viernes, 9 de marzo de 2018

Argentina sos




10 de noviembre.
La historia reciente argentina de nuevo nos toma por asalto, en esta ocasión es la mansión Seré, de triste memoria.


Parque Gorki.

Esta antigua mansión fue fundada ya hace más de un siglo. Fue pasando de mano en mano y de generación en generación hasta que por ahí de los años cuarenta del siglo pasado fue abandonada.
A mediados de los sesentas, la Fuerza Aérea toma la mansión y funda ahí un casino para oficiales.
Tras el golpe militar de 1976 empieza a funcionar como centro clandestino de detención, donde serían llevados cientos de personas, en ese entonces la casona es también conocida como "Atila"
La junta militar encabezada por Videla no permitía la más mínima oposición a su forma de ver el mundo, absolutamente plegada a las exigencias e intereses del gobierno norteamericano y sin el más mínimo respeto por los Derechos Humanos y/o seguimiento del debido proceso con los detenidos.
Fue el mismo Videla quien se refirió a los detenidos como “ni vivos ni muertos, están desaparecidos” aun en la plena conciencia de que los tenían en estos centros donde fueron torturados, vejados y asesinados.
Los cuerpos de los detenidos asesinados fueron enterrados en el sótano de la casona.
Muy pocos detenidos fueron puestos en libertad, son sus relatos los que dan luz a esta sombría historia.





Sucedió durante un partido de futbol transmitido a nivel nacional, la guardia se relajó para ver el encuentro y tres presos supieron evadirse del centro clandestino, sus captores al darse cuenta terminaron por dinamitar el lugar con la vana esperanza de ocultar tanto sus crímenes como sus fallas.
La mansión en ruinas fue abandonada, los torturadores, los asesinos creyeron haber enterrado la historia junto a los cuerpos de sus víctimas.
En el 2002 con el concurso del Proyecto Arqueológico y Antropológico Mansión Seré se comenzaron las excavaciones que dieron con el cimiento original de la casona, y con ello a los restos de los detenidos que fueron enterrados en el lugar.




Se recuperaron el sótano, los restos de los detenidos, sus nombres y sobre todo la historia oculta por tantos años.
Hoy el lugar es un poli deportivo y un Centro de la Memoria, un lugar para no olvidar lo ocurrido hace tan poco tiempo, por terrible que sea, porque se trata de no repetir la historia, que este episodio lleno de vergüenza no tenga cabida de nuevo nunca más.




Con todo lo terrible que resulta todo esto, no queda otra que abrir mi corazón a la Argentina, donde se han tomado el tremendo trabajo de la memoria, de la justicia, de no olvidar.



Digo esto con un dejo de amargura, en mis lares no solo no se ha tomado este camino luminoso de memoria y justicia, sino al contrario, los entorpecedores de cualquier intento de investigación aplauden y festinan obscenamente cada vez que entorpecen cualquier diligencia encaminada a esclarecer cualquier tipo de injusticia cometida por su partido.



Hace poco tiempo, algunas personas envalentonadas por el regreso de la derecha al poder en Argentina, mostraron su rabia y nula tolerancia, al amparo de la noche vandalizaron y causaron destrozos en algunos de los monumentos, como si con eso pudiesen conseguir borrar la memoria y olvidar.
La Mansión Seré no fue la excepción, pero las manos de la memoria hicieron reverdecer el lodazal que dejaron aquellas mentes sombrías.






La tarde mejoró el ánimo, Larita toco el piano, de sus manos no salió música sino luz.





6 comentarios:

Patricia Moda dijo...

Ay Armanducho, con esta entrada me dejás en silencio total, y eso que me cuesta... Duros tiempos aquellos! con demasiadas historias por contar...

Qué hermosa Larita!

Sergio dijo...

Suscribo comentarios de Patricia. Abrazos y besos.

Armando González dijo...

Si mi querida Pato, hay muchas historias por contar y no hay que olvidar ninguna.
Duros tiempos que no tendrían que volver.
La foto de Larita.... bueno, alguna foto de las 2000 que tomé tenía que salir bien.
Amigo Sergio, un abrazo enorme como para tí.

Mimí dijo...

Ese lugar..., ese lugar que hoy es un polideportivo que se llena de deportes, gritos de niños y música (suelen hacerse festivales artísticos), guarda esa historia..., como dice Pato, demasiadas historias.

En esta película, bajo supervisión de los sobrevivientes, se cuenta lo ocurrido en la oscura Mansión Seré, "Atila".

La foto de mi Lara es hermosa!

Alida dijo...

Gracias, Armando!
Seguir contando es hacer memoria y mantener la lucha x la justicia viva.

Hermosísima Lara y su piano!!

Armando González dijo...

Mi linda Fata Alida coincido, no olvidar es luchar por que no pase de nuevo algo así en ningún lugar.
Larita brilla con luz propia, yo solo tuve la fortuna de estar en el momento con mi cámara.

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