miércoles, 6 de junio de 2018

Viaje a La Habana 2018


Calle Reglana.



1 de febrero.

Justo cuando estábamos planeando el día, Ponce nos propone acompañarlo a las compras, Pato y yo no lo pensamos y salimos rumbo a Regla.

A dos cuadras cortas pasa la guagua que nos deja muy cerca del muelle, es la zona antigua de esta parte de la Habana. Como paréntesis, el nombre original de esta región es “Guaicanamar”, que significa “frente al mar”





Domina el panorama la iglesia donde se venera la Virgen de Nuestra Señora de Regla. El edificio es grande, fresco y sin grandes adornos.


Santuario de la Virgen De Nuestra Señora de Regla.





Emprendimos la caminata loma arriba, Regla cuenta con una orografía bastante accidentada, tiene muy pocos lugares planos y todas las calles suben y bajan, visitamos varias tiendas donde Ponce fue surtiendo la lista que le mandataba.



Antiguo muelle.







Ofrendas.
Hace poco tiempo una muy fuerte tormenta golpeó esta zona, el malecón quedo muy afectado, el meteoro destruyó el muro.




Creo que ya lo había mencionado, cada reglano que se precie de serlo, camina por la calle, jamás por la banqueta.




En lo que Ponce compra el pollo, nosotros entramos a una librería. Son muchos los títulos expuestos, todos son libros de segunda mano, los precios son asombrosamente bajos, Pato compró un libro por menos de un CUC, en México sería algo así como 15 pesos.



Teatro de Regla.

Pasamos por el antiguo teatro de Regla, por desgracia el local está en absoluto abandono e ruina absoluta, los techos se han venido abajo, así como algunos de sus muros.



Abandono.

Arrumbado, cubierto de polvo yace sin luz alguna un candelabro otrora glorioso, gigante. Hoy lo habitan tristes arañas minúsculas y grises. Los restos huecos y mudos de un piano de cola son ahora usados para apuntalar una perta lateral imposible de cerrar.



Candelabro y piano, ciegos y mudos.

La tristeza se cuela por los infinitos huecos de las paredes, la nostalgia y las historias salen por las maderas rotas de su antigua puerta y se pierden en el calor del día. Es un lugar oscuro y mudo, sus fantasmas son transparentes.

Seguimos en la senda, tienda tras tienda la lista se adelgaza, el camino también se nos achica.


El Teatro Céspedes, antiguo cine local también presenta daños por abandono, afortunadamente éste  hermoso edificio está siendo intervenido para su restauración.


Antiguo cine de Regla.

Pasamos al mercado donde se compró las verduras y las frutas, de ahí a la barda del cementerio que está a unos pocos pasos el camino tocaba a su fin.



Mercado.

Llegamos a casa, Ponce preparó la comida y Jóse llegó por nosotros.

Fuimos al hospital a visitar a Ana, que ya se quiere regresar a casa.

Casi a la hora de la salida llegó la doctora encargada del área donde está ingresada Anita, le explicó con detalle las razones por las que Ana tiene que quedarse, fue contundente, clara y humana.

Salimos de la visita algo tarde, los elevadores están saturados y fue mejor bajar por las escaleras, Ana está en el piso 15.

Regresamos a Regla, fuimos al parque a conectarnos a la red un rato. El crédito se nos terminó justo con la llegada de la lluvia.




lunes, 4 de junio de 2018

Viaje a La Habana 2018

La Cabaña y La Luna.


30 de enero.

Amanecimos sin un plan para hoy, salvo asistir a la ceremonia del cañonazo que Pato no ha visto.

Así que lo tomamos con calma, el cañonazo es en La Cabaña y hasta las nueve de la noche, tenemos todo el día para disfrutar.

Hay un asunto de la mayor importancia que ha salido como tema de discusión entre las tres naciones (Cuba, Argentina y México) que habitamos la casa de Ana.

A saber; a qué hora se desayuna, come y cena, y qué se desayuna, come y cena.

Tema difícil.

Para nuestros amigos el desayuno es un café y poco más, quizá un poco de pan, pero no más.

Para nosotros el desayuno es la ingesta más importante y fuerte, así que le entramos con entusiasmo, el contingente cubano-argentino nos miran con algo de horror.

Les comento también, que de manera provisoria llevamos al viaje algunas latas de chiles (rajas y chipotle), nuestros amigos se negaron en redondo a la invitación que les hicimos para probar aquellas delicias.

Por supuesto que a media mañana nuestros amigos tienen que almorzar, el buche de café tiene horas de haber sido digerido, así que atacan con mucha alegría sus viandas mientras nosotros los miramos aun satisfechos.

Llegada las tres de la tarde es nuestro turno de comer, mientras –claro- estas gentes de costumbres alimenticias tan raras toman turno para vernos comer. Los chiles le dan color y sabor a la ya de por sí sabrosa comida que preparó Ponce.

En el momento en que el reloj marca la hora de la cena surgen nuevas diferencias, para nosotros la cena es algo muy ligero, fruta, yogurt y no mucho.

Para nuestros raros amigos la cena es un asunto fuerte, en cantidad y muy rica.

Total, son bichos raros, pero los queremos mucho.

Fuimos al parque a conectarnos a la red, han pasado un par de días desde la última vez que venimos, es muy lindo saludar a la gente querida a la que extraño.

Quedamos que a nuestro regreso nos veremos y nos prepararán un rico guisado.

- ¿Qué quieren? - Nos preguntaron.
- ¡Lo que sea en salsa verde! - les dijimos.

Ya de regreso a casa de Ana nos comunicamos con Jóse, va a pasar por nosotros para llevarnos a La Cabaña, lugar histórico por muchas razones.



Piso Novohispano.

Llegamos con muy buen tiempo al sitio, la noche es fresca.



Bienvenida.

El acto inicia algo antes de las nueve, muchachos jóvenes y bien caracterizados recrean el disparo de la salva que anunciaba en su tiempo el cierre de las puertas de la Ciudad de La Habana.



Pasillos interiores.

Noche espléndida de luna llena, la Habana se muestra hermosa desde la noche calma, las aguas de la bahía tranquilas tras la tormenta.



La Habana.

Los jóvenes que actúan en la representación tienen sus tiempos muy bien medidos, al punto que el cañonazo estampa el éter con el sonoro rugido de su ánima escandalosa justo al tiempo en que el redoble del tambor hace silencio.



Cañonazo.

El estruendo pavoroso hace saltar al más pintado, muchos gritan, muchos brincan, muchos gritan y brincan, y algún que otro austral dice que ni brinca ni grita. Si, ajá.



Noche fresca.

Salimos del lugar, en mi pensamiento está que por estos mismos pasillos caminaba el Che hace cincuenta años, poniendo su granito de arena en la construcción y reconstrucción de éste país y del Siglo XX.



La Cabaña, historia viva.

viernes, 1 de junio de 2018

Viaje a La Habana 2018


Parque Lennon

30 de enero.

Hoy llega Pato y la camita donde va a dormir hay que repararla.

Ponce tiene un plan malvado, mandó a Wifi, perrito loco de la casa, a despertarnos, el animalito cumplió su cometido, me refiero a Wifi.

Llevamos a camita al patio, Ponce sacó la herramienta y al iniciar la reparación recibió una llamada telefónica que tuvo que atender, una llamada larga, lo suficientemente larga para como para no tomar parte de la reparación.
El animalito regresó justo al momento que acá su servidor terminó de arreglar la camita.

Me refiero al Wifi. Y a Ponce también.

Después lo acompañé a dar un paseo, Wifi se quedó.

Fuimos a la bodega donde le surten los productos de la libreta.

Tomamos un camino bastante agreste, loma arriba y bastante empinada, a esta zona se le conoce como “Vallondo” o “El Hueco” ya que muchas de las casas ahí construidas están en lo que es un pequeño valle rodeado de estas altas lomas.

Las construcciones ocupan el valle y las lomas, a muchas de estas casas solo se puede llegar por andadores estrechos, no tienen calle transitable por lo empinado del terreno.
En México sería algo así como una Cuidad Perdida, pero con diferencias notables. Esta zona cuenta con servicios básicos (agua, luz, drenaje, escuela, farmacia, hospital, servicio de limpia y bodega), muy diferente a nuestras zonas marginales.

Cabe mencionar que Silvio se presentó en este barrio, no sé qué concierto fue.

Por desgracia no saqué fotos, yo había pensado en algunas tomas específicas, pero Ponce tomó otro camino de regreso y no pasamos por aquella zona.

No bien llegamos a casa, Ponce salió disparado al hospital donde está Ana, Lupita fue al aeropuerto por Pato y yo me quedé con Wifi.



Palmera 1



Palmera 2

Yo tomaba unas bonitas fotografías y sin darme cuenta pasó lo que tenía que pasar, llegó Pato.



Pato.

Para la tarde fuimos al hospital a visitar a Ana, ella está muy bien, de buen ánimo. Mañana siguen con los análisis.

Al cuarto de Ana llegó también Árlen, querida amiga que le puso salero a la visita, tanto que otros pacientes nos pidieron guardar silencio.


Atardecer desde el hospital.




Al salir del nosocomio ya la tarde pintaba para convertirse en noche. Sin más dilación nos dirigimos al parque Lennon, muy cerca de ahí está “La Bombilla Verde”, lugar donde se va a presentar Frank Delgado.

Parque Lennon.


Frente al Parque Lennon.

Dado la hora y el recorrido ya teníamos algo de atraso en el asunto de la comida, encontramos un paladar llamado “Vampirito” y dispusimos devorar las viandas.

Estábamos en plena obra masticatoria cuando le llegó una llamada a Lupita, era Doris que se comunicaba desde “La Bombilla Verde”, nos informaba que tenía todas las mesas reservadas y no había lugar para nosotros.

Fuimos al lugar, se trata de una casona donde habilitaron el recibidor para convertirlo en un pequeño foro.

En efecto, el lugar tiene pocas mesas y todas está reservadas. No insistimos, saludamos a los amigos y nos retiramos del lugar.

Nos queda pendiente “La Bombilla Verde” ya tendremos oportunidad en otro viaje.

Dada la llegada de Pato, bueno del Norte, la temperatura refrescó y algo de frio hacía y algunos de los acompañantes no habían comido, así que nos fuimos a la quinta avenida donde hay un paladar que tiene la fama de preparar las mejores hamburguesas de La Habana.

No las probé, primero porque tenía poco que había comido el “Vampirito” y segundo porque el Norte había provocado que el mar se agitara y grandes olas rompían contra el malecón.




Olas gigantes rompían contra las rocas y las salpicaduras enormes saltaban el muro y regaban con sus aguas inquietas el asfalto de la avenida. Muy pronto dejaron de pasar automóviles por la ruta.









Incluso las tapas de las alcantarillas habían salido disparadas por la fuerza del agua, grandes surtidores como geiser urbano brotaban de las alcantarillas abiertas.



Geiser urbano.

Bien lo resumió Pato, nos pedimos el concierto de Frank, pero a cambio nos encontramos con el concierto mayor, la Sinfonía del Mar.

(Un paréntesis, durante las visitas a los distintos lugares que a los que hemos ido, llevo una libreta, anoto algunas incidencias y en la noche escribo la memoria del día, digo esto pues ya noche, mientras escribo estas líneas Pato no para de hablarme ¡No para! El asunto es de risa loca ¿Será su sana costumbre o acaso me provoca a equivocarme? Por lo pronto me río mucho. Fin del paréntesis).

Dimos con un bonito café donde platicamos un rato y entramos en calor, el frío cala.

Llegó Jóse con El Unicornio, le pedimos que tomara por el malecón para ver el mar agitado. Jóse sonríe y nos trae de regreso por caminos alejados del malecón y las olas gigantes.



miércoles, 30 de mayo de 2018

Viaje a La Habana 2018

La Habana 2018


29 de enero.

Nos despertamos tarde y lo tomamos con calma, los habitantes de la casa salieron todos salvo Wifi, perrito loco de esta casa de magníficos locos.

A eso de la una de la tarde salimos rumbo a Centro Habana, dispuestos a aplanar las calles habaneras.


Escultura en la Plaza San Francisco.


Iniciamos el paseo en el muelle de la lanchita de Regla, de ahí tomamos la calle Obispo y comenzamos el recorrido.










Los añosos edificios se suceden uno tras otro, hermosos, antiguos y llenos de historias.











Casa Humboldt


Pronto dimos con el parque Humboldt, al frente de este parque se reconstruye un edificio que en su momento habitó el sabio alemán en su épico recorrido americano, pronto será sede del museo dedicado a su memoria y al trabajo que realizó durante su estadía en la isla.






Casa Humboldtt

Por cosas de la suerte, re encontramos un pequeño restaurante bar llamado “La Reliquia”. Ya antes, en un viaje anterior, habíamos estado aquí pero luego no recordamos donde era que estaba, en fin, ya está.


La Reliquia.


Atienden muy bien, trato amable y bien servido, pedimos una tabla de queso, aceituna y jamón mas alguna bebida espirituosa.

No quisiera sonar a comercial, pero… de 5 a 8 hay hora feliz y dan clases de baile.

Antes tengo que contarles que pasamos por una librería de viejo, éste local lo visitamos durante nuestro primer viaje a Cuba y prometí no regresar por el trato francamente hostil del encargado. Por fortuna ahora atiende una pareja bastante eficiente y amable en su trato. Lupita consiguió un libro inconseguible.








Regreso a La Reliquia, después de refrescarnos salimos al mercado donde atiende su puesto Ponce, tiene en venta la obra de Jorge Oliva, hijo de Ana.
Aretes, pendientes, pulseras, y otros objetos de plata con un trabajo preciosista y hermoso.
Jorge Oliva trabaja una técnica que llama “aracné” que da resultados deslumbrantes.

Salimos del mercado rumbo al malecón, casi al llegar nos dimos cuenta de la falta del libro inconseguible de Lupita, así que regresamos sobre nuestros pasos con rumbo a La Reliquia, lugar último donde recordamos tener el libro.

Y sí, ahí estaba el libro, justo donde lo dejamos. Punto extra para La Reliquia.



Con el Caballero de Paris.





Paseamos un rato por el malecón, la bahía está en calma y disfrutamos la tarde-noche habanera.




Ya por la noche pasó por nosotros Jóse y el Unicornio. Al llegar a casa de Ana nos enteramos que sus análisis han dado buenos resultados, esperemos a ver cómo evoluciona.

Hoy llega a La Habana Arlén y mañana nuestra amiga Pato. Al parecer también entra un Norte.