Un par de acotaciones.
Primero una disculpa por la terrible tardanza en la
publicación de este diario de maravilloso viaje a Argentina.
Había un compromiso previo, el encuentro de Silviófilos de
México, mismo que había sido casi pospuesto por los terribles sismos de
septiembre de este año.
Entre sismos y encuentro el tiempo se nos fue volando y poco
o ningún tiempo tuve para prender la compu y ordenar los recuerdos.
El otro asunto son las muy tristes noticias que nos llegan
desde esta tierra asombrosa.
En los días de visita la crispación y polarización de la gente
era evidente, pero había también tolerancia, al menos un poco.
En estos días la tolerancia se acabó, cientos de miles
afectados por las crueles políticas económicas del actual gobierno salieron a
las calles a reclamar sus derechos, la respuesta fue contundente y brutal, la
represión directa.
He visto videos de policías amenazando unos días antes “Ya verán
esos comunistas” decía el personaje.
He visto a un uniformado arrojar a un viandante al arroyo vehicular
con la intención de que fuera atropellado.
He visto un grupo de la policía motorizada atropellar de
manera intencional a un joven.
He visto golpear sin piedad a personas por el mero hecho de
parecerles sospechosos.
He visto a un grupo de policías simular el fusilamiento a un
anciano para después reírse abiertamente del adulto mayor.
He visto a una joven vestida de blanco que fue golpeada,
vejada y arrestada por las fuerzas del orden, no sé cuántos policías eran, más
de diez para arrestar a la joven que nada tenía que ver con la manifestación,
ella regresaba del trabajo, pero a los representantes de la autoridad les
pareció muy sospechoso que vistiera de blanco.
He visto a personas muy contentas que festinan y alientan a
que no solo se arreste a los manifestantes, sino que sean eliminados
físicamente.
Días tristes para Argentina y para el mundo.
Por las fechas en que fuimos de visita a este hermoso país dos
noticias sacudían a la sociedad argentina, la identificación del cuerpo de
Santiago Maldonado, desaparecido hasta ese momento y la desaparición del submarino Ara San Juan.
Vamos con el relato.
Argentina sos.
5 de noviembre.
El día ha llegado, nuestro viaje inicia con la compra de una
maleta nueva, pues una de las que ya teníamos resultó dañada durante el regreso de Bolivia.
Como de costumbre, antes de subir a bordo toco el fuselaje
de la nave y le pido en secreto que nos lleve con bien a nuestro destino.
Es un gran avión, un 777 en estupendas condiciones.
 |
| Era un avión como este. |
Despegamos hacia el mediodía, nos espera un viaje largo.
Durante el vuelo nos dieron un buen vino y algunos
bocadillos. Yo vi una película infantil y Lupita se burló de mí.
 |
| Recreación |
Horas después, justo a la altura de Lima el avión viró hacia
la media noche.
Pasamos sobre los andes nocturnos sin apenas notarlo, la
cordillera nos mandó un poco de turbulencia, una mínima sacudida aérea, como un
tenue saludo de paso.
 |
| Imagen que no pudimos ver pues era de noche. |
Entramos a territorio argentino. Desde el aire se ven los
pequeños poblados como salpicaduras de luz, se notan pequeños y constantes. La
planicie se extiende en la oscuridad.
Aterrizamos, el vuelo fue muy bueno. A veces extraño el
tiempo en que después de aterrizar los pasajeros aplaudían a la tripulación.
Estos vuelos se han convertido en un asunto demasiado comercial e impersonal.
No lo digo por este vuelo en particular, ya he dicho que fue muy bueno, pero
como que me acostumbre a tiempos pasados, donde la gente callaba cuando el
cantor o el poeta hacían vibrar el aire, cuando la televisión era una pústula
pero no tan grande… bueno, me estoy desviando.
Tras los trámites de rigor (bastante rápidos y eficientes)
entramos a territorio desconocido, Argentina.
Ya desde antes había hecho algunas investigaciones sumamente
superficiales vía google para tener algunos datos en torno a este enorme país y
sus habitantes.
Así fue que me enteré que habían inventado el bolígrafo
(allá tiene otro nombre, pero no me acuerdo) la jeringa, la Renault (bueno, el
Torino) el colectivo, el sifón, el bypass cardíaco, el helicóptero, el pato (un
juego que solo se juega allá), las huellas dactilares y el dulce de leche entre
otras mil invenciones útiles y universales.
¡Cuanto les debemos!
Total, que entramos a la sala de arribos del aeropuerto,
buscamos a nuestros amigos Gabita y Leandro quienes se habían ofrecido para
recibirnos y darnos alojamiento en su apartamento.
Tras un momento nos encontramos, nos abrazaron y nos dieron la
bienvenida.
La noche cerrada y fresca nos acompañó por el camino a
Buenos Aires.
Tras el recorrido llegamos al edificio donde vive Leandro. Es
un antiguo edificio estilo Art Decó que data de 1936, perfectamente conservado
y con un ascensor maravilloso y muy pequeño.
Desde el balcón que da a la avenida una hermosa vista nos
espera.
 |
| No, no es el edificio donde vive Leandro, pero está cerca. |
Salimos a dar un pequeño paseo, por la misma avenida
llegamos a una pizzería donde nos dimos el primer encuentro cultural.
 |
| Perdón por el comercial pero estuvo muy rica la cena, el lugar es muy recomendable. |
Estas gentes comen pizza con cubiertos.
Y le ponen queso mozzarella, y comen a pasto.
Ya después de este encuentro culinario-cultural nos
regresamos al departamento de Leandro, había que descansar del largo viaje y
mañana nos espera un día de mucha caminata, un día con nuestra amiga Rosa.
 |
| Gabita y Leandro, mil gracias. |