domingo, 22 de octubre de 2017

Encuentro Lo Cósmico 9 y 10 de octubre

Reloj de sol en la plaza de Samaipata.


   Amanecimos en Samaipata, parece ser que mis compañeros troperos al fin descansaron una noche, pero no estoy seguro.
   Hoy vamos a una zona arqueológica cercana a la población, esta zona se llama “El Fuerte”.
   Un paréntesis, Samaipata fue fundado por un capitán español llamado Pedro Lucio Escalante en 1618, con el bonito nombre de “Ciudad del Valle de la Purificación de la Santísima Virgen”.
   Muy pronto la gente le empezó a llamar “Castilla”, por alguna razón estos nombres dejaron de usarse y el pueblo heredó el nombre de la zona arqueológica, “Samaipata”
   El Fuerte es en sí un petroglifo enorme, incluso es considerado como la mayor obra rupestre del mundo.


Reproducción de "El Fuerte" museo arqueológico de Samaipata.

   Existen evidencias de haber sido construida por la cultura Chané e Inca, ambos asediados por los guaraníes quienes no construyeron, pero sí presionaron.
   También hay restos de construcciones españolas, razón por la cual el lugar se llama ahora “El Fuerte”.
   Se trata de un afloramiento natural de una roca de 250 mts de largo por 60 de ancho, toda ella labrada con motivos zoomorfos, lo que se ha dado por llamar “asientos” y muchas “hornacinas”, huecos rectangulares de regular tamaño.


El Fuerte.

   La roca es de un material llamado Arenisca, no es difícil tallarlo, razón por la cual está prohibido tocarlo.
   Los arqueólogos y conservadores han dispuesto una serie de pasillos y andadores desde donde se puede apreciar y disfrutar del lugar sin tener contacto físico con la roca.
   Para acceder al sitio, hay que caminar cuesta arriba por caminos sinuosos y de cambiante clima.
   Un cóndor, magnífico y gigante, vuela sobre nosotros y nos da la bienvenida.
   El recorrido es conducido por un guía local, que nos muestra los detalles de la zona.


El Fuerte.

   El lugar es increíble y el viento es poderoso.
   Por cierto, “Samaipata” es una voz quechua y significa “descanso en las alturas”


las cinco hornacinas.



Muro inca.

   Ya de regreso al pueblo comimos en un restaurant de la localidad, donde la comida y el ambiente fueron soberbios, además de una esmerada atención por parte de todo el personal.
   Este día fue la “clausura” oficial del encuentro, la emotividad y la camaradería presidieron este acto.


La Tropa Cósmica en Casablanca.

   La tropabol, la tropa boliviana que tantos trabajos se tomó para organizar este encuentro, se llevó todos los aplausos y nuestro reconocimiento entero.


Aplauso y reconocimiento a la Tropabol.

   Ya por la tarde-noche encontramos una pizzería donde nuestro querido amigo, aquel que desayunó con Viglietti, pagó con vino su osadía.
   Satisfechos y contentos nos fuimos a descansar.

11 de octubre.

   Tal como la noche anterior no hubo algo planificado, pero sospecho que más de uno se desveló a golpe de guitarra y canto.
   Los autobuses estaban dispuestos en dos rutas, uno de ellos se iría directo a Santa Cruz, los otros dos irían a un parque llamado “Las Cuevas”
   Nosotros abordamos estos últimos.


Las cuevas.

   Se trata de un parque casi lineal que sigue el contorno de un rio poco caudaloso, y que tras algunas curvas muestra una pequeña cascada de unos pocos metros de altura, al pasar esta caída se encuentra un gran salto de no menos de treinta metros de altura.
   Es espectacular.


Las cuevas.



Troperas internacionales en Las Cuevas.

   Tras un rato muy agradable en el lugar, emprendimos el retorno definitivo a Santa Cruz.
   Cabe mencionar que nuestros jóvenes choferes no cejaron en su intentona de inundarnos con su desapacible música, pero al final cedieron, pero tomaron debida venganza.
   Las distintas tropas centro y sudamericanas venían por supuesto en una fiesta de cantos, porras y alegría que fácilmente se pudiera confundir con frenesí, actitud por demás sospechosa para las fuerzas del orden. Así que los jóvenes choferes entraban a la parte de pasajeros al grito de “¡No hagan bulla, hay policía cerca”
   Si bien en algunas ocasiones era cierto, estoy seguro que lo hacían más para aplacarnos que por una verdadera presencia policíaca.
   Pero la tropa es la tropa, la estrategia les duró poco a los choferes. En cuanto nos advertían de las revisiones, los troperos se hacían los dormidos con estruendosos ronquidos que desataban la risa de algunos amigos, mismas que eran alimentadas con comentarios jocosos y certeros de algún desconocido tropero anónimo.
“No hagan bulla” insistían los choferes.
   La estrategia cambió muy pronto, de hacerse los dormidos a entonar canciones de corte religioso tipo “Alabaré alabaré alabaré alabare, alabaré a mi Señor” cada vez que los choferes nos advertían de la presencia policíaca.
    Y fueron tantas veces que me pareció por demás sospechoso.
   Al final nuestros amigos choferes desistieron de tanta advertencia, pusieron su música nada más para ellos y nos dejaron cantar en paz.
   Llegamos a Santa Cruz, tras un rápido baño y un muy breve descanso salimos a la Jumechi Cultur Bar, ahí donde inició el encuentro.
   No pudimos estar mucho, prácticamente llegamos para despedirnos, nuestro vuelo de regreso saldría en unas pocas horas.
   A toda la Tropa Cósmica un infinito gracias por los buenos ratos, la buena música y la extraordinaria compañía, por cobijarnos y atendernos, por incluirnos en todo momento.
   A la tropabol nuestro reconocimiento absoluto, supieron darnos un encuentro en donde hubo todas las emociones, donde brincamos del asombro a la tristeza y de ahí a la alegría, todo enmarcado por la amistad y el gusto por la música (buena música) y la camaradería.
   Solo resta decir que en Samaipata nos hospedamos en el hotel “Casablanca” de donde no deja de rondarme aquella frase que dice:



“Presiento que este es el comienzo de una gran amistad”



Lucha por la foto.


La Foto.

6 comentarios:

Mariluz Morgan dijo...

Maravilloso relato de un viaje y encuentro maravillosos.

GRACIAS ARMANDO!!!!

Mimí dijo...

Esa foto, la última, nos deja entender el clima que se genera con tanta gente linda.

Gracias Armando! Gracias Lupita!

Lien dijo...

Menos mal que todo esto tocó en finde de destierro tecnológico... así pude llegar hoy, leer-enmudecer-llorar verde y "tranquilamente"...
Gracias, mis guates!... lo que yo hubiera dado por estar allí... lo que habría dado, mi dió!!!!!...

Armando González dijo...

Fata Lien, justo pensando en tu "destierro tecnológico" dejé pendiente una entrada de la ruta.
¡Ya teneras!

Guadalupe sin foto dijo...

Puente querido:

Hasta ahora llegó.
Toda la Crónica ha sido muy fiel. Salvo que no se puede transmitir al 100% todo el cúmulo de emociones y sensaciones en estos lugares tan remotos y marcados por el sino de la historia.
La calidez de los Troperos nos abrigo durante todo el viaje.
Las expectativas de conocer gente nueva fueron ampliamente superadas.
La alegría rebasaba por doquier.
Los lugares históricos donde el Che entró a la eternidad, ahora son sitios de culto y se respira y se siente una profunda tristeza, así como en la Fosa de los caídos.
Cuando mataron al Che y a los guerrilleros en Bolivia, reprodujeron en ése instante a miles de inconformes contra el sistema social capitalista.
Este viaje te cambia necesariamente, y te indica que la Ruta por la que has estado toda tú vida es la correcta.

Los quiere

Guadalupe

Patricia Moda dijo...

Estuve perdía!!! Perdón ya leeré y disfrutaré, estoy con demasiadas cosas, pero podré en uno de estos días

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