6 de noviembre
Salimos al Centro histórico, ya
Leandro y Gabita nos habían prestado una tarjeta para transporte público, lo
que conocemos como Metro allá le dicen “Subte”
La plaza central es pequeña,
comparada con el Zócalo de la Ciudad de México, pero está cargada de mucha
historia tristemente reciente.
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Plaza de mayo |
La Casa Rosada, sede del
gobierno, está cercada por dos rejas, la primera y más visible resguarda parte
de la plaza, pues se realizan trabajos en esta parte, la segunda resguarda la
casa en sí.
La Casa Rosada tras las rejas. |
Se puede pasar por un pasillo que
ha quedado entre ambas rejas, pero es estrecho y muy concurrido, es imposible
parar para tomar una foto.
Así que la vista de la Casa
Rosada es lejana, con rejas y consignas de por medio.
Me acordé de Palacio Nacional en
mi México, también rodeado de cercos y soldados.
Caminamos por aquellas céntricas
calles de Buenos Aires, hermosos edificios enmarcan las grandes avenidas, el
arte se arquitectónico se ve en todas partes.
Hay edificios enormes, mucho más
grandes que los de la Cuidad de México y por cierto, algo me inquieta de los
altos edificios, pero no sé qué es.
Tras un rato de caminata y
reconocimiento regresamos al departamento.
Para esta salida usamos lo que
allá se conoce como “el subte” (el subterráneo) que es un sistema metropolitano
de transporte público muy interesante. A nosotros nos resultó muy buena opción
pues nos deja muy cerca del departamento.
En fin, pasado el medio día nos
encontramos con Rosa, nuestra amiga a la que conocimos en el encuentro tropero
de Bolivia.
Lupita y Rosa |
Fue muy emotivo verla de nuevo,
saludarla y platicar con ella.
Salimos juntos, Rosa nos lleva a
la Iglesia de la Cruz.
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Altar mayor, Iglesia de Santa Cruz. |
El templo está bajo la advocación
de La Santa Cruz, evocan la pasión de Cristo y por ello son conocidos como los “pasionistas”
En marzo de 1976 un golpe militar
derrocó al gobierno legalmente constituido, desde entonces y hasta 1983 gobernó
la junta militar cuya cabeza visible era Videla, y que en muy poco tiempo se
convirtió en una de las dictaduras más sangrientas de américa.
La dictadura recurrió al
secuestro descarado para acallar aquellas voces que le eran incómodas, las
víctimas eran luego torturadas en todo sentido para luego ser ejecutadas con
los métodos más inhumanos posibles y sus cuerpos “desaparecidos” para no dejar
a los familiares la más mínima posibilidad de tan siquiera despedirse de sus
seres queridos.
Algunos de los secuestrados
fueron subidos a aviones para luego ser arrojados al mar en los tristemente
célebres “vuelos de la muerte”
Poco a poco, familiares de
aquellas víctimas se organizaron para exigir información con respecto al
paradero de sus seres queridos.
Uno de los lugares que abrieron
sus puertas para aquella organización fue justamente la Iglesia de la Cruz.
Fue en sus salones donde se empezaron
a reunir las madres de los secuestrados, donde empezaron a trazar un plan que
diera resultados, donde el llanto y la angustia dejaron un breve resquicio para
la esperanza.
Salón de la Memoria, la fecha infausta. |
En 1977 Alfredo Astiz, militar de
la Escuela de Mecánica de la Armada se infiltró bajo el nombre de Gustavo Niño.
El 8 de diciembre de ese mismo
año, las delaciones de Astiz dieron como resultado el secuestro de varias
personas ahí mismo, en el jardín del Calvario de la iglesia.
Madres de desaparecidos,
activistas de derechos humanos y monjas fueron secuestrados en total impunidad
y opacidad.
Tras ser torturados fueron
subidos a los vuelos de la muerte.
Un inesperado cambio en las
corrientes marinas llevó algunos de los cuerpos a playas argentinas, los
militares se hicieron cargo del problema y mandaron enterrar en lugares
despoblados aquellos tristes despojos humanos y dieron por resuelto su asunto.
El Mar nos trajo La Verdad. |
Pero la memoria persiste, los
restos fueron recuperados e identificados, y estos huesos hablaron de una
realidad sabida pero acallada, estas víctimas de la dictadura fueron torturados,
vejados y asesinados.
Hay responsables, actualmente
están bajo proceso y algunos de ellos ya han sido condenados.
Aun así, dentro de los muros de
la Iglesia, en el marco de una conmemoración de las víctimas alguien grafiteó “Viva
Videla” en una de las columnas.
Rosa nos conduce no solo por
aquellos salones, sino también por la historia.
Hoy la iglesia De la Cruz está
bajo la administración de un ala más conservadora que lucha por hacer de esta
iglesia una común, que no tenga un carácter social y que únicamente lleve la
palabra a la gente.
Es posible que en poco tiempo
dejemos de ver los rostros de aquellas personas secuestradas por la junta
militar, en una palabra, desaparecerlos.
Triste lugar de negra memoria y
al mismo tiempo, lleno de luz y esperanza.
La tarde transcurrió en las
calles y avenidas argentinas, cálida y hermosa.
Memoria negra pero memoria al fin. No podemos olvidar, no podemos dejar que esto ocurra jamás.