sábado, 21 de octubre de 2017

Encuentro Lo Cósmico 9 de octubre

Barda en Vallegrande.


Amanecemos en Vallegrande, el Hotel Teresita cumplió con las muy bajas expectativas.
Un muy querido amigo nuestro nos comentó que en su cuarto sí había algo de agua, pero tan poquita que se tuvo que bañar “como lagartija, pegado a la pared para cachar el raquítico hilo de agua que caía”
Después de un desayuno reparador, nos dirigimos a un colectivo de artesanas vallegrandinas.


La Tropa Cósmica con las artesanas.

Nos explicaron que han tenido mucho trabajo pues no se les ha querido reconocer su trabajo.
Nos comentan que en Bolivia es bien conocido el trabajo artesanal de la zona andina, pero que en los valles también hay este tipo de trabajo más no es promovido.
Incluso muchas de las artes, como la textil y la alfarera, han estado a punto de desaparecer.
Además de todo el trabajo físico que implica la elaboración de las artesanías, estas admirables mujeres han tenido que enfrentar le machismo arraigado durante milenios.
Pese a todo, han sabido salir adelante con su arte y forma de ver y vivir, incluso su asociación ha servido de semillero para otras organizaciones de artesanos de la región.


Textil y talla en madera.

Nos han ofrecido un rico licor, algo dulzón pero sabroso que ellas mismas preparan.
Salimos de este encuentro a eso del mediodía, el sol nos aplasta con todo su poder.
Nos dirigimos ahora al hospital.
Llegamos pronto, incluso antes que el grueso de nuestro grupo.
No hay letrero alguno que indique que ahí está la lavandería y la morgue, es por eso que los primeros días pasáramos por ahí sin saber, sin darnos cuenta.
Afuera las autoridades han organizado una feria de la salud, se efectúa cada año como parte de la conmemoración.
Entramos al terreno del hospital.
No hay guardias ni nada que impida el acceso a esta zona. Han construido una barda perimetral para darle un carácter más íntimo al lugar, también han dispuesto mesas y sillas para el descanso del viajero.
Lo primero que observamos son algunas rocas, blancas y grandes que dan la bienvenida a los viajeros, son el recuerdo de los cinco cubanos que estuvieron presos en cárceles de EEUU.


Recuerdo de la visita de los cinco cubanos.

Inmediatamente a la izquierda está la lavandería, abierta en uno de sus lados, como teatro del horror que ahí se escenificó.
Las grandes tarjas donde el cuerpo del Che fue expuesto aún existen, muchas flores, fotos y cartas adornan la triste estructura gris.
La lavandería está pletórica de grafitis, mensajes de visitantes, nombres y sobre todo, frases del guerrillero.




La lavandería.

La lavandería.





La tristeza flota en el aire, la puedes respirar, la puedes palpar.
Saliendo de la lavandería un caminito conduce a la morgue.
No mucha gente va para allá, se nota que no hay tanto grafiti. El silencio es abrumador.


La morgue.



La morgue.

En la lavandería serían expuestos los cuerpos de los guerrilleros, de ahí fueron tomadas las últimas fotos conocidas del Che.
En la morgue sería mutilado su cuerpo, y de ahí desaparecería junto con los restos de sus compañeros hasta que en 1997 fueran localizados y rescatados de sus tumbas anónimas.


Yasser nos guía en la historia.

Salimos de ahí con la lágrima abierta, Yasser nos contó estos últimos acontecimientos en la epopeya del Che.
Nos dirigimos a la zona donde se encontraron los restos de los guerrilleros, Evo Morales cierra la conmemoración con un encuentro multitudinario.
Durante el acto Daniel Viglietti cantó.
Al terminar el acto arrancó un alud de música boliviana de los valles, gigantescos grupos de tarkeros al ritmo de tambores hacían danzar al aire.





Tarkeros bolivianos.

Era tanta la emoción que no me acorde ni del calor.
Al fin nos re encontramos en los buses, Yasser nos informó que muy cerca de ahí estaba la sepultura de Tania.
Nos pusimos en camino.



Ahora es un lugar tranquilo y fresco, grandes árboles enmarcan y delimitan lo que alguna vez fue una fosa clandestina y abandonada.
Yasser nos comenta cómo fueron arrojados los cuerpos de los guerrilleros, que incluso se les negó la sepultura y que fue la gente humilde de Vallegrande, con el cura como interlocutor, los que gestionaron y dispusieron los múltiples entierros incluido el de Tania, pese a la oposición de los mandos castrenses bolivianos.
La Tropa Cósmica presente en el lugar, le rinde un sentido homenaje a todos ellos, sobre todo a Tania.


La sepultura de Tania.

Hay música y poesía, hay historia. Yasser nos cuenta que el cuerpo de Tania fue localizado rio abajo, días después de la emboscada donde caería la columna de la retaguardia.
Al ser localizada los miembros del ejército boliviano mutilaron el cuerpo de Tania, dicen que por que a los soldados les dio vergüenza ver que habían matado a una mujer, yo me inclino a pensar que pretendieron quitarle su femineidad, su carácter de mujer, que pretendieron castigarla por estar en asunto de hombres. El machismo más allá de la muerte.
A Tania, a los guerrilleros caídos la Tropa Cósmica les dedican “la maldición de Malinche” de Gabino Palomares y les cantan “Como la cigarra” de María Elena Walsh, entre otros cantos e historias.



Nos retiramos del lugar, nos dirigimos ahora al Mausoleo del Che, unos cien metros adelante.
Hoy este lugar es una Casa de la Cultura, donde se dan talleres y se ofrecen conferencias.
Cuenta con un pequeño museo que exhibe réplicas de la vestimenta del Che y copias de las fotos de su periplo por Bolivia.
Hay también un teatro al aire libre y el mausoleo.
Este último es el edificio más importante de todo el conjunto, resguarda el lugar donde fueran localizados los restos de los guerrilleros, incluido los del Che.





En las paredes hay una buena cantidad de fotos que ilustran la vida del Che, al fondo una pared de mármol conmemora los nombres y rostros de aquellos combatientes.
Cuatro banderas, cinco contando la del FLN resguardan desde lo alto la fosa.
Se entona una canción en memoria del Che, a Tania le cantan “Fina estampa”, que era su canción favorita.


Mausoleo del Che, la fosa.

Tras la música, justo en el silencio reflexivo, la voz de una muy querida amiga argentina se alza y mueve incluso a las banderas:
“En Argentina se hace el pase de lista por los desaparecidos, se dice el nombre y se contesta tres veces… ¡Ernesto Che Guevara, presente ahora y siempre, Ernesto Che Guevara, presente ahora y siempre, Ernesto Che Guevara, presente ahora y siempre!”



No sé de dónde sacó mi querida amiga Ro la fuerza y la entereza para aguantar de pie la arenga, al final la vi con la lágrima a flor de piel.
Salimos del mausoleo, ya nuestras cosas nuestros recuerdos y nuestras nostalgias están en los camiones, nos dirigimos a Samaipata.

Nuestro viaje inicia su conclusión.



viernes, 20 de octubre de 2017

Encuentro lo cósmico 8 de octubre


   Un par de acotaciones antes de relatar la jornada:
1.- Nos tocó en (mala) suerte estar hospedados en el Hotel Teresita, donde fuimos objeto de malos tratos y peores atenciones, en el baño no había papel ni toallas, ante la pregunta la dueña nos dijo que era una tarifa baja y que no incluía estos artículos.
   Nos vendió caro el papel y de las toallas ni hablar, no había.
   Tampoco había agua para bañarse así que tener o no toallas estaba por demás.
  La lista de prohibiciones raya en lo ridículo y cierran temprano el acceso, así que si te quedabas fuera no había forma de ocupar tu cuarto.
   Tampoco hubo limpieza de habitaciones.
2.- Si por alguna razón van a Vallegrande, lugar muy bonito e interesante, hospédense en el hotel Juanita, es  muy céntrico y el trato es todo lo contrario.
   Bueno, el relato.


La Tropa Cósmica en el Monumento al Che.

   Por supuesto una gran parte del grupo salió a la noche y se apoderaron del bello kiosko del parque, donde cantaron y se la pasaron bien.
   Madrugadas sin ir a dormir.
   Por supuesto a la mañana siguiente salimos algo tarde rumbo a La Higuera.
   Desvelados y sonrientes íbamos subiendo a los camiones. En un momento subió un tropero español, vio el panorama y se bajó al notar la presencia de la tropa chilena, colombiana y guatemalteca.
   Tengo la impresión de que el pobre hombre quería descansar, no creo que lo lograra.
   El camino es absolutamente cuesta arriba, la terracería calcinada por el inclemente sol boliviano es polvo y piedra.
   Grandes desfiladeros se abrían sin solución de final, carretera de no cometer errores.
   Kilómetros de curvas interminables, sinuosos senderos, sol inclemente y gente caminando aquellas polvaredas.
   Llevaban banderas, mantas y la firme mirada puesta en llegar a La Higera.


Pucará.

   Tras una eternidad llegamos a Pucará, poblado último antes de llegar a nuestro destino.
   Es un poblado pequeño de casas frescas y agradables. En este sector hay una franja de zonas arboladas. Grandes pinos y oyameles dan frescura a este lugar.
   El gobierno ha dispuesto puestos de atención médica gratuita para todos aquellos que sientan el mal de montaña.
   También hay servicio de baño y agua potable para todo el que lo requiera.


Pucará.

  Tras el breve descanso salimos de nuevo, el ambiente dentro de los buses era de más calma, sabíamos que ya estábamos cerca de aquel lugar.
   Un rato después pudimos ver el pequeño poblado, muy pequeño, montado entre cañadas secas y multitud de espinos, La Higuera destaca por sus techos rojos y sus paredes limpias.


La Higuera.

   El camino está cerrado, los dos kilómetros que nos separan hay que hacerlos a pie.
   Polvo y piedra.
   Al llegar una profunda tristeza se nota en el aire.
   La nueva escuela está cerrada pues ahí se realiza el acto oficial con Evo Morales, las hijas y el hermano del Che.
   Sale Evo, la gente lo saluda, se entonan cantos y porras.
  En cuanto se retira mucha gente emprende su propio regreso.
   Nosotros nos quedamos.
   Ya más sereno el ambiente, la Tropa Cósmica organiza la entrega de obsequios que hemos llevado para los alumnos de la escuela de La Higuera, son once niños en total.





Los niños de La Higuera.




   Se les cuenta hermosas historias de las montañas cercanas, los niños nos obsequian un poema que recitan para nosotros.
   Con nosotros va un cantautor cubano de nombre Silvio Alejandro, ha compuesto una pieza que quiere compartir ahí en la Higuera.



   Lo llaman para que la interprete, él nos dice que le gustaría mucho, pero que prefiere que cantemos juntos una canción que todos sepamos. Sin más inicia y nosotros lo seguimos:

“Apareciste en la mitología de mi amor
de la mano de mi madre
con un acento raro y una boina tornasol.
Un día me contó que ya no estabas
y se le quebró la voz.

Aprendí tu diario y tus mañas de orador
como la Biblia moderna
y con "Che Comandante" y la "Suite de las Américas"
ya completé el rosario y el Ave María
de mi religión.

Guevara, tú vuelves al camino con la adarga al brazo,
pintado en los pullóveres de los muchachos
o vigilante desde la pared.
Por eso te llevo en mi cartera como un buen resguardo
o como la casera, estampita de un santo,
para que me proteja y me hale las orejas
si algún día malo me olvido del Che.

Tus hijos comieron del mismo pan que comí yo,
fuimos al mismo colegio,
viviste con el pueblo en su misma condición,
por eso estás al lado de Camilo
y a la izquierda de Changó.

Y a los que te utilizan como tema del sermón
y hacen todo lo contrario
no les permitiremos más discursos en tu honor
ni que usen tu retrato si van a predicar
lo que no son.”

   Yo canté hasta donde pude, la emoción era demasiada. No fui el único.


La silla del Che.

   Después fuimos a la escuelita, aquel lugar donde justo cincuenta años atrás gobierno y ejército boliviano hicieron hasta lo imposible por desaparecer física y espiritualmente al Che y lograron todo lo contrario.
   Hay quien pretendió y pretende aun dejar su huella en el polvo, pero el viento pronto borra aquellas improntas superficiales, es la piedra viva, la roca madre la que prevalece.
Polvo y piedra.


Monumento al Che en La Higuera.




jueves, 19 de octubre de 2017

Encuentro lo Cósmico 7 de octubre


   Una vez más, nos citaron muy temprano para partir rumbo a Vallegrande, y una vez más, algunos muy queridos compañeros troperos se pusieron una desvelada de miedo y llegaron tarde a la salida.
   Incluso gente de la tropa mexicana con  los que nos habíamos citado para desayunar temprano nos dejaron plantados, preguntamos por ellos y descubrimos que ya habían dejado el hotel.
   Nos dirigimos a toda prisa al parque autonómico para descubrir que nuestros amigos no solo no habían salido del hotel, sino que estaban desayunando con Daniel Viglietti.
   Ya luego ajustaríamos cuentas con nuestros amigos.


Listos para salir a Vallegrande.

   Total, para variar salimos tarde pero muy contentos de emprender la partida.
   Bueno, contentos quizá no sea la palabra precisa, la verdad es que un cúmulo de emociones nos inundaban, pero las tropas colombiana y guatemalteca se encargaron de ponerle color al trayecto.
   Al abordar los buses nuestros jóvenes choferes nos dedicaban miradas de incredulidad, se les veía a las claras su intención de aleccionarnos en el fino arte del reguetón carretero.

Camino a Vallegrande.


   Tras un trayecto largo, laaaargooooo donde más de una vez suplicamos a los choferes que nos quitaran aquella su música preferida, y donde abundó todo salvo el descanso, llegamos a Samaipata.
   A primera vista Samaipata es un lugar asombroso, pero mirado con detenimiento es aún más maravilloso.


Mural mapamundi, Samaipata Bolivia.

   Las calles son en general limpias, en el parque hay exposición permanente de escultura local y abundan los murales.
   Las edificaciones son de uno o dos pisos y todas con techo de tejas, no hay anuncios “espectaculares” que tapen y ensucien la vista, el aire es claro y fresco, los árboles son principalmente de hoja perene y el ambiente es relajado y afable.
   El lugar más bonito que visitamos en nuestro viaje.
   Las pinturas no se suscriben únicamente a los exteriores, dentro de las casas también hay pequeñas pinturas que engalanan los patios interiores.


Pintura interior

   Probamos un vino tinto local, era de gusto algo suave, pero no la cosa espantosa que nos dieron en el avión.
   Es aquí donde conocimos a Yasser, tropero cubano que radica y trabaja en Bolivia, conoce bien su historia, la historia del Che, con voz pausada y grave nos explica, nos cuenta y nos transporta a aquella época en que Samaipata era tomada por las fuerzas rebeldes, anunciando al mundo la presencia de la guerrilla en Bolivia.
   Tras la comida, un poco de paseo y descanso reemprendimos nuestro viaje a Vallegrande.
   El atardecer en la carretera fue magnífico, y pronto nos alcanzó la noche.


Atardecer carretero.

   Lupita se había ido con la escandalosa tropa para cantar con aquellos incansables viajeros, yo me quedé a ver el infinito desde mi ventana.
   No entendí nada, no había estrellas conocidas, este era sin duda un nuevo cielo tachonado de estrellas desconocidas para mí.
   No encontré la forma de establecer el norte, de saber para donde estaba mirando.
   Perdido en las magníficas estrellas fue que di al fin con algo que daba sentido y dirección, que me unía a mi cielo y mis estrellas. Ante nosotros, con toda su magnificencia se extendía la Vía Láctea, maravillosa, universal.
   La saludé con una sonrisa, con ella mandé saludos a toda mi gente bajo otros cielos y la miré hasta que las nubes de una tormenta local borraron los luceros nocturnos.
   Asombroso cielo, toda su magnificencia no fue suficiente para cobijar al Che y a su gente hace cincuenta años.
   Llegamos a Vallegrande, los camiones nos dejaron cerca de nuestros lugares asignados para el descanso. Un tropero español me miró fijo con los ojos rojos por la falta de sueño.
“Nos equivocamos de camión” me dijo medio resignado.
   No nos dimos cuenta, la calle se llama “Señor de Malta”. Estábamos cansados y no lo vimos, es la misma calle donde está la lavandería y la morgue desde donde se tomaron las últimas fotos y se pretendió desaparecer los cuerpos de los guerrilleros.


Vallegrande, Bolivia.



miércoles, 18 de octubre de 2017

Encuentro Lo Cósmico 6 de octubre


   Tras un sueño reparador y un exquisito desayuno… bueno, la fruta estaba por demás rica, fresca y con mucho sabor, la sandía me enloqueció.
   El queso al principio me supo algo salado, pero ya acostumbrado el sabor es intenso y muy rico.
   Habíamos quedado de vernos en la planta baja con los amigos mexicanos que –por supuesto- no estaban.


La tropa en el Parque autonómico.

   Nos fuimos al parque autonómico, donde ya los camiones nos esperaban para ir a Cotoca.
   Bueno, nosotros nos decidimos a ir a Cotoca, otra parte del grupo se fue a un parque donde hay varias atracciones muy interesantes también.
   Así que sin más, partimos a Cotoca.
   Fungió como guía uno de nuestros compañeros activo fijo de la tropa boliviana, quien nos sugirió pasar por el mariposario, muy buena idea si hubiésemos salido temprano, la cosa es que varios desvelados no pudieron cumplir con la meta de llegar a una hora decente a los buses, así que por falta de tiempo, nos seguimos a Cotoca.
   Hubo quien pensó seriamente en descansar el bus, no contaban con la presencia de la tropa colombiana, bullanguera, alegre y por demás participativa y con los jóvenes choferes, que al menor descuido nos ponían a todo volumen sus muy traídos y llevados gustos por el reguetón.


El bus de la alegría y la elegancia.

   Por supuesto que protestábamos y mucho, aquellos muchachos nos veían con ojos saltones de no entender porque tanta desavenencia contra su muy querido y pegajoso ritmo.
   Así que, entre risas, protestas, carcajadas y uno que otro compás perdido de reguetón llegamos a nuestro destino.
   Antes debo decir que Bolivia tiene un serio problema con la basura, por desgracia he visto mucho desperdicio a lo largo del camino, incluso en varias poblaciones vi a gente muy joven salir de las tiendas y tirar sus envolturas directo al piso, sin pensarlo, en automático.
   Bueno, llegamos a Cotoca.
   Es un pueblo pequeño, lo primero que nos llamó la atención fue que todas las casas están pintadas, muchas tienen cenefas e incluso murales.


Por los muros de Cotoca

   Nos comentaron que el lugar tiene una gran oferta artesanal y culinaria, pero resultó que el asunto artesanal es durante los fines de semana y la comida, bueno, de eso sí que había.
   El pueblo cuenta con una iglesia que data de 1902, el interior es fresco y muy bello.
   En esta iglesia se venera a la Virgen de Cotoca, que según nos cuentan, es muy milagrosa.


Agregar leyenda

   Al salir de este lugar es que me encontré de frente con la evidencia de estar en otro lugar muy distinto a mi país.
   Ahí, en el parque del pueblo, un perezoso subía a su árbol, pausado, tranquilo.


Perezoso en Cotoca.

   Nadie lo molestaba, era más que evidente que los lugareños estaban acostumbrados a la presencia de estos bellos animales.
   Y nosotros tire y tire fotos.
   Verdaderamente parecíamos turistas.


Artesanias.

   Una buena señora se apiadó de nosotros y nos mostró su asombrosa artesanía, piezas ricas en texturas y colores, formas y tamaños.
   Otra cosa que tiene Cotoca, un calor infernal.
   Salimos de regreso algo tarde, pese al cansancio no permitimos que los jóvenes choferes nos atacaran con sus reguetones monotemáticos.
   Tras un breve baño y aún más breve descanso fuimos al bar Martinica, donde ya había iniciado la descarga musical.


Carlos López, la leyenda.

   Grande fue la sorpresa al ver que subía al escenario una de las leyendas del folclore boliviano, el mismísimo Carlos López.
   Y aún más grande la sorpresa al ver entrar a Daniel Viglietti.
   Si, cantó Daniel.
   No, no tengo fotos.
   El día había ganado en intensidad al anterior, el cansancio nos hizo mella y decidimos retirarnos a descansar. Mañana había que madrugar.
   La cálida noche se la llevó Reiko, tropera japonesa quien obsequió abanicos a todo mundo.


Intensidad 10, descanso cero. (Reiko a la derecha de la foto)



martes, 17 de octubre de 2017

Encuentro Lo Cósmico 5 de octubre.

  
La Tropa Cósmica en Bolivia

 En esta ocasión, quiero compartir con ustedes el viaje, corto pero intenso, por este increíble lugar que es el Estado Plurinacional de Bolivia.
   Iniciamos el viaje el 4 de octubre, nuestro vuelo fue nocturno.
   No nos fue posible dormir mucho durante el vuelo, la emoción del encuentro y del viaje nos mantuvieron alertas durante un buen rato.
   Pero al fin nos venció el cansancio, a ratos y a trompicones descansamos.
   En un momento pude ver en el mapa interactivo que habíamos pasado la línea del ecuador, nadie hizo comentario alguno, casi todos los pasajeros dormían.
   Durante los “snaks” nos dieron vino tinto, incluso la tripulación de cabina pasaba constantemente ofreciendo esta bebida.
    No recuerdo el nombre del producto, era terrible, de ahí en adelante pedí agua.
   Durante el vuelo hubo algunos momentos de turbulencia que sacudían la aeronave y que incluso obligaron a suspender uno de estos “snaks”, pero fuera de eso el vuelo fue muy tranquilo.
   Aterrizamos en el aeropuerto de Lima al amanecer del 5 de octubre.
   Perú, tierra de mis ancestros, una de mis raíces.
   Lugar donde vive Mariluz, Inara y familia querida.
   Nuestra conexión salía en muy poco tiempo, no salimos del aeropuerto.
   Tenemos que volver y conocer Lima, saludar a los amigos y rendir homenaje a mis ancestros.
   Despegamos de nuevo, esta vez en un avión más pequeño.
   El viaje fue corto y algo movido. El sol no se asomó y de todas maneras el horizonte se mostraba nublado, así que no pudimos apreciar nada del paisaje.
   Muy pronto el capitán informa que iniciaríamos el descenso, así que todo mundo a sus lugares.
   El cielo se despeja, pronto vemos nuestro lugar de destino, la ciudad de Santa Cruz de la Sierra en Bolivia.
   Hay mucho viento y el avión no deja de sacudirse, es a unos metros de tocar tierra que se estabiliza el aparato.
   Aterrizamos sin problema alguno.
   Aeropuerto de Viru Viru.


Aeropuerto de Viru Viru

   Tras los trámites de rigor, salimos a de llegadas donde ya la tropa boliviana nos esperaba con los brazos abiertos. El encuentro fue muy festivo, pero teníamos que abreviar, había que ir a los hoteles donde los recién llegados estábamos hospedados, prepararnos y salir al encuentro formal de la Tropa Cósmica.
   Lo primero que notamos en Santa Cruz de la Sierra es que no hay sierra alguna en los alrededores, el lugar es más plano que un papel sobre una mesa. Nunca supe el porqué del nombre del lugar.
   Eso y el calor, ya se notaban las primeras luces de la mañana y la temperatura subía como si tuviese prisa por freirnos.
 
Primer amanecer en Bolivia.


 Santa Cruz es una cuidad enorme. Nuestro primer amanecer nos sorprendió en el trayecto al hotel.
   Ya instalados fuimos a desayunar, descansamos un rato y ya por la tarde salimos a pasear por los alrededores.
   Por la tarde nos dirigimos al “Jumechi cultur bar”, donde tendría lugar la inauguración oficial del encuentro tropero.
   Todo bien, salvo que hubo un asunto extra-encuentro que quizá no estaba previsto y que retrasó la inauguración, un par de partidos de futbol donde estaban implicados Perú, Argentina, creo que Colombia y no tengo idea de quien más, hubo que esperar al final de los partidos para iniciar nuestro evento.


Inicio "oficial" del encuentro tropero.

   La tropa boliviana dio el discurso de bienvenida, emotivo y claro, no dejaron dudas de cómo serían aquellos días “a descansar a sus países” nos advirtieron, y cumplieron.
   Inició la cena y la música, prometían seguir hasta la madrugada y más allá, y lo cumplieron.



La descarga.

   La cosa es que al otro día había que salir temprano a Cotoca, así que nos retiramos a una hora prudente para descansar del viaje y de tantas emociones.


Tropa peruana repartiendo Pisco.

   Este primer encuentro fue muy amable y cordial, hubo mucha integración y ganas de conocer nuevos rostros y reconocer viejas amistades. Desde el principio el entendimiento, el respeto y las ganas de convivir marcaron para bien el resto de estos inolvidables días.