No podemos quedarnos mudos e
indiferentes ante los acontecimientos que han dado la vuelta al mundo, así que
sin más, reseñamos la vida y obra de un gran hombre que se nos ha adelantado.
Este gran personaje no tuvo una
vida fácil, al contrario, su visión del mundo y de cómo debería de funcionar le
acarreó grandes dificultades y no pocos peligros, antagónicos enemigos
gratuitos que se creyeron cuentos inventados ex profeso para desacreditarlo y
denostarlo, le tendieron trampas e incluso cometieron atentados contra él y su
familia.
¿Qué hizo este hombre para
merecer todo esta violenta andanada?
Rompió con lo establecido, dio orden
donde no lo había.
En la época previa a su llegada,
los grandes y poderosos señores, dueños de vidas y voluntades, mandaban con
poco tino y peores resultados, buscaban su propio provecho sin importarles la
suerte del pueblo, mientras tuviesen para ellos, los demás podían seguir sudando
sangre, sumidos en la más absoluta miseria.
Es cuando llega nuestro personaje
a la historia, irrumpe y rompe la tradición de los gobernantes.
Al principio sus vecinos creen
que se trata de una revuelta como otras muchas, que restablecida la paz el recién
llegado se pondría bajo las órdenes de los poderosos.
Pero no fue así, nuestro personaje
no solo rompió con lo establecido, puso nuevas reglas de justicia y equidad
para todos los habitantes de la región, llevó los alimentos hasta los más
humildes y necesitados, el agua no era ya privilegio de los poderosos, creó
escuelas donde todos pudiesen estudiar, creó pueblos donde todos tuviesen sol,
agua, tierra y fuego por igual, todos habitantes podían opinar con respecto a
las mejoras de su vida particular y de su comunidad.
Este hombre grande, blanco y
barbudo cambió el paradigma, hasta entonces se consideraba que era el pueblo
quien tenía que sacrificarse para bien del orden establecido, a partir de su
llegada esto cambiaría drásticamente, no habría más castas privilegiadas
viviendo a expensas del dolor, la sangre
y los altísimos tributos impuestos a fuego y muerte por los antiguos amos.
Esto molestó sobre manera a las
antiguas castas, aquellos privilegiados que vivían como parásitos vieron
amenazada su inútil existencia, en respuesta pusieron su ingenio, sus recursos
y poder en contra de este gran hombre.
La campaña fue cruel y larga, sus
propios vecinos maquinaron contra él y su manera de ver el mundo, le inventaron
historias ridículas y torpes que repitieron hasta la náusea, compraron
voluntades aún de su familia cercana y de sus allegados, tendieron innumerables
trampas de las que salió ileso, tiraron basura en su jardín, en fin, asesinaron
incluso a personas que lo seguían. Por el puro y perverso placer de llenar de
terror a sus seguidores fueron capaces de hacer los más innobles actos que el
mundo había visto.
Todo para recobrar el perdido
poder y seguir viviendo a costa del pueblo.
Nuestro hombre luchó sin descanso,
logró mantenerse sin perder lo mejor de sí, su pueblo aprendió a amaro y
defenderlo, pues defenderlo a él era defenderse a sí mismo, defender su
integridad y su derecho a ser como ellos quisieran ser.
Al final nuestro buen hombre
sucumbió, la vieja casta de antiguos amos y lambiscones que los acompañas
hicieron fiesta y ruido, el pueblo, su pueblo le llora y despide con tristeza,
lo recuerda siempre y no permite ni permitirá que su memoria y su legado se
pierda.
Además, este gran hombre, este símil
de Hermes, este personaje grande, blanco y barbudo que nos trajo la ilustración
y la justicia, prometió regresar, y lo hará para acabar de poner orden en donde
el caos pretenda imponerse.
Este es, en un muy apretado resumen,
la vida y obra de un hombre blanco, alto y barbudo que se llamó Ce Acatl
Topiltzin Quetzalcoatl (Señor Uno Caña, nuestro príncipe Quetzalcoatl).
Y no lo duden, regresará.