las artes escénicas.


Mecanismo y sillería.



No sé de otro igual.
Tuvimos la afortunada suerte de una visita guiada absoluta, visitamos del último piso hasta los sótanos, el lugar es asombroso.


Espejo del Sr. Sauto.


Vimos la oficina de Sauto, así como algunas de sus pertenencias, visitamos la sala de los espejos, los diferentes palcos, el fumadero, el foso e incluso aquel increíble mecanismo que permite subir y bajar el piso.
Fue en la oficina de Sauto que vi unas pequeñas cajas, de no más de seis centímetros de largo por unos ocho milímetros de alto.
Curioso pregunté que qué era aquello, me mostraron el contenido de aquellas cajitas, eran medallas de reconocimiento que le eran entregadas a los artistas que se ahí se presentaban.





El teatro conserva cuatro palcos muy especiales, cuentan con una rejilla que protege de miradas indiscretas a sus ocupantes.



Me falta mencionar que estuvimos ante los restos mortales de Sauto y su esposa, benefactores del teatro y actuales fantasmas del mismo.
Como buen teatro el Sauto cuenta con tres fantasmas, uno es de una joven blanca que enamorada de un mulato se iba a la zona destinada para ellos, el tercer piso.
Su padre la descubre y le prohíbe seguir viendo a su amado, ella, en su desesperanza, se lanza desde aquella altura muriendo en el acto.
El otro fantasma es el de un chino misterioso, de este no me acuerdo mucho cómo es la historia.
El tercero es el mismísimo Sauto.


Sr. Sauto.



Nos comentan que el teatro ya pronto estará de nuevo en funciones, ojalá sea así, es asombroso.
Comimos en un barcito y de ahí fuimos a la farmacéutica Triolet, asombroso museo con millones de piezas de una farmacéutica que funcionó como tal hasta hace muy poco, donde las botellas, botellones, etiquetas, frascos, alambiques y todo, todo es original y de aquella época.


Farmacéutica Troliet

Farmacéutica Troliet.

No hay nada igual.
Al final visitamos la plaza de armas, lugar hermoso y –para variar- lleno de historia.


Plaza de Armas de Matanzas.

En la tarde noche visitamos la casa de Barbarita, el Guajiro Cubano nos preparó un arroz chino-cubano asombroso y sabroso.


Víctor.


Este día increíble se lo debemos por entero a Bárbara Vasallo, periodista, extraordinaria anfitriona  y sobre todo, amiga nuestra.
También es de agradecer a Víctor por todas sus atenciones, pláticas y llamadas telefónicas para arreglar la salida a bucear.

Bárbara y Lupita troleando la foto.

Nos fuimos a descansar, la jornada de mañana será muy intensa, pero eso lo sabríamos hasta el día 19.




Matanzas.

9 comentarios:

Patricia Moda dijo...

Qué increíble la Farmacia esa!

Q es trolear la foto????

No fueron a las cuevas? Yo me quedé con las ganas.

Sergio dijo...

Que hermoso relato del viaje que tuvieron nos estás entregando Armando. Un abrazo hermano.

la Tucu dijo...

Armando, vengo siguiendo el viaje pero me sorprendiste con Matanzas!! que extraordinario ese teatro, y verdaderamente único!!Buen detalle contar de los fantasmas, aunque me hubiera gustado la opinión de IdM sobre esas presencias fantasmales; me encantó la foto de la botella en la farmacia!!

Armando González dijo...

Fata Pato, no fuimos a las cuevas.
Trolear, desviar la atención para "robarse" la foto.
Amigo Sergio, un abrazo de regreso.
Fata Tucu, la botella de la farmacia le permitía al farmacéutico saber si había clientes en el mostrador.
IdM se niega a comentar, salvo que se le pague por adelantado.

Mariluz Morgan dijo...

Sigo gozando, sigo gozando...

¡Qué habilidad para sacarle partido a un viaje, Lupita y Armando! Y para compartir las aventuras!!!

GRACIAS OTRA VEZ

Bárbara Vasallo dijo...

El tiempo no alcanzó, literalmente, para ir a la Cueva de Bellamar.
El fantasma del teatro, el que te falta, es justamente el chino que descubrió la cueva de Bellamar.
Ahora agrego que tendrá el teatro, el cuarto fantasma, pues Cecilia, quien fue directora los últimos 20 años, partió físicamente hace poco tiempo, pero estoy segura que su fantasma nos acompañará...

Armando González dijo...

Mi linda Barbarita, Cierto lo del chino fantasma descubridor de cuevas y también lo del cuarto fantasma, Cecilia, que en vida defendió el teatro para que no fuera desastrado, y que ahora en calidad de nuevo fantasma le dará nueva vida a este increíble inmueble.

María (Puerto Rico) dijo...

¡Maravillosas las crónicas!

Armando González dijo...

¡Gracias María!
Te mandamos un beso.

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