Lupita y Pato. |
Otra vez pido disculpas, por
motivos de salud no me había sido posible atender el diario de viaje.
Ya está todo bien, estamos de
regreso, continúa la historia.
7 de noviembre
No hay plazo que no se cumpla y
ahora tocaba el turno de cumplir un encuentro pospuesto y esperado, un encuentro
elusivo que nos había esquivado en varias ocasiones, el tan temido encuentro
con nuestra extraordinaria amiga Pato.
Amiga increíble, solidaria,
inteligente y participativa, defensora de sus puntos de vista a capa y espada,
siempre con argumentos y dispuesta al diálogo.
Yo temía un tanto este encuentro
pues hace cosa de un par de años en el marco de día de los inocentes corrí una
mala broma en este mismo blog, y fue justo nuestra amiga Pato quien descubrió
el juego y me llenó de los más cariñosos epítetos portenses.
Es por eso que con algún temor
llegué al encuentro con Pato.
¿Cómo me recibiría, con reclamos,
con miradas acusatorias, con el puño en alto…?
Nos recibió con un abrazo y una
enorme sonrisa.
Por fin se había roto la
virtualidad dando paso a la virtuosidad.
Pato nos condujo por aquellas
calle y avenidas hasta dar con Caminito, lugar por demás llamativo y colorido.
![]() |
Caminito |
Actualmente cuenta con tiendas y
restaurantes, calles peatonales, fotos, playeras del Boca y miles de recuerdos.
Murales en Caminito. |
Pasamos a comer a un restaurante
llamado “Paraíso” (otra vez perdón por el comercial) que la verdad estaba muy
bueno.
Nos atendió una mesera misma que
nos pidió que la llamáramos “la polaca”, persona dedicada y de buenos tratos,
amable y de excelente humor.
La Polaca, maravillosa. |
Recomiendo el lugar ampliamente.
Tras un rato de caminar, con el
día algo nublado y con presencia de llovizna seguimos nuestro paseo.
Vimos la famosa Isla Maciel,
lugar donde la pobreza y la miseria han sentado sus reales desde hace mucho
tiempo ya.
Según la tradición es en este
lugar donde se habría fundado originalmente Buenos Aires.
No hay mucha evidencia, salvo la
tradición oral, ya que este asentamiento fue abandonado al poco tiempo de
fundado y no quedó rastro alguno.
El lugar se presta pues se trata
de un pequeño promontorio que facilita la defensa en caso de ataque, pero fuera
de eso no hay más que decir, salvo que se trata de un parque muy hermoso y
arbolado, con estatuas, estructuras, fuentes y andadores muy lindos.
Es el lugar ideal para pasar una
tarde fresca y agradable, tranquila en compañía de un buen libro, los amigos y
el absoluto verdor vivo y palpitante de este maravilloso lugar.
No hay palabras con qué agradecer a nuestra querida Pato las enormes atenciones, el asombroso paseo y, sobre todo, la amistad y el cariño que tan inmerecidamente nos tiene.
¡Gracias amiga Pato! |
Para la noche fuimos con Gabita a
otro paseo nocturno que culminó en algún restaurant, donde tomamos una cerveza
Quilmes.
Gabita y Lupita. |