martes, 13 de marzo de 2012

Poesía, simplemente poesía...

Ajedrez


I

En su grave rincón, los jugadores
rigen las lentas piezas. El tablero
los demora hasta el alba en su severo
ámbito en que se odian dos colores.

Adentro irradian mágicos rigores
las formas: torre homérica, ligero
caballo, armada reina, rey postrero,
oblicuo alfil y peones agresores.

Cuando los jugadores se hayan ido,
cuando el tiempo los haya consumido,
ciertamente no habrá cesado el rito.

En el Oriente se encendió esta guerra
cuyo anfiteatro es hoy toda la tierra.
Como el otro, este juego es infinito.

II

Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada
reina, torre directa y peón ladino
sobre lo negro y blanco del camino
buscan y libran su batalla armada.

No saben que la mano señalada
del jugador gobierna su destino,
no saben que un rigor adamantino
sujeta su albedrío y su jornada.

También el jugador es prisionero
(la sentencia es de Omar) de otro tablero
de negras noches y blancos días.

Jorge Luis Borges

martes, 6 de marzo de 2012

Dos grandes de la Música para niños: Teresita Fernandez y María Elena Walsh

 Teresita Fernandez





Nacida el 20 de Diciembre de 1930 en la ciudad de Santa Clara, creció en el seno de una familia eminentemente musical. Comenzó a cantar desde los cuatro años en la radio de su ciudad natal, en el programa Hora Martha que dirigía su madre. Aunque su mamá quería que fuese pianista su temperamento impaciente no se lo permitía.
En su biografía “Yo soy una maestra que canta” cuenta que le interesaba la poesía tanto como la música, así como la única manifestación que une a ambas es la canción, consiguió un trovador para que la instruyera. A los 12 años conoció a Benito Vargas, un trovador  que por las noches daba serenatas, que le enseñó los primeros acordes con la guitarra.
En 1948 se recibió de maestra normalista y en 1959 se graduó de doctora en Pedagogía. Poco antes de recibir ese último título entró a trabajar en una escuela de Santa Clara, en coincidencia de una huelga general contra Fulgencio Batista. Al poco tiempo decidió ir a vivir a La Habana, lugar donde decidió entregar su vida entera a hacer trova.
Como compositora sus primeras canciones datan de los cincuenta. Por esa fecha entró en la vida musical cubana de la mano de las Hermanas Martí. Así Teresita empezó a dedicarse a cantar sus temas.
En los años sesenta se inicia la popularidad de Teresita Fernandez. Esa popularidad de inicio estaba limitada a los círculos de conocedores. Era una cantora rara con una sonoridad de antiguas baladas y folklore campesino entre las que no faltaba la musicalización de poemas de Gabriela Mistral y Martí.
Fueron las hermanas Martí las que facilitaron sus primeras presentaciones en la Sala Arlequín de la rampa Habanera en 1965. En la primera tuvo a dos espectadores de lujo: Sindo Garay y Bola de Nieve. Trabajó con Bola de Nieve durante un tiempo, y luego empezó a tener un espacio propio en La Rampa, en Club Coctel, donde tendió la mano a un autor desconocido por entonces con quien forjó amistad, Silvio Rodriguez.
Por esos días los medios de comunicación dieron a conocer dos temas suyos, No puede haber soledad y  Cuando el sol. Por esos años incursionó también en la televisión en un programa que se prolongaría largo tiempo, La casita de azucar, en el que intervenía con los títeres Eusebio y Pitusa.
En el comienzo de los 70, cuando en Cuba se inciaban proyectos económicos como la zafra de los diez  millones, realizó una gira nacional con José Antonio Mendez.
En 1974, al terminar su programa de televisión , se crea la Peña de los Juglares, mas conocida como la peña de Teresita, un programa de los domingos a la mañana que la tenía como anfitriona, en la que participaron notables de la cultura cubana como Cintio Vitier, Fina Garcia Marruz, Pablo Milanés, Alicia Alonso y otros. La repercusión del programa fue inmensa y lo hizo por 15 años.
Desde 1988 se presentó en distintos escenarios internacionales.
Se le otorgaron muchos reconocimientos, el último de ellos en 2009, el Premio Nacional de la música.
Su obra como cantora, además de la temática infantil, incluye un repertorio inspirado en la patria, la naturaleza y el amor y la musicalización de obras paradigmáticas de Gabriela Mistral y Jose Martí.



María Elena Walsh




Célebre por su literatura infantil, creó personajes conmovedores, como Manuelita la Tortuga, que inspiró la película “Manuelita” (1999), dirigida por Manuel García Ferré. Sus temas fueron musicalizados por personalidades como Mercedes Sosa y Joan Manuel Serrat y trascendieron las fronteras argentinas.

María Elena Walsh nació en el barrio de Ramos Mejía, en Buenos Aires, el 1º de febrero de 1930. Falleció a los 80 años el 10 de enero de 2011 en la misma ciudad.

Su papá era un ferroviario inglés que tocaba el piano y cantaba canciones de su tierra; su madre era una argentina descendiente de andaluces y amante de la naturaleza.

Fue criada en un gran caserón, con patios, gallinero, rosales, gatos, limoneros, naranjos y una higuera. En ese ambiente emanaba mayor libertad respecto de la tradicional educación de clase media de la época. Tímida y rebelde, leía mucho de adolescente y publicó su primer poema a los 15 años en la revista “El Hogar”. Poco después escribió en el diario “La Nación”.

Un año antes de finalizar sus estudios en la Escuela Nacional de Bellas Artes publicó su primer libro (en 1947), “Otoño imperdonable”, que recibió el segundo premio Municipal de Poesía y fue alabado por la crítica y por los más importantes escritores hispanoamericanos. A partir de allí su vida dio un vuelco: empezó a frecuentar círculos literarios y universitarios y escribía ensayos. En el año 1949 viajó a Estados Unidos, invitada por Juan Ramón Jiménez.

En los años ’50 publicó “Baladas con Angel” y se autoexilió en París, junto con Leda Valladares. Ambas formaron el dúo “Leda y María”: actuaron en varias ciudades como intérpretes de música folclórica, recibieron premios, el aplauso del público y grabaron el disco “Le Chant du Monde”. Por esa época comenzó a escribir versos para niños. Sus canciones y textos infantiles trascendieron lo didáctico y lo tradicional: generación tras generación sus temas son cantados por miles de niños argentinos.

Realizó además recitales unipersonales para adultos. En 1962 estrenó en el Teatro San Martín “Canciones para mirar”, que luego grabó con CBS. Al año siguiente estrenó “Doña Disparate y Bambuco”, representada muchas temporadas en Argentina, América y Europa. En los años ‘60 publicó, entre otros, los libros “El reino del revés”, "Cuentos de Gulubú", “Hecho a mano” y “Juguemos en el mundo”. En los ’70 volvió al país y en  1971 María Herminia Avellaneda la dirigió en el filme “Juguemos en el Mundo”. También escribió guiones para televisión y los libros “Tutú Maramba”, "Canciones para mirar", “Zoo Loco”, “Dailan Kifki” y “Novios de Antaño”.

En 1985 fue nombrada Ciudadana Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires y, en 1990, Doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional de Córdoba y Personalidad Ilustre de la Provincia de Buenos Aires. En 1994 apareció la recopilación completa de sus canciones para niños y adultos y, en 1997, “Manuelita ¿dónde vas?”.

María Elena Walsh es un verdadero juglar de nuestros tiempos, cuando recita y canta sus versos, pero también, cuando denuncia subliminalmente diversas cuestiones sociales. Toda su rebeldía, su desencanto, su oposición, su amor a la naturaleza y a los niños han quedado reflejados en numerosos poemas, novelas, cuentos, canciones, ensayos y artículos periodísticos.


martes, 28 de febrero de 2012

RAFAEL HERNANDEZ MARIN

EL JIBARITO
(Aguadilla, 24 de octubre de 1891 — 11 de diciembre de 1965)
RAFAEL HERNÁNDEZ MARÍN, compositor puertorriqueño conocido también como El Jibarito
Fundador del afamado Trío Borinquen (1927), así como del creador de canciones como "Lamento borincano", "Capullito de alhelí", "Desvelo de amor", "Silencio", "Cachita", "No me quieras tanto", "Preciosa", "Lo siento por ti", "Enamorada", "Campanitas de cristal", "Perfume de gardenias", “Payaso”..., y un sinfin de títulos más que, sin duda alguna, todos hemos escuchado alguna vez.

Rafael Hernández Marín nace el 24 de octubre de 1891 en localidad de Aguadilla (Puerto Rico). Desde muy temprana edad contó con el apoyo de su abuela materna, quien lo estimuló para que formalizara sus estudios musicales. Aprendió a tocar el piano, la guitarra, el violín y algunos instrumentos de viento (trompeta, trombón y bombardino). Siendo aún adolescente se trasladó a San Juan de Puerto Rico, donde tocó en la Orquesta Municipal bajo la dirección de Manuel Tizón.

En 1912, compuso su primera obra musical, una danza titulada “María y Victoria”, sin embargo, el comienzo de la Primera Guerra Mundial le obligó a servir en las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, donde formó parte de la Banda Militar "Harlem Hellfighters" compuesta exclusivamente por negros. El capitán negro que dirigía los "Harlen Hellfighters" quedó sorprendido al saber que Rafael y otros músicos boricuas sabían leer música, cosa que no sabían en esa época los negros gringos.

Acabada su misión en el ejército, “el Jibarito” se estableció en la ciudad de Nueva York, lugar en el que conoce a destacadas figuras de la música como Luís Llorens Torres y Pedro Flores, con quien, según se comenta, en una ocasión hizo una apuesta para ver quién era capaz de escribir más canciones en una sola semana.

Ayudó a llevar el Jazz con influencias caribeñas a Francia y luego a Alemania (ya derrotada) De Francia le vino la inspiración de la canción: "Linda francesita".



Más tarde viajó a La Habana para dirigir a la Orquesta del Teatro Fausto. En 1927, regresa a Nueva York donde creó, junto a Salvador Ithier y Manuel Jiménez (conocido como “el Canario Jiménez”), el Trío Borinquen. De aquella época de Oro surgieron éxitos como “Me la pagarás”, “Estrella”, “Adiós para siempre” y “Payaso”. Con esta agrupación, el nombre de Rafael Hernández comenzó a popularizarse, una popularidad que alcanzaría la cúspide (fue considerado el mejor trío musical de América) en el año 1930 con la creación del conocido bolero “Lamento Borincano”. 

Aquí la escuchamos en la voz de Chavela Vargas




Años después, tras la disolución del terceto (nombre con el que también se conocía a los tríos musicales por entonces), Rafael Hernández formó con Pedro Ortiz Dávila, Francisco López Cruz y Felo Rodríguez el Cuarteto Victoria. En esta formación surgieron otras grandes joyas musicales como fueron “Preciosa” (canción considerada todo un himno en Puerto Rico), “Desmayo” y “Cuando nos besamos”.

De un homenaje realizado por el Banco Popular de Puerto Rico a Rafael Hernández, escuchamos "Preciosa".




Luego, tras residir varios años en Cuba, lugar donde conoce a Dámaso Pérez Prado (creador del mambo), viajó en 1940 a México invitado por el Dctor. Alfonso Ortiz Tirado, uno de los mejores intérpretes románticos que han dado las tierras aztecas.

“El Jibarito” contrajo matrimonio en México D. F. con María Pérez, enlace del cual nacieron seis hijos. Allí, Rafael Hernández amplió enormemente sus conocimientos musicales (se especializó en armonía, composición y contrapunto en el Conservatorio Nacional de México) y, de la mano de Juan León Mariscal, sus creaciones adquirieron todavía más calidad y estilo.
Además de componer dirigió en México "Big Band" en vivo en la XEW, como lo había realizado antes en Cuba. También, escribió la música de varias películas mexicanas e igualmente las dirigió y participó en ellas como actor (Águila o Sol, con Cantiflas)

Desde Cuba venía el trío Matamoros y Benny Moret a aprender de él como se dirigían las "Big Bands" y aprender sus arreglos musicales. Otro cubano residente en México, Pérez Prado (La Foca) hacía lo mismo.
En Cuba defendió la tesis popular de que una Rumba caliente es mejor que un Son. "Oyéme Cachita. muchacha bonita,,la Rumba caliente es mejor que un Son"
Su tesis de maestría del Conservatorio Nacional de Música (México) la defendió dirigiendo la filarmónica de Oaxaca en Oaxaca, México.

Al retornar a su tierra natal hacia 1947 como director de un espectáculo musical, se encontró con Luís Muñoz Marín y Ernesto Ramos Antonini, quienes le ofrecieron la dirección de la Orquesta de la estación radial gubernamental, lo que supuso su regreso definitivo a Puerto Rico.

En 1956 fue nombrado Presidente de Honor vitalicio de la Asociación de Autores y Compositores de su país.

La temática de sus canciones giró alrededor del amor, la patria y la mujer. Su herencia musical fueron más de 3.000 composiciones de diversos géneros. Escribió guarachas, himnos, plenas, rumbas, danzas, boleros, zarzuelas e incluso romanzas.

Silencio - una de las preferidas de Iraida, 




Ahora, una de las más populares, El Cumbanchero, grabada en más de medio millón de ocasiones:

Aquí, con un solo de timbal increíble del Rey Tito Puente,




y aquí, versión en ritmo de guaracha por Celia Cruz,


Días antes de su muerte, el Banco Popular de Puerto Rico organizó un programa musical en su honor con el nombre de La Música de Rafael Hernández transmitido por las cadenas de radio y televisión.

El 11 de diciembre de 1965, “El Jibarito” se despidió de su pueblo y del mundo de los vivos con la célebre frase Hasta siempre, mis jíbaros; para ganar la inmortalidad que sólo los grandes obtienen.

"No hay duda alguna de que el más hermoso y valioso recuerdo que nos dejó nuestro querido Rafael, fue y ha sido su música. Su legado… demuestra una vez más su creatividad y los alcances que ha tenido en el mundo hispanoamericano" (Dña. María Pérez, Señora Vda. de Rafael Hernández).




jueves, 16 de febrero de 2012

Ernesto Lecuona, el gran creador cubano...


1895-1963

Hijo del periodista español Ernesto Lecuona Ramos, que era originario de las Islas Canarias y radicado en Cuba, y de madre cubana, comenzó a estudiar piano bajo la tutela de su hermana Ernestina. Fue un niño prodigio. Dio su primer recital a los 5 años, y a los 13 realizó su primera composición, la marcha two step titulada Cuba y América para banda de concierto.

Se graduó en el Conservatorio Nacional de La Habana con una medalla de oro en interpretación cuando tenía 16 años. Con tan sólo 15 años compuso lo que se considera su primera obra de calidad, "Danzas Cubanas", en la que además de un dominio musical, se observa su interés por la utilización de temas procedentes del sustrato folklórico cubano. Fuera de Cuba comenzó su carrera en el Aeolian Hall (Nueva York) y continuó sus estudios en Francia con Maurice Ravel. Él introdujo la orquesta latina en los Estados Unidos, los Lecuona Cuban Boys:



Junto a Gonzalo Roig y Rodrigo Prats, forma la trilogía más importante de compositores del teatro lírico cubano y en especial de la zarzuela. El aporte más importante de Lecuona al género teatral es la fórmula definitiva de la romanza cubana

Con sus zarzuelas más importantes, dio una forma clásicamente definida a la Zarzuela Cubana en cuanto a género y estilo se refiere, y por sus logros dramáticos y musicales quedan muy próximos a la ópera. Sus zarzuelas son de temas cubanos, con partituras a medio camino entre el esquema de la zarzuela española y los ritmos cubanos que animan la acción dramática.

Lo cierto es que, a lo largo de toda su carrera, la prensa siempre le fue favorable, recibiendo buenas críticas a sus obras en todo el mundo.

Murió en Santa Cruz de Tenerife, Islas Canarias, durante unas vacaciones para conocer la tierra natal de su padre. Sus restos descansan en el cementerio de Gate of Heaven, en Hawthorne, Nueva York.

Una de sus más conocidas obras, Siboney (Esther Borja):




Otras de sus obras: La comparsa (interpreta Frank Fernández):







jueves, 9 de febrero de 2012

IRAIDA ES EL PUENTE


Su idea era ofrecer un puente como dos brazos entrelazados desde ambas orillas, hoy se ofreció ella misma como Puente.



Iraida  como homenajearte acá en tu casa? 

Pediste música, sones que tanto amabas, y se nos ocurre poesía, elegimos recordarte con una que suscribiste:


Suscribo TESTAMENTO de Eliseo Diego:

Testamento


Habiendo llegado al tiempo en que
la penumbra ya no me consuela más
y me apocan los presagios pequeños;

habiendo llegado a este tiempo;

y como las heces del café
abren de pronto ahora para mí
sus redondas bocas amargas;

habiendo llegado a este tiempo;

y perdida ya toda esperanza de
algún merecido ascenso, de
ver el mar sereno de la sombra;

y no poseyendo más que este tiempo;

no poseyendo más, en fin,
que mi memoria de las noches y
su vibrante delicadeza enorme;

no poseyendo más
entre cielo y tierra que
mi memoria, que este tiempo;

decido hacer mi testamento.
Es
éste: les dejo

el tiempo, todo el tiempo. 
Nos dejaste el tiempo, este Puente cubano al mundo y testimonio de tu vida, la de una cubana que amó la vida, su tierra, su familia y la revolución....
Para quienes no pudieron saber antes de su vida, acá van algunas de las cosas que ella nos contó 

Iraida nos cuenta de su mamá para el día de las madres: 

Me ha dejado alegre y triste a la vez esa letra de Las manos de mi madre. Me recordaron las de mi madre que no hacia el pan en la mañana, sino que me despertaban con el fuerte olor del café a lo cubano.

¡Qué manos tan trabajadoras las de mi madre! Las de ella no conocian la manicure, ni la pintura de uñas.
Sigo esa tradición, aunque no trabajan tanto mis manos como las de ellas:

-Además del desayuno, cocinaban dos veces al dia en toda la regla.

-Lavaba la ropa de todos y la planchaba, nada de polyester, inapropiada al clima de Cuba, mucho algodón., lienzo, etc.

-Las limpiezas de la casa con baldeo y mucha agua y escoba, casi a diario.

-Pelaba a todos mis hermanos, incluidos a los varones.

-En tiempos dificiles, cuando no habia para comprar zapatos, hacia zapatos de lona en su máquina de coser, donde también hacia nuestros vestidos, de hembras y varones. Zurcia la ropa.

-Y aún le daba tiempo para tomar confecciones por partes y piezas, al estilo que se hacia desde el Medioevo. La recuerdo cosiendo cuellos de camisa, que decia era lo mas dificil de ellas. Lo hacia para comprarnos algo extra. Empecé a sentir remordientos más tarde, recordando que de adolescente me compró un anillo y una pulsera de oro y no queria yo usarlas. O busqué la manera de irlas dejando de usar poco a poco. Sigo igual, sin aficcion por las prendas. Tendria otras anécdotas sobre esto, como en tiempos economicos mejores me compraba vestidos para las fiestas o bailes que me apenaban por lo ostentosos, mi madre deseaba que yo luciera bonita, segun sus ideas.
 Era la misma, que en los tiempos malos, se comia solamente del pollo las alas, y dejaba para sus hijos el resto.

¡Cómo la extraño! Y cuanto quisiera volver a vivir, con lo aprendido de hoy, para cambiar esas actitudes mias producto de mi extrema juventud y consecuente inflexibilidad. Pero en realidad, cosas como esas son las que me hacen rechazar ser de nuevo joven si fuera posible. !Se es tan ignorante.! Bueno, al menos yo lo fui, hasta los veinte años.
De mi mama no lo he contado todo. Ella, de soltera pertenecia a una familia campesina, pero relativamente acomodada lo que les permitia tener cocinera, aunque eso no impedia que las varias hermanas se repartiesen otras labores de la casa y los varones trabajasen en la finca que era propia.
 Se enamoro de mi padre, huerfano desde niño, empleado de la finca, y quien con mucho orgullo decian ambos que era el hombre mas pobre del pueblo, pero tambien muy trabajador y con mucha inteligencia e iniciativas. Como ella si pudo recibir clases de maestros privados (no existia escuela en el pueblo), seria quien le enseñase a leer y escribir, y hacer las cuentas. Eso hoy se ve solo en telenovelas. Todo por amor al viejo,amor que mantuvo hasta su muerte. Con celos y todo.

Iraida nos cuenta de la vida de su familia antes de la revolución:

Comencé en la universidad la carrera de arquitectura que, como dije, abandoné por falta de aptitudes suficientes. Al año siguiente, curso 1956-57, comencé la carrera de Contador público, pero en el 56 o principios del 57, el gobierno de Fulgencio Batista cerró la universidad pues era mucha la actividad de los estudiantes contra la dictadura, la cual no volveria a abrir hasta luego del triunfo revolucionario. Y, si, mucho cambió mi vida a partir de ese momento.
Decidí empezar a trabajar. Alli me involucré bien pronto en actividades clandestinas pues era un sector laboral muy contestario, y el sitio donde yo trabajaba, centro de organizaciones como el M-26-7 desde donde se distribuia propaganda a otros centros y en la misma oficina, se recogia dinero mediante la venta de bonos para enviar a la Sierra Maestra, etc. Me las vi mas dificil cuando un compañero de trabajo que era miembro del PSP (antiguo partido comunista)cayó preso y continue su trabajo de distribucion de propaganda pues el temor y el rechazo a todo lo que fuera comunismo primaba en ese lugar. Asi conoci los solares (casas de vecindad de la Habana Vieja, por ejmplo) por lo que nadie me podia hacer, o puede hacer cuento ahora de necesidades y miseria.
Pues si, me cambió mucho la vida como dije antes, tucu. Me cambio en lo que era mi mayor placer, BAILAR. Dejé de asistir a bailes, incluso a fiestas familiares a las que mis hermanas, muy jovencitas seguian yendo chaperoneadas por nuestra madre.

Mis actidades revolucionarias tenia que llevarlas a cabo en las misma horas de trabajo o inventar "trabajo extra" cuando me pasaba con alguna reunion, etc. Recuerden que arriba hablé de la mamá chaperona. Predominaban en la epoca. No todas eran Haydee Santamaria, Vilma Espin o Celia Sánchez, dicho sea entre paréntisis de mas edad que yo ellas o mis hermanas y probablemente ya habian logrado mayor independencia o perternecian a familias menos conservadoras en el plano social. Y era asi, como el caso nuestro para la mayoria de las familias cubanas, se era muy conservador respecto a las hijas solteras.

Lo gracioso del caso es que mis hermanas y yo, que no nos confesabamos nuestras respectivas actividades,todas, todas colaboramos. Y mi viejo, lo sabriamos tambien despues, vendio muchos bonos de alto precio a gente de plata entre la que se movia. Pero el de actividades mas fuertes (sin entrar en detalles) era uno de mis dos hermanos, mientras que el otro indiferente a todo lo que no fuera baile, pelea de gallos y novias, despues hizo mucho al triunfo de la revolucion, olvidando al menos los gallos...

El hecho de que mi hermano estuviera tan complicado y cayera preso nos cohibia a mis hermanas y a mi aun mas de contar sobre nuestras actividades para no darle mas sufrimiento en especial a nuestra madre.
Pero el cambio de vida, grande grande, para mi y practicamente para la gran mayoria de los cubanos llegó con el triunfo revolucionario. Todo un pueblo adherido a la Revolucion, entrenamiento militar de milicias, guardias, movilizaciones, trabajos voluntarios. Fue la epoca verdaderamente heróica, las de las "glorias vividas". De gran sacrificio, lucha y mérito. Y aqui llamo la atención sobre algo que escribio un dia el Che, quien no entendia porque el diario sacrificio, la constancia en el trabajo era mas dificil de lograr, mas dura que los hechos heroicos...
En todo me anoté. Con mis antecedentes revolucionarios no podia ser de otra manera. Por otra parte, mis ideas eran ya, antes de anunciarlo Fidel, o estudiar marxismo, elementalmte socialistas. Surgian de lo que habia visto en el barrio que creci, ese Zamora (Coco Solo de uno de los conciertos de Silvio), surgian tambien de leer en los periodicos las chocantes cronicas sociales que podia leerse en los periodicos de una clase social que disfrutaba de privilegios mientras uno veia tanta gente en la pobreza, el desempleo, etc.


No hace mucho nos dejó este pedido que con ayuda de algún cubano esperamos poder cumplir:

"Celebremos con Carbonell, amiga, gracias, hasta el final de mis dias. Y para entonces sigamos celebrando con Carbonell con un ultimo poema (no aparece en you tube): En el ultimo cuarto hay son...pero yo, me habre ido de rumba...como buen esqueleto rumbero...jajajaja, no son falsas mis jas, son reales... Si a mi la risa me sale facil"


Que se llene de son su casa...como ella hubiera querido!!!

Lo último que en homenaje queremos compartirles es lo que marcó su vida, el deseo de saber, todos fuímos testigos de eso, en sus propias palabras:

Olvidé decir, que, pese a mi edad, me considero alumna permanente; mis tiempos más felices lo fueron como alumna, aun ya a los cincuenta años y hasta más, pero para el aprendizaje de materias practicas por la necesidad de supervivencia. Si me fuera posible, me pasaria hasta el final de la vida en un aula.

Te gustaba ser alumna amiga, pero para nosotras fuiste nuestra maestra, como eso te recordamos, cubana,  maestra y amiga....