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Juana Ramirez a los 14 años de edad. |
Juana Inés de Asbaje y Ramírez nació el
12 de noviembre de 1651 en un pequeño poblado llamado Nepantla en el actual
Estado de México, en las faldas los magníficos volcanes Popocatépetl e
Iztacihuatl.
La pequeña Juana creció en este lugar,
se dice que a la edad de tres años aprendió a leer y escribir.
Su abuelo la trasladó al cercano
poblado de Amecameca donde prosiguió sus estudios.
La erudición de la niña y la facilidad
de escritura la llevaron muy pronto a la corte en la Ciudad de México.
A los 14 años se convirtió en dama de
honor de doña Leonor Carreto, esposa del Virrey don Antonio Sebastián de
Toledo. Bajo la protección de los marqueses de Mancera brilló por su erudición,
su asombrosa inteligencia y por la facilidad de versificar.
La joven Juana tenía un gran amor por
los libros y la sabiduría, pero a mediados del siglo XVII las opciones eran muy
limitadas para las mujeres, para nuestra Juana se reducía básicamente a casarse
con algún protegido de la corte o ingresar a la vida monacal.
Para entonces la joven había cosechado
grandes amistades y admiradores, pero también enemistades acérrimas que buscaban
cualquier falta para acusarla, cosa que sucedió tristemente al ser vinculada
con la brujería.
Tales acusaciones no prosperaron, pero
le restringieron la capacidad de elección en su vida, en 1667
ingresó a la orden de Las Carmelitas Descalzas.
Juana Inés no tenía vocación
religiosa, es por esta razón que salió de esta orden e ingresó
a la de las Jerónimas, que era más benigna que la de las Carmelitas.
Toma el nombre de Sor Juana Inés de la
Cruz, por el cual sería conocida y reconocida universalmente.
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Sor Juana, cuadro de Miguel Cabrera. |
De aquella época nos dice Sor Juana:
“Vivir sola...
no tener ocupación alguna obligatoria que embarazase la libertad de mi estudio,
ni rumor de comunidad que impidiese el sosegado silencio de mis libros”
Su celda se convirtió muy pronto en el
centro de reunión de poetas e intelectuales, como don Carlos de Sigüenza y Góngora
y el nuevo Virrey Tomas Antonio de la Cerda y su esposa doña Luisa Manrique de
Lara.
En su celda realizó diversos
experimentos de carácter científico y reunió una excelente biblioteca.
Escribió una extensa obra que incluía
la poesía, el teatro y hasta la música, se sabe que ideó una forma de enseñanza
musical que llamó “El Caracol”
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Sor Juana autorretrato (atribuido) |
También escribió en náhuatl, siendo
entonces una lengua prohibida y perseguida, son muy celebrados sus “Tocotines”,
obras en las que se expresaba en esta lengua, aunque también utilizaba el
español.
En 1690 el obispo de puebla, don
Manuel Fernández de la Cruz publica la “Carta Athenagorica” obra de Sor Juana
donde critica duramente al jesuita portugués Antonio Vieira por su “Sermón del
Mandato”, pero el obispo poblano aprovecha la edición para añadir la “Carta de
Sor Filotea de la Cruz” texto de su autoría bajo ese mismo pseudónimo donde
empieza por reconocer el talento de Sor Juana, termina por recomendarle que se
dedique a la vida monástica, más acorde a su condición de monja y no a la
reflexión teológica, asunto reservado a los hombres.
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Obispo don Manuel Fernández de la Cruz |
Sor Juana escribe la “Respuesta a Sor Filotea
de la Cruz” (es decir, al obispo de Puebla) donde la Jerónima nos cuenta de su
vida, sus inicios en la escritura, de su vida en la orden religiosa, en fin,
contiene muchos datos biográficos que nos permiten conocer más de cerca a la
religiosa, pero más importante, reivindica el derecho de las mujeres al
aprendizaje.
“El conocimiento (para las mujeres) no
solo es lícito, sino provechoso” le dice al obispo poblano en su respuesta,
obra de lírica asombrosa.
Pero las “recomendaciones” del obispo
terminan por afectar a Sor Juana, tanto que al poco tiempo vende todos sus
libros y aparatos experimentales, su obra se disgrega y pierde, sobrevive una
pequeña parte apenas.
Destina lo obtenido a la beneficencia
y se consagró a la vida religiosa.
En 1695 una epidemia de cólera azotó
los territorios de la Nueva España, Sor Juana aun teniendo los medios y la
oportunidad de refugiarse y salvar la vida, prefiere quedarse a ayudar a sus
compañeras enfermas, muere contagiada del mal el 17 de abril de 1695.
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“Triunfante quiero ver al que me mata, y mato a quien me quiere ver triunfante” tumba de Sor Juana Inés de la Cruz |
Sus obras completas
se publicaron en España en tres volúmenes: Inundación castálida de la
única poetisa, musa décima, Sor Juana Inés de la Cruz (1689), Segundo volumen de las obras de Sor Juana Inés
de la Cruz (1692)
y Fama y obras póstumas del Fénix de México(1700)