martes, 23 de mayo de 2017

Diario de un viaje implanificado a Cuba.

Plaza Calixto García, Holguín.




25 de abril
Nos despertamos tarde, después del almuerzo preparado por Marilyn salmos con la idea de visitar muchos museos y plazas, pero para variar el calor nos derrotó de nuevo.
Así que solo visitamos un inmueble, La Periquera.
Resulta que este edificio lo mandó construir un individuo que amasó una muy considerable fortuna con la compra- venta de esclavos, así que la casa cuenta con varios patios y habitaciones grandes y frescas.


La Periquera.

Durante la guerra de independencia las fuerzas imperiales españolas se hicieron  fuertes en dicho edificio, la insurgencia los incitaba a salir al grito de “¡Salgan Pericos!” de ahí el nombre de “La Periquera”
Al triunfo de la Revolución Cubana es desde el balcón de este edificio que Fidel dirigió un discurso al pueblo holguinense.


Balcón principal.

Actualmente es un museo que en tiempos de normalidad debe estar bien dispuesto y ordenado.
El asunto es este, la zona se está preparando para la feria del turismo, así que están restaurando y preparando todo lo así lo requiere.


Museo Vivo.

Esto tiene cerrado los museos de Historia Natural y el Museo Vivo, que no pudimos visitar. Por cierto, el museo de Historia Natural está resguardado por dos fieros leones, uno de ellos tiene una cara de espanto, bueno, juzguen ustedes…










¿En qué iba? Ah sí, La Periquera está abierta, pero los pisos superiores están en reparación y mantenimiento, y los encargados colocaron muchas de las piezas a la planta baja.
Es por eso que tenemos una sala muy grande donde podemos observar  relojes antiguos, espadas y sables militares, discos de acetato, hachas tahinas, antiguos entierros y pinturas arcaicas, huesos fosilizados, instrumentos de piedra e instrumentos musicales modernos, la reproducción de una cacería de un león marino, trajes de músicos famosos y muchas, muchas sorpresas más.
Es perfectamente comprensible que esto pase por los trabajos de mantenimiento y –por desgracia- es un asunto absolutamente temporal.
A mí me trajo de inmediato el recuerdo de aquel desaparecido museo del Chopo en la Ciudad de México, donde te encontrabas con el esqueleto de un diplodocus junto a un frasco con escarabajos, piezas arqueológicas de muchos lugares del mundo, el cuerpo embalsamado de un borrego de dos cabezas, las copas que usaban Carlota y Maximiliano en sus banquetes, un oso polar de dimensiones asombrosas, pinturas de artistas famosos y la escopeta de algún olvidado general de la revolución mexicana.


Antiguo museo del Chopo

Alguien, alguna vez ordenó todo este galimatías y dio entrada a museos modernos, asombrosos y poderosos, pero aquel museo del Chopo era único e irrepetible, y en cierto sentido es una gran pérdida su desaparición.


Huesos, piedras, relojes, diplomas, instrumentos musicales...

En el caso de La Periquera, este asombroso desorden, delicioso y espectacular, desaparecerá en cuanto arreglen las habitaciones que preservan todas sus piezas.
Cabe mencionar que preservan piezas como la cartuchera de Ernesto Che Guevara y la cantimplora de Camilo Cienfuegos, también tienen una sala dedicada a la memoria del recientemente desaparecido Comandante Fidel Castro. El sudario con que cubrieron el rostro de José Martí al momento de su muerte se encuentra en esta sala.



Mosaico en las banquetas holginenses.



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