| Calle Reglana. |
1 de febrero.
Justo cuando estábamos planeando
el día, Ponce nos propone acompañarlo a las compras, Pato y yo no lo pensamos y
salimos rumbo a Regla.
A dos cuadras cortas pasa la
guagua que nos deja muy cerca del muelle, es la zona antigua de esta parte de
la Habana. Como paréntesis, el nombre original de esta región es “Guaicanamar”,
que significa “frente al mar”
Domina el panorama la iglesia
donde se venera la Virgen de Nuestra Señora de Regla. El edificio es grande,
fresco y sin grandes adornos.
Emprendimos la caminata loma
arriba, Regla cuenta con una orografía bastante accidentada, tiene muy pocos
lugares planos y todas las calles suben y bajan, visitamos varias tiendas donde
Ponce fue surtiendo la lista que le mandataba.
| Antiguo muelle. |
| Ofrendas. |
Creo que ya lo había mencionado,
cada reglano que se precie de serlo, camina por la calle, jamás por la
banqueta.
En lo que Ponce compra el pollo,
nosotros entramos a una librería. Son muchos los títulos expuestos, todos son
libros de segunda mano, los precios son asombrosamente bajos, Pato compró un
libro por menos de un CUC, en México sería algo así como 15 pesos.
Pasamos por el antiguo teatro de
Regla, por desgracia el local está en absoluto abandono e ruina absoluta, los
techos se han venido abajo, así como algunos de sus muros.
Arrumbado, cubierto de polvo yace
sin luz alguna un candelabro otrora glorioso, gigante. Hoy lo habitan tristes
arañas minúsculas y grises. Los restos huecos y mudos de un piano de cola son
ahora usados para apuntalar una perta lateral imposible de cerrar.
La tristeza se cuela por los
infinitos huecos de las paredes, la nostalgia y las historias salen por las maderas rotas de su antigua puerta y se
pierden en el calor del día. Es un lugar oscuro y mudo, sus fantasmas son
transparentes.
Seguimos en la senda, tienda tras
tienda la lista se adelgaza, el camino también se nos achica.
El Teatro Céspedes, antiguo cine local también presenta daños por abandono, afortunadamente éste hermoso edificio está siendo intervenido para su restauración.
| Antiguo cine de Regla. |
Pasamos al mercado donde se
compró las verduras y las frutas, de ahí a la barda del cementerio que está a
unos pocos pasos el camino tocaba a su fin.
Llegamos a casa, Ponce preparó la
comida y Jóse llegó por nosotros.
Fuimos al hospital a visitar a
Ana, que ya se quiere regresar a casa.
Casi a la hora de la salida llegó
la doctora encargada del área donde está ingresada Anita, le explicó con
detalle las razones por las que Ana tiene que quedarse, fue contundente, clara
y humana.
Salimos de la visita algo tarde,
los elevadores están saturados y fue mejor bajar por las escaleras, Ana está en
el piso 15.
Regresamos a Regla, fuimos al
parque a conectarnos a la red un rato. El crédito se nos terminó justo con la
llegada de la lluvia.
