Las Peñas
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El Sapo Cancionero |
En estos días me he puesto a
recordar un poco las peñas folklóricas, con nostalgia y algo de curiosidad me
puse a investigar el origen de las peñas.
Lo que encontré fue una
encarnizada contienda entre Argentina y Chile por la sede del nacimiento de las
peñas, estoy seguro que si rasco un poco más, Brasil y Uruguay también serán parte
del festín.
Sea cual fuere el origen de las
peñas (amigas y amigos chilenos, argentinos, uruguayos, brasileños, ésta es su
oportunidad) lo cierto es que llegan a México muy a principios de los años
setenta, son aquellas personas que han sido obligadas a abandonar su tierra y raíces,
los exiliados quienes empiezan a compartir su música, sus gustos culinarios, su
manera de ver al mundo, en fin, su cultura.
Si me permiten, quiero contarles
mis experiencias de aquellos años.
Ya antes les había contado de
aquel gran hombre, grande en miras, en bondad y talento, grande también en
altura, Jorge González “El Brujo”, integrante de Sanampay y para más señas mi
tío.
En aquella época Jorge forma aparte
de un grupo llamado “Icnocuicatl” y el repertorio del grupo incluía canciones
de Violeta Parra como “el rin del angelito” y Víctor Jara como “Te recuerdo
Amanda”, también canciones como “El tío caimán”
o “El tigre rasurado” entre otras que ya no recuerdo.
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La Peña Móvil |
De los grupos recuerdo a
Icnocuicatl, a la Greña Móvil, a Antar y Margarita, al Duo Deno y poco más,
había solistas y otros muchos grupos pero no me acuerdo de los nombres.
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Peña Tecuicanime |
Los lugares donde se presentaban eran
meros garajes provistos de algunas mesas
y bancos impares, un par de focos medio apuntados hacia el escenario y armados
con dos o tres micrófonos con amplificador que buenamente prestaba algún
afortunado poseedor de dichos aparatos.
De alguna recámara contigua
salían afanosas las compañeras de los músicos, a repartir un café que se incluía
en el precio de entrada, también había cerveza en tarro y quesadillas pero se
cobraban aparte.
Nebulosamente recuerdo que se
llevaban alimentos ya preparados para la convivencia de todos, pero no me
acuerdo bien, no puedo asegurarlo.
Las casas-peñas eran propiedad de
los padres y madres de los cantantes, que siempre estaban presentes y eran los
que aplaudían más fuerte.
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El Mesón de la Guitarra |
Recuerdo una antigua casona en la
Colonia Roma, en una descomunal recámara estábamos metidos muchas gentes para
el concierto, en ese momento sube al escenario –una tarima puesta ahí mismo-
una joven integrante del grupo que abría el concierto, discretamente se asoma
por la puerta una mujer algo mayor y la llama, algo le dice al oído y
desaparece, la joven retoma su lugar en la tarima y nos informa que no se puede
fumar dentro de la habitación “porque a mi mamá no le gusta”. Los fumadores apagaron
sus cigarros todos encendimos una
sonrisa.
De aquella época recuerdo a la
Peña El Sapo Cancionero, Tecuicanime (ambas aún existen), El Cóndor Pasa, El
Mesón de la Guitarra, la Peña Móvil (que por los gustos capilares de los
integrantes les decíamos “La Greña Móvil), el infaltable CEFOL (Centro de
Estudios Folklóricos Latinoamericanos) y otros muchos que de nombre escapan a
mi memoria, pero no del recuerdo.
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Peña El Cóndor Pasa |
Muchas de estas peñas
desaparecieron, trataron de adecuarse a las cambiantes épocas, donde aquel
saborcito solidario de ataño fue cambiado por cocinas industriales, atentos
meseros atienden con esmero lo que antes convidaban las compañeras y el café
antes incluido, ahora se cobra aparte.
Incluso tengo el mal recuerdo de
la peña El Cóndor Pasa, donde en un ambiente desdibujado algún grupo que más
que cantar se la pasaba diciendo “Nos han preguntado por nuestra opinión
política, nosotros no tenemos ninguna opinión política”. Los meseros desatentos
y hasta groseros, poco público disperso
y distraído que se la pasaba platicando durante el concierto.
Fueron aquellas primeras peñas las que funcionaron como una amable puerta por donde entró a nuestras vidas toda aquella música y más, como la Nueva Trova Cubana o la música brasileña.
Otra música que encontró un lugar fue la música mexicana. Durante mucho tiempo se consideró a la música folclórica a la que provenía del Cono Sur y nada más, pero el trabajo de grupos muy importantes como Los Folkloristas o Sanampay pusieron el dedo en el renglón, folklore es La Canción con Todos y Dalia Chinita también (canción purépecha). Hay una sabrosa anécdota familiar en torno a esto, pero tengo que verificar antes de comentar...
Fueron aquellas primeras peñas las que funcionaron como una amable puerta por donde entró a nuestras vidas toda aquella música y más, como la Nueva Trova Cubana o la música brasileña.
Otra música que encontró un lugar fue la música mexicana. Durante mucho tiempo se consideró a la música folclórica a la que provenía del Cono Sur y nada más, pero el trabajo de grupos muy importantes como Los Folkloristas o Sanampay pusieron el dedo en el renglón, folklore es La Canción con Todos y Dalia Chinita también (canción purépecha). Hay una sabrosa anécdota familiar en torno a esto, pero tengo que verificar antes de comentar...
Y es que los orígenes de las
peñas en México se basaban en la difusión musical y hasta gastronómica, se
divulgaban canciones que nunca serían puestas en radio o televisión (salvo
honrosas excepciones como Radio Educación o Radio Universidad), las bases de la Peñas eran difundir la Paz y la Solidaridad,
el respeto y el gusto por buena música, comida y compañía.
Curiosamente cosas todas que he
encontrado en este Puente Cubano, al que tanto quiero.
Por favor, les pido a las amigas
y amigos del Cono Sur, se sirvan de estas líneas para aclarar el punto ¿Dónde nacieron
las Peñas?